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Dos argentinos entre las balas de los Balcanes

Médicos en Catástrofes llegó a la capital de Kosovo, que lucha por su liberación. "Esto es peor que en Ruanda", aseguran.

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Ariel Umpiérrez, de MeC.
"La lucha es terrible".

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Los argentinos llegaron a 50 km de la zona de combate.
Aún no pudieron instalarse por falta de garantías.


t.gif (67 bytes)  "Están ante un riesgo muy grande, no lo hagan. Y, si lo hacen, ustedes son los únicos responsables de su seguridad". Con la advertencia del vocero del Ministerio del Interior serbio como último aviso, Ariel Umpiérrez y Walter Bonifazio, de la organización humanitaria argentina Médicos en Catástrofes (MeC), iniciaron su primera recorrida por tres pueblitos de la provincia yugoslava de Kosovo, asolada por bombardeos que han dejado sin techo a unos 300.000 civiles que "deambulan por bosques y montañas sin agua ni comida porque tuvieron que huir con las manos vacías". Bajo un calor agobiante que ronda los 40 grados, los argentinos trataron de llegar --en forma infructuosa-- a la ciudad de Pec, cerca de la frontera con Albania, donde los serbios tienen a maltraer a los rebeldes kosovares que quieren convertir a su provincia en república independiente.

"Están destruyendo todo lo que conforma la base de los pueblos atacados; han quemado los campos, han destruido las casas y la gente está en medio de una guerra permanente que cambia de escenario a cada momento y que los obliga a escapar sin ton ni son". Umpiérrez, quien se encuentra junto con Bonifazio en Pristina, la capital de Kosovo, relató telefónicamente a Página/12 la situación que tienen ante sus ojos.

Los periodistas de todo el mundo que cubren esta nueva guerra en los Balcanes se movilizan "en vehículos blindados, del tipo de los camiones de Juncadella", mientras que los dos miembros de MeC hicieron su primera recorrida, de más de cien kilómetros, en una camioneta Suzuki alquilada. Ya el viaje desde Belgrado hasta Kosovo, a lo largo de 400 kilómetros, fue una odisea que duró seis horas por los severos controles en la ruta.

"Te revisan hasta los calzoncillos, te sacan hasta la última hoja, y en todo momento tratan de desalentarte diciéndote: 'Qué estás haciendo acá, por qué no te volvés a tu país, no te das cuenta que te podés morir'". La gente del MeC, que ya estuvo cuatro años en Ruanda durante las guerras étnicas, comprobaron que Kosovo es mucho peor. "Esto no es Africa, acá hay dos ejércitos muy organizados, muy profesionales, que están bien armados y que no dejan nada librado al azar".

Desde que llegaron a Pristina, el miércoles pasado, los médicos tuvieron que realizar gestiones ante la policía militarizada y el Ministerio del Interior serbio para obtener autorización para permanecer en la zona del conflicto. Recién ayer se internaron en la guerra propiamente dicha. "Vimos tres pueblos, de dos o tres mil habitantes cada uno, que habían sido destruidos". Lo que se hizo allí es lo que, en términos militares, se conoce como "limpieza total".

Umpiérrez y Bonifazio tomaron contacto con familias enteras que deambulan en grupos. "No vimos muertos, aunque se dice que hay por lo menos 1200 en el interior de la provincia, pero sí tomamos contacto con muchos heridos y personas enfermas". Uno de los problemas más graves es la falta de agua potable, de alimentos y de medicamentos. "Hay gente con problemas intestinales graves, con fiebre, con deshidratación, porque las temperaturas rondan los 40 grados y sólo pueden beber agua de río".

Los afectados son personas que "estaban bien alimentados, que tenían su pequeña hacienda, pero lo han perdido todo". Observaron también "muchas enfermedades de la piel, piojos, sarna". Los más afectados por la falta de agua son "los ancianos, los niños y las embarazadas". La gente trata de cruzar la frontera hacia Albania, que está a unos 80 kilómetros del lugar del conflicto, pero la movