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ANUNCIO LA SUSPENSION DEL PLAN LAURA Y DE IMPUESTOS PARA LA EDUCACION
Roque reapareció con la crisis acechando

El ministro busca recomponer su desdibujada imagen. Logró que el presidente Menem desistiera de los proyectos más irritantes para los inversores y volviera a impulsar la reforma tributaria. Con la economía amenazada por la crisis, el Gobierno optó por cuidarlo. La Bolsa cayó ayer otro 5 por ciento.

Señal: Menem intenta enviar la señal de que Roque sigue teniendo poder y que no es sólo un técnico que cede cada vez que se enfrenta al ala política.

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Roque Fernández embistió contra el Plan Laura, el Plan Decibe y los empresarios que lo critican.
Abajo: facsímil de la última publicación de la Jefatura de Gabinete, comandada por Jorge Rodríguez.


Por David Cufré

t.gif (67 bytes) Cuando más fuerte comenzaban a resonar los cuestionamientos a Roque Fernández, el ministro respondió con el anuncio de la suspensión del Plan Laura para la construcción de 10 mil kilómetros de autopistas, iniciativa impulsada por el ala política del Gobierno y por el propio Carlos Menem. También embistió contra el proyecto de la ministra Susana Decibe, referido a la implementación de un impuesto a los autos, aviones y embarcaciones para financiar la educación. Con ambos gestos, el jefe de Hacienda busca reforzar su alicaída imagen, en momentos en que la crisis de los mercados amenaza la marcha de la economía.

A los embates de los empresarios que soporta Roque desde que presentó la reforma tributaria, se sumaron ahora las críticas de los economistas de la oposición y de consultores privados por su pasividad para enfrentar la debacle financiera. "El ala política del Gobierno restringe su accionar, pero ésta fue la condición con que aceptó ser ministro de Economía", disparó anteayer Domingo Cavallo, resumiendo la percepción que crece en torno de Roque.

Para frenar los ataques en su contra, el ministro se reunió ayer con Menem y le pidió que retire el Plan Laura del Congreso. Con esa decisión, se intenta enviar una señal sobre que Roque tiene poder en el Gabinete y que no es sólo un técnico que cede cada vez que sus ideas se oponen a las del ala política. Al jefe de Economía nunca le gustó el proyecto sobre las autopistas. Rechaza la asignación de impuestos para programas específicos. El Plan Laura --ahora postergado-- establecía un aumento de 12 centavos al gravamen sobre los combustibles para financiar esas obras y eliminar los actuales peajes de rutas nacionales.

El Presidente accedió a la solicitud de su ministro, consciente de que es peligroso dejar que se siga debilitando cuando la crisis bursátil golpea a las puertas de la economía real. Eduardo Menem dejó en claro esa posición del Gobierno al salir ayer en respaldo de Roque. "Que se saquen de la cabeza eso del inmovilismo (ante la crisis) porque no es cierto. El ministro de Economía está trabajando activamente y está con todas las pilas puestas frente a esta situación difícil de las Bolsas en el mundo", sentenció el senador. "La economía no se está moviendo con piloto automático", añadió.

El Plan Laura también era cuestionado por empresarios y economistas, quienes entendían que se trataba de un proyecto faraónico que aumentaba el gasto público y se constituía en una mala señal para los inversores extranjeros. En Economía compartían esa opinión, pero acompañaron la decisión presidencial de ponerlo en marcha, lo que fue asumido por los críticos del ministro como una muestra de su debilidad.

Sin embargo, al anunciar ayer la suspensión del Plan Laura, Fernández no hizo mención a esta lectura y adujo que era una medida preventiva para enfrentar la crisis financiera. En Economía sostienen que con esto se busca transmitir confianza a los inversores, al demostrar que ante todo se cuida la solvencia fiscal.

En la misma línea, señaló que se revisará el impuesto sugerido por Decibe a los autos, aviones y barcos. "Hay que reconsiderar estas propuestas que aumentan el gasto público", afirmó. Esta salida ya disparó una nueva interna en el Gabinete, puesto que en Educación rechazaron las afirmaciones del jefe de Economía. Por otra parte, Roque también contraatacó contra los empresarios que jaquean su proyecto de reforma impositiva. Reclamó a quienes comentaron en los últimos días su escaso poder que dejen de hacer "un activismo dirigista histérico". "El lobby en el Congreso contra la reforma es muy fuerte, pero el apoyo a la iniciativa es mucho mayor de lo que reflejan los diarios", sostuvo en diálogo con Página/12 un alto colaborador del ministro.

