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Agregar un octavo dígito
costará hasta $ 100 mil

A partir de 1999, a las líneas urbanas se les antepondrá una  cifra, y otra a las características interurbanas. Para las  empresas, el cambio de centrales y bases de datos será oneroso.

Las empresas grandes serán las más afectadas en sus costos, según lo complejo de sus instalaciones.
Deberán cambiar softwares, sistemas de información y terminales para
comunicaciones internas y externas.

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t.gif (67 bytes)  Desde enero de 1999, los números telefónicos tendrán dos nuevos dígitos: uno se agregará a la numeración de cada usuario y otro al prefijo interurbano para llamadas de larga distancia. El cambio decidido por la Secretaría de Comunicaciones no va a significar para los usuarios particulares básicamente otro trastorno que acostumbrarse a la nueva numeración. Pero para las empresas, sobre todo de mediana-grandes para arriba, la cosa puede ser menos sencilla. Los expertos estiman que éstas, de acuerdo al grado de complejidad de sus centrales y cargas de datos, deberán disponer de hasta 100 mil dólares para ajustarse a la nueva situación.
La decisión oficial, que ya puso en acción a las telefónicas para adecuar sus propias estructuras –la disposición rige para todo el territorio nacional–, implica anteponerle un dígito a todas las líneas, tanto para los teléfonos fijos como móviles. A las que están actualmente en servicio, se les agregará el 4. Al mismo tiempo, se añadirá otro dígito (después del cero) al prefijo de área utilizado en las llamadas de larga distancia interurbanas. A la Capital Federal y al Gran Buenos Aires le corresponderá el número 1, en tanto que en las zonas sur y norte del país (que coinciden con las regiones atendidas por las dos actuales operadoras), serán el 2 y el 3, respectivamente. Las llamadas internacionales, en cambio, no sufrirán modificaciones, por lo cual el código de ingreso seguirá siendo el “00” como hasta ahora.
El objetivo de la modificación, que sólo ha sido adoptado en América latina por México y Uruguay, es permitir un más amplio uso de la red de telefonía y, además, posibilitar el ingreso de nuevos operadores cuando se abra el mercado a la competencia en noviembre del año próximo. Al respecto, el titular de la consultora francesa Sofrecom, del grupo FranceTelecom, Jean Waksmann, explicó a este diario que “en todo el mundo hay escasez de números para enfrentar el crecimiento de la red y para dar paso a nuevos servicios”.
Las limitaciones que impone la actual numeración se refleja, por ahora, en la imposibilidad de las telefónicas para prestar algunos servicios. Por caso, la denominada “red virtual privada internacional”, que permitiría –sobre todo a las multinacionales– externalizar la gestión de su red de comunicaciones a un operador a cambio de un abono. Además, impide el desarrollo del número personal que hará posible que los usuarios puedan cambiar de lugar sin perder su actual número telefónico.
Para hacer frente al cambio las empresas, sobre todo las de envergadura mediana a grande, deberán adoptar diversos cambios que van desde su papelería hasta la adecuación de sus sistemas de comunicaciones. Esto significa modificar las bases de datos y sistemas de información, las instalaciones terminales y de marcación automática (de validación de tarjetas de crédito, modems y algunos cajeros automáticos), las centrales telefónicas y sus comunicaciones internas y externas. Los especialistas aseguran que el núcleo de los ajustes pasan más por los procedimientos (software) que por el cambio de los equipos.
Los grandes usuarios de telefonía ya están siendo asesorados por las telefónicas, así como la franja de empresas medianas-grandes. En tanto, las más pequeñas, de acuerdo con la opinión de los entendidos, no tendrían mayores problemas. Waksmann, cuya empresa organizó para el próximo 29 de junio un seminario para orientar al mercado corporativo, advirtió sobre los riesgos de esperar a último momento. “Los instaladores de centrales pueden no dar abasto con la demanda o, de poder hacerlo, los precios podrían resultar exagerados”.

 

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