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EL PRIMER CASO ARGENTINO DE FALLECIMIENTO TRAS CONSUMIR VIAGRA
La impotencia ante la muerte

Un hombre murió en Villa María, Córdoba luego de haber tomado la pastilla contra la impotencia. Tenía problemas cardíacos.

Oscar Abolio era velado anoche en la ciudad de Villa María mientras se investigaban las circunstancias de su muerte.
La Confederación Médica denunció que existe una "inducción" al consumo de la llamada píldora mágica contra la impotencia.

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Por Pedro Lipcovich

t.gif (67 bytes) Un hombre de 60 años murió durante una relación sexual, en Córdoba, y en su casa se encontró un frasco de Viagra semivacío: sería la primera víctima, en la Argentina, del uso incorrecto del remedio contra la impotencia. La confirmación de la causa de la muerte requiere tiempo e investigaciones pero diversos indicios --el hombre era cardíaco, había tomado alcohol-- plantean una suerte de enigma policial: ¿el culpable fue el Viagra? Como en los mejores relatos del género, la respuesta es sutil: quizás a Oscar Abolio no lo mató el Viagra pero, si no fuera por el Viagra, estaría vivo. También como en algunos buenos relatos policiales, el caso cuestiona a la sociedad: la Confederación Médica denunció que "no se cumplen las reglamentaciones para vender medicamentos con receta archivada" y que hay "una inducción a su consumo".

El miércoles a las 23.40, un llamado telefónico anónimo avisó a la policía que Oscar Abolio, de 60 años, estaba muerto en su casa del barrio Palermo, Villa María, a 150 kilómetros de la capital cordobesa. Pronto se supo que el llamado lo había hecho una joven que estaba con el fallecido. Así lo expresó el fiscal general de la provincia de Córdoba, Miguel Ortiz Pellegrini: "La información fue dada por su compañera, que está colaborando perfectamente con la Justicia". Abolio había sido uno de los dueños de la empresa de lácteos La Paulina, de la que se retiró hace un par de años. Ultimamente se dedicaba a administrar campos de su propiedad.

El enigma de la muerte de Abolio tiene un sospechoso: el medicamento Viagra, contra la disfunción eréctil. Los primeros indicios en su contra son: cerca del cadáver se encontró un frasco de Sildefil --uno de los nombres comerciales del fármaco en la Argentina-- y una botella de licor empezada. Entonces, fuentes policiales se apuraron a suponer que "la ingesta conjunta con alcohol habría sido la causa de la muerte".

Sin embargo, no hay incompatibilidad comprobada entre el Viagra y la ingesta de alcohol. El doctor Amado Bechara --encargado de disfunciones eréctiles en el Hospital Durand e investigador en el primer ensayo clínico sobre el Viagra en la Argentina-- dijo a este diario: "En ensayos clínicos en Estados Unidos, pacientes que recibían Viagra ingirieron una cantidad de alcohol equivalente a la de dos vasos de vino, sin tener ningún cambio en su presión arterial ni, mucho menos, manifestaciones clínicas. En otro estudio, tomaron dosis mucho más importantes de alcohol: hubo un leve descenso en la presión arterial pero sin manifestaciones clínicas".

Sin embargo, otro dato vino a impresionar a los detectives de Villa María: según versiones, Abolio sufría del corazón y habría sufrido dos operaciones de by-pass: a un operado del corazón, ¿no lo mata el Viagra?, o, simplemente, ¿no lo mata el sexo? "Si el by-pass tuvo éxito, podemos suponer que ese paciente tiene corregido su defecto y no corre más riesgos que otra persona", dijo Bechara.

Pero el mismo médico, al continuar, ofrece una pista más sólida: "Algunos pacientes operados de by-pass continúan usando vasodilatadores coronarios que contienen nitritos o nitratos, y junto con éstos, sí, el Viagra está contraindicado". De todos modos, todavía no hay indicios de que Abolio recibiera esa medicación.

Pero otro dato, que estaba la vista pero pasó inadvertido, ofrece una respuesta más interesante. "El paciente pudo haber fallecido, no por efecto farmacológico del Viagra, sino por la actividad sexual en sí misma --observó Bechara--: podía tener problemas, por ejemplo cardíacos, que hicieran no recomendable un esfuerzo sexual intenso; además, una relación ocasional suele generar un esfuerzo físico mayor que una estable."

Entonces, tal vez a Oscar Abolio no lo mató el Viagra, pero es posible que contar con el medicamento lo haya impulsado a una desmesura --para él-- en la cual se ayudó con el alcohol. Murió por lo que podríamos llamar el efecto Viagra: la búsqueda, desesperada, no del placer, sino del rendimiento sexual.

Por eso, destaca Bechara, "hay que evitar la automedicación: estos fármacos sólo pueden darse a partir de un diagnóstico médico". No se sabe cómo obtuvo Abolio su Viagra pero Roberto Lugones --presidente de la comisión de medicamentos de la COMRA, Confederación Médica de la República Argentina-- advirtió que, si bien el Viagra debe venderse bajo receta archivada, "en nuestro país esa reglamentación no se cumple". Y que el tratamiento que recibió el tema en muchos medios de comunicación fue "una inducción al consumo, sin el debido resguardo".

La COMRA solicitó al Ministerio de Salud "la aplicación de la ley 16.463, que establece la prohibición absoluta de publicidad de medicamentos bajo receta archivada en los medios masivos". Para colmo, "los nitratos y nitritos se encuentran en muchos alimentos, como los embutidos", lo cual puede dar lugar a "accidentes mortales", agregó Lugones.

 

Los riesgos del milagro

El Viagra se prescribe para determinados casos de impotencia sexual masculina. Debe ser ingerido alrededor de una hora antes de la actividad sexual. Su efecto consiste en estimular la capacidad de lograr y mantener la erección, a condición de que el hombre esté sexualmente estimulado. No provoca en sí mismo la estimulación ni el deseo sexual.

Algunos de sus efectos secundarios pueden ser: dolor de cabeza, vómitos, alteraciones digestivas y una alteración en la percepción de los colores que puede mantenerse durante varias horas.

Los profesionales que investigaron el medicamento admiten que la inmensa mayoría de los pacientes que empezaron a utilizarlo debieron continuar usándolo siempre para lograr la erección.


La lista negra

Alrededor de 60 hombres murieron en el mundo luego de consumir la pastilla Viagra. En muchos casos padecían enfermedades cardiovasculares o diabetes.

Dos meses después de iniciada la comercialización del Viagra en Estados Unidos, se reportaron en ese país 45 muertes. No obstante, las autoridades sanitarias norteamericanas estimaron que en esos casos "no se puede vincular directamente esas muertes con el medicamento".

Otro fallecimiento tuvo lugar en Japón, donde un hombre de 60 años que padecía hipertensión y diabetes murió tras ingerir Viagra y mantener relaciones sexuales.

Un israelí de 70 años, también con problemas cardíacos, murió tras ingerir la píldora con el objetivo de retomar las relaciones sexuales con su esposa, de 50.

En América latina, el primer caso se conoció en Río de Janeiro, donde un hombre de 66 años sufrió un infarto luego de tomar la píldora y mantener relaciones con una joven. El brasileño sufría problemas cardíacos y estaba medicado con derivados de nitritos y nitratos, contraindicados para el consumo de Viagra.

 


 

EN LA ARGENTINA NO HUBO FUROR COMO EN ESTADOS UNIDOS
La venta todavía está en veremos

t.gif (862 bytes) La famosa pastilla azul contra la impotencia sexual que en Estados Unidos fue un boom de ventas no tuvo el mismo resultado en la Argentina desde que salió a la venta, el 2 de julio pasado. A pesar de las expectativas que generó el aterrizaje de Viagra, distintas farmacias de la Capital Federal revelaron a Página/12 que el producto no tuvo hasta el momento el éxito que se esperaba. Las contraindicaciones y las muertes que ocasionó en distintos lugares del mundo (desde ayer la Argentina integra la lista, con un hombre muerto en Córdoba), son algunas de las causas de este fracaso, en un país donde se estima que existe un millón de personas que padecen disfunciones sexuales.

"Acá no se vendió nada, la gente pregunta mucho, pero no compra", cuenta Carlos Albasi, de la farmacia Azcuénaga, en Azcuénaga 1235. Distinta fue la situación de las farmacias norteamericanas, que cuando comenzaron a venderlo en abril de este año tuvieron largas colas de pacientes deseosos de conseguir la "fórmula mágica" que combate la impotencia.

Las contraindicaciones son un factor decisivo en el momento de optar por este medicamento. Según Mario Nisneviztl, farmacéutico de Obelisco, en Corrientes 1145, "la mayoría de las personas con disfunción eréctil tiene otros problemas como presión o diabetes y no puede tomarlo".

Muchos de los 305.000 comprimidos que Pfizer, uno de los tres laboratorios que comercializan el producto en el país --los otros dos son Bagó y Roemmers--, distribuyó en las droguerías todavía esperan en los estantes de las farmacias. Enrique Comesaña, asesor médico de la empresa, informó que las cifras de venta de julio recién se sabrán en setiembre. Las unidades colocadas por Bagó fueron 94.000, "cifra que cubrió las expectativas de distribución", según Carlos Chaves Del Valle, director de Relaciones Institucionales del laboratorio. Tampoco allí existen números de ventas efectivas, que se conocerán recién en 45 días.

Los médicos consultados manifestaron haber tenido hasta el momento óptimos resultados en sus pacientes, aunque subrayan la necesidad de ser "cautelosos" a la hora de recetar la droga. Para Fernando Urrutia, encargado de la sección de Disfunción del Servicio de Urología del Hospital Francés, "el error de los laboratorios es creer que va a tener venta masiva, porque no es un producto para todos los pacientes con disfunción sexual, sino para aquellos especialmente indicados".

Antes de que Viagra fuera aprobada en el país, el 11 de junio pasado, algunas farmacias comenzaron a venderlo de manera ilegal en la Capital. El fin de la prohibición no significó un aumento de las ventas. Y por el momento la famosa pastilla azul dista de ser el negocio que muchos esperaban.

 

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