En su ofensiva, Roque puntualizó que el principal objetivo de su cartera es conseguir una rápida sanción de la propuesta tributaria. Uno de sus escuderos dijo que se pedirá a Menem que salga a apoyar públicamente la reforma. "Es necesario acelerar su tratamiento y para ello el liderazgo del Presidente va a ser fundamental", aseveró. Mientras tanto, Roque le solicitó ayer apoyo al jefe de Gabinete, Jorge Rodríguez, y esta semana hará lo propio con Eduardo Duhalde. Hoy se encontrará con la conducción del bloque de diputados justicialistas, y allí se podría acordar introducir algún cambio al proyecto, como una menor alícuota para los impuestos internos a cambio de rebajar menos los aportes patronales.

El funcionario de Economía reveló, además, que los 2100 millones de dólares que obtendría el Estado por la venta del remanente de acciones de YPF se destinaría al pago de deuda, y no a un programa de obras públicas, como se manifestó al anunciar la operación. "Creemos que la volatilidad de los mercados se mantendrá por lo menos dos meses y es necesario llevar tranquilidad a los inversores sobre nuestras políticas", explicó el funcionario. En cambio, sostuvo que los fondos por la venta del Banco Hipotecario serán destinados a programas de obras, tal como lo fijó la ley que autorizó la transferencia.

 

LOS GURÚES TIENEN FE

En medio de la crisis financiera global y de las dudas sobre el peso político de Roque Fernández en el Gobierno, los inversores se preguntan si la situación interna de la Argentina, tanto en lo estrictamente económico como en lo político, ayuda o acaso empeora la capacidad del país para lograr sortear la debacle de los mercados. El vicepresidente de Capitales de Latinoamérica del Credit Suisse-First Boston, James Upton, consideró "neutrales" los efectos de los avatares políticos sobre la evolución de los mercados, incluso si se toma en cuenta el afán re-reeleccionista de Carlos Menem. Desde el plano económico, Joaquín Cottani, economista jefe de Lehman Brothers y ex funcionario de Economía en tiempos de Domingo Cavallo, señaló al deterioro de las cuentas públicas como "el único riesgo argentino" para enfrentar satisfactoriamente la crisis. "La pregunta de corto plazo es, entonces, si se podrá cumplir con las metas fiscales del segundo semestre, sin que eso represente un problema demasiado grave", añadió el economista. No obstante, Cottani aclaró que las metas fiscales pactadas con el Fondo "siempre pueden rediscutirse" y que, por el momento, "son financiables". Según su punto de vista, la actual coyuntura de los mercados asiáticos no puede compararse con la crisis del Tequila. "Aquélla fue mucho más crítica para la Argentina", apuntó. Para este año, Lehman Brothers calcula que el PBI se expandirá un 6 por ciento, aun por encima de los cálculos de Economía.

 


 

LOS GUIÑOS AL FMI NO HACEN MUCHO MENOS VULNERABLE AL PLAN ECONOMICO
Tras los gestos, en el fondo las cosas son así

Por Maximiliano Montenegro

t.gif (67 bytes) Hace 20 días el jefe de Gabinete, Jorge Rodríguez, puso los tantos en su lugar: "En el Fondo las cosas son así", tituló la sección "Reflexiones" del Boletín Informativo de su cartera. Allí Rodríguez explica que el Gobierno seguirá adelante con el plan de autopistas pese a la severa objeción del Fondo Monetario. "El Fondo viene a la Argentina desde hace mucho tiempo... Lo hizo con gobiernos democráticos y también los de facto... ¿Cuántas recetas propuso y probó en todos estos años? ¿Cuántas estrategias? ¿Con qué gobierno encontró la transformación que la economía estaba necesitando?", se pregunta el jefe de Gabinete. La publicación está íntegramente dedicada a ponderar las bondades del plan Laura, con un encabezamiento por demás sugestivo: "Los caminos del crecimiento".

Jorge Rodríguez es el superior inmediato de Roque Fernández en el gabinete y su virtud reconocida en el mundo de la política es su obediencia debida a Carlos Menem. Hasta ahora, Roque no había hecho ningún esfuerzo por frenar los proyectos del ala política (reforma laboral de Erman, plan Laura, regulación de tarjetas de crédito) y tampoco se sobresaltó ante los cambios de la reforma tributaria en el Congreso a manos de los legisladores del PJ. Esa actitud le valió toda clase de comentarios hirientes del establishment en alusión a su débil temperamento. Tanto es así que Domingo Cavallo empezó a ser añorado y consultado públicamente por banqueros y empresarios, locales y extranjeros. En la última semana, dos bancos de inversión extranjeros de primera línea hablaron de "la tentación populista" en el gobierno de Menem, el mismo que antes los encadilaba con sus audaces movidas pro modelo.

