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BUENOS AIRES SEGÚN TONUCCI, EL INVENTOR DE LA CIUDAD DE LOS NIÑOS

El pedagogo italiano analiza las aplicaciones de su teoría aquí y sugiere ideas para crear una ciudad más humana y amigable.

Regalo: "La ciudad debería renunciar a algunas calles para regalarlas a los peatones y ciclistas. Así se podría sacar la silla a la vereda como en los viejos tiempos".

Franceso Tonucci visitó Buenos Aires para participar de un foro.

"Devolverles algo a los niños significa sacarles algo a los otros", dice.

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t.gif (67 bytes)  "Estoy muy emocionado porque encontré cosas distintas. Decir que las experiencias de Rosario y Buenos Aires con los chicos son el proyecto Tonucci es empobrecerlas. Yo, posiblemente, le he dado forma a una idea que es de todos". Con absoluta humildad, el pedagogo italiano Francesco Tonucci se refirió de esa forma a los proyectos locales emuladores de su iniciativa "Fano, la ciudad de los niños" que se desarrolla en su pueblo natal. Tonucci llegó al país, invitado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, para participar del Foro Intermunicipal "Buenos Aires sin fronteras". Ayer explicó su proyecto y dialogó con Página/12.

La lectura que hace Tonucci del crecimiento de las urbes es que se optó por un sistema de separación, a punto tal de crear pequeñas ciudades dentro de las grandes: los shoppings. "Hay de todo, comercios, bares, bancos, son autosuficientes y las familias eligen pasar el día allí", dice. También cree que las capitales se desarrollaron atendiendo las necesidades de los adultos y dejando de lado a todos aquellos que no lo son: los niños, los adolescentes, los ancianos, las mujeres que no trabajan fuera de su casa.

Para recomponer el panorama ciudadano, Tonucci eligió a los niños como símbolo: las ciudades deben recuperar los espacios públicos para el disfrute de sus habitantes --sostiene el pedagogo-- y, si esos lugares son buenos para los chicos, sirven para los demás. "No es volver atrás --se defiende--, es ir hacia adelante pero de otra manera. Detrás de los niños estamos todos".

El proyecto en Buenos Aires comenzó en octubre pasado con la campaña "Todos votan y yo también": los chicos dijeron cuál es el derecho menos respetado, dónde se respeta menos y, para continuar el diálogo con sus gobernantes, eligieron los parlamentos infantiles. "Me despierta mucha curiosidad saber cómo se pondrá en marcha una ciudad grande como Buenos Aires", confesó Tonucci. Si la ciudad "consigue que nazcan muchos" de esos parlamentos, "sería una experiencia nueva para nosotros porque normalmente se organizan actividades que involucran a menos gente", señaló.

En cuanto a cómo proseguir la construcción de una ciudad de los chicos, Tonucci reconoció que no es tarea sencilla: "Tomar la decisión de devolverles algo a los niños significa sacarles algo a otros, para luego devolverlo a todos. Pero ese algo, hasta ese momento, lo teníamos nosotros, adultos, como privilegio y la gente se resiste mucho a perder un privilegio", explicó.

¿Es posible modificar una metrópolis como Buenos Aires? "Se ha hecho, se ha modificado en poco tiempo y muy mal", respondió Tonucci. ¿Se puede revertir, entonces, ese proceso? El italiano es optimista: "Todo es posible. Hay que tomar decisiones fuertes y pensar en un sentido distinto a la rentabilidad". "Los políticos piensan 'cuesta demasiado' y es verdad, pero ¿cuánto cuesta hoy el malestar social? ¿Cuánto cuesta una periferia en términos de seguridad y salud pública?".

Tonucci cree que la respuesta a sus preguntas es "invertir la tendencia, porque significa ir hacia una ciudad que cuesta menos". Y se explicó: "Tener ciudadanos con más poder, autonomía y capacidad implica una ciudad que necesita menos servicios". En lo referente a seguridad, sostuvo que "no se construye con rejas; si la buscamos destruyendo lo público, es un desastre". "La violencia ocurre adentro, en los ámbitos privados, y se reproduce afuera. Por eso digo no a las rejas, no quiero una ciudad de guerra con islas 'seguras'", se apasionó.

El pedagogo dio otros ejemplos "para decir cosas que a veces no se piensan: Si la gente puede movilizarse caminando, no usarán tantos medios de transporte, producirán menos polución y estarán mejor físicamente". La ecuación permitiría reducir costos en unidades de transporte, combustible, reparación de medio ambiente y salud.

Para lograrlo, Tonucci cree que la ciudad debería "renunciar a algunas calles para regalarlas a los peatones y ciclistas. No sé cuántas, pero si yo fuera intendente --especuló--, llamaría a mi urbanista y le pediría una red de calles para que la gente circule sin autos. Allí, entonces, ponemos árboles, las hacemos divertidas y no como éstas que tenéis, tan rectas, todas rectas". Con una iniciativa de ese tipo, el italiano cree que "la gente estaría encantada porque la ciudad retomaría un sentido más humano, más cercano, y podrían 'sacar la silla a la vereda' como en los viejos tiempos".

 


 

ROMANCE

La policía de Punta Alta empezó a interrogar ayer a vecinos de la zona para tratar de recabar más datos sobre la supuesta relación amorosa entre una maestra y un chico de 12 años. La causa, caratulada como "presunto abuso deshonesto", se inició a partir de la denuncia de Vicente Correa, padre del chico, quien presentó cartas de amor que habría escrito la maestra. Según algunos compañeros, el chico, que ahora no está concurriendo a la escuela, solía jactarse de que "se había levantado a la señorita". La docente, que ha sido suspendida de su puesto, aún no ha sido llamada a declarar. Junto con su marido --quien se desempeña en la base militar de Puerto Belgrano-- y sus hijos, dejó la casa aparentemente en busca de un poco de tranquilidad.


RESIDUOS TÓXICOS

Entidades ecologistas revelaron que 30 toneladas de residuos, enterradas en un descampado de Santiago del Estero, son altamente tóxicas y contienen 33 tipos de sustancias, muchas de las cuales serían cancerígenas. La información, suministrada por la Fundación para la Defensa del Ambiente (FUNAM), de Córdoba, indica que las muestras tomadas tenían "plaguicidas y sustancias de distinto tipo, en su mayoría de extrema peligrosidad".


DERRUMBE CON UN MUERTO

Un obrero murió ayer en un derrumbe que se produjo en una casa que estaba siendo reciclada en el barrio de Colegiales. Al parecer, varios hombres trabajaban en una casa de la calle Conde 937 cuando una pared se derrumbó aplastando a uno de ellos.

 

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