Aprovechando la nueva ola de la crisis, con epicentro en Japón, ayer, tras reunirse con el Presidente, Roque salió a dar señales a los inversores, anunciando la suspensión del plan Laura. Ayer mismo, en conferencias telefónicas entre inversores se escucharon cosas como ésta: "Ahora Menem es más Menem" o "Menem razona a la luz de los mercados". Los inversores aplaudieron también que haya salido a criticar el perfil estatista de Lula, metiéndose en la política interna brasileña.

Sin embargo, en este momento los guiños que hagan o dejen de hacer Roque y Menem quedan devaluados frente a otras variables seguidas con atención por los inversores. El Banco Mundial publicó recientemente un informe (Global Development Finance, 1998) que revela que Argentina cumple con dos de las tres condiciones de vulnerabilidad identificados por el organismo en los países asiáticos como germen de la crisis: un creciente déficit de cuenta corriente y atraso cambiario, con pérdida de competitividad de las exportaciones. El FMI ya alertó que los 5 puntos del PBI del déficit externo argentino (poco más de 16 mil millones de dólares) están en la zona de riesgo: después del tequila y de Asia, se sabe que cuando los inversores financian un agujero superior a los 4 puntos del PBI pueden espantarse de un día para otro y desatar una corrida.

A su vez, el desempeño de las exportaciones es tan pobre (cayeron casi 6 por ciento en el primer cuatrimestre) que las agencias de riesgo internacionales emparejan la capacidad de repago de la deuda argentina con la de El Salvador, Perú, México y, en algunos casos, Rusia, Corea y Tailandia, que soportaron terribles ataques contra sus monedas, están mejor calificadas. Este año, la relación deuda/exportaciones de bienes y servicios de Argentina será de 307 por ciento, frente al 102 por ciento de los países asiáticos antes de la crisis, y el 192 por ciento en promedio de Latinoamérica. En tanto, la relación servicios de la deuda (pago de intereses más amortizaciones) es de 67,5 por ciento frente al 11,7 por ciento de Asia, y el 34 por ciento de Latinoamérica. Por el mismo motivo, el Banco Mundial considera a Argentina un país "de ingresos medios severamente endeudado", al igual que Gabón, Indonesia, Jamaica, Siria, Brasil y Bulgaria.

Dadas estas condiciones, Argentina está muy expuesta al efecto contagio sobre los mercados emergentes de una nueva ola de devaluaciones en el mundo detrás de Japón, o de China, o de Hong Kong, o de Rusia, o de Brasil. O de todos juntos. En el fondo las cosas son así.

 


 

La Bolsa de Buenos Aires pagó muy caro el feriado del lunes

El repunte de los mercados mundiales no engaña a los financistas.
"Existe mucho nerviosismo y no se sabe cuándo terminará la crisis", apuntan.

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t.gif (67 bytes) Las acciones líderes cayeron ayer en promedio 5 por ciento poniéndose a tono con la debacle experimentada anteayer en los mercados mundiales. Al contrario de lo ocurrido en la plaza local, en el resto se vivió una jornada bursátil más aliviada, principalmente por el leve repunte del yen. Con la baja de ayer, el índice MerVal quedó en los 538 puntos, alcanzando el mismo nivel que tenía en setiembre de 1996. En lo que va de este mes, el quebranto acumulado es del 21,7 por ciento. Desde que estalló la crisis, hace ocho meses, el derrumbe de las cotizaciones se acerca al 40 por ciento.

La moneda japonesa se revaluó un 2 por ciento respecto del dólar tras varios traspiés consecutivos. Sin embargo, la sensación en el mercado es que la volatilidad continuará, al menos, hasta que no se disipen las dudas generadas por la economía nipona. "Asia ha entrado en una profunda depresión, que durará al menos hasta mediados de 1999", estimó el vicepresidente del Banco Mundial para Asia, Jean-Michel Severino.

En Nueva York, algunos ADR locales siguieron perdiendo terreno pese a que ya habían cedido el lunes. Fueron los casos del Banco Francés (que bajaron 4,8 por ciento); Banco Galicia (3,3); e YPF (0,9). En el recinto, las caídas más importantes fueron las de Galicia (8,7 por ciento); Siderca (7,4) e IRSA (7,2). No hubo alzas entre los papeles líderes.

Por la mañana, antes de la apertura de los mercados, Carlos Menem minimizó los efectos de la crisis originada en Asia sobre la economía. Se trata sólo de "algunos sacudones a nivel bursátil, pero nada más", declaró el Presidente (ver aparte). En ese mismo sentido se pronunció Joaquín Cottani, economista jefe para Latinoamérica de la firma Lehman Brothers y ex subsecretario de Financiamiento durante la gestión Cavallo: "La Argentina está ahora mucho más preparada que cuando sufrió los embates del Tequila. Su sector financiero está ahora mucho más sólido, líquido y capitalizado. La crisis japonesa no la afectará, aun cuando la repercusión en Brasil termine siendo muy seria".

Sin embargo, operadores consultados por Página/12 remarcaron que, pese a las recuperaciones que experimentaron ayer las bolsas europeas, algunas asiáticas y la de Nueva York, en el mercado hay mucho nerviosismo. "Algún día las cosas pueden ir mejor por alguna noticia o rumor puntual. Pero, en realidad, los inversores están a la espera de que Japón ofrezca señales contundentes de que hará lo necesario para sanear su economía", afirmó a este diario Walter Kiceleff, del ABN Amro Bank. A su vez, y después de enmarcar la fuerte merma en la crisis mundial, el titular de la Bolsa, Eugenio De Bary, admitió que también existe "cierto grado de presión ante el adelantamiento de las campañas para las elecciones" de 1999.

A diferencia de lo que pasó en Buenos Aires, Wall Street mejoró ayer 0,4 por ciento. La reacción tuvo su origen en la revaluación del yen, que pasó de 146,2 a 143,3 unidades por dólar. Además, llevó tranquilidad la noticia del inminente viaje que el subsecretario del Tesoro norteamericano, Larry Summers, hará a Tokio para evaluar una salida a la crisis junto a las máximas autoridades japonesas. Por otra parte, se supo que una misión del Fondo Monetario aterrizará en Moscú para analizar la posible cesión de dinero extra al ya pactado con el objetivo de oxigenar al gobierno de Boris Yeltsin, que hace unas semanas debió triplicar las tasas de interés para descomprimir una corrida contra la moneda rusa. Ante la novedad, la Bolsa de Moscú subió ayer un 4,2 por ciento. En tanto, San Pablo subió 1,9 por ciento.

 


 

SE RENOVO DEUDA POR 500 MILLONES
"Para dormir tranquilos"

t.gif (67 bytes) Pese a la tormenta financiera, Economía logró colocar Letras de Tesorería (títulos de deuda) en el mercado a tasas más bajas de lo previsto y de las que debió pagar al momento de contratar los créditos que ahora se renuevan. "Estas tasas demuestran que, a pesar de la volatilidad del mercado, hay confianza en Argentina", afirmó con indisimulado entusiasmo el secretario de Hacienda, Pablo Guidotti.

Tras este respiro, la Subsecretaría de Financiamiento se tomará su tiempo antes de avanzar en la colocación del Bono del Tesoro (Bontes) de 1000 a 1500 millones de dólares que estaba previsto para la segunda quincena de junio. "Preferimos un mercado tranquilo, y es por eso que lo colocaremos cuando las condiciones (del mercado financiero) sean favorables", señaló Miguel Kiguel, subsecretario del área.

El funcionario destacó que la deuda en dólares que se renovó con la colocación de las Letes había sido suscripta en noviembre, en plena repercusión del primer capítulo de la crisis asiática. En esa ocasión, la tasa de descuento en dólares había llegado al 10 por ciento anual, que ahora se renovó al 6,24 por ciento. Las 67 propuestas en divisa estadounidense presentadas por los bancos sumaron 1023,4 millones, cuatro veces el total demandado (250 millones). El mayor oferente fue el Morgan Guaranty Trust, de Nueva York, seguido por el Bank of America y el Río.

En pesos, las ofertas presentadas fueron 58, por un total de 868,3 millones, tres veces y media el monto solicitado. La oferta aceptada más elevada correspondió al Banco de Galicia, al que le siguieron el ING Bank y el Morgan. La tasa de corte para estas colocaciones fue del 6,9 por ciento anual. Con respecto de la licitación anterior, esta tasa resultó un cuarto de punto superior, una diferencia "que es pequeña, vista la volatilidad de los mercados", juzgó Kiguel.

El subsecretario de Financiamiento comentó que la conducción económica no está preocupada por la delicada situación en los mercados financieros, aunque apuntó que será necesario "andar con cuidado". Con respecto de las tasas pactadas en la licitación de ayer, Kiguel señaló que "para nosotros fue una noticia que nos deja dormir tranquilos".

 

Para Menem no pasa nada

Carlos Menem minimizó los alcances que la crisis podría tener sobre la economía. "Algunos sacudones a nivel bursátil, pero nada más", simplificó el primer mandatario. Mientras tanto, aseguró que las fuertes bajas en la Bolsa son enfrentadas "a pie firme". "La Argentina sigue creciendo y soportando los embates de esta crisis del sudeste asiático. Y como estamos actualmente nos vamos a constituir, ya somos uno de los grandes países de la Tierra, mal que les pese a unos pocos", explicó Menem. Para diferenciar a la economía local de la de los países en crisis, el jefe de Estado aseguró que la Argentina "tiene una economía sólida, un mercado interno excelente. Por otra parte, siguen llegando las inversiones y crece el ahorro interno, lo que nos da la posibilidad de seguir creciendo y superar este tipo de situaciones".

 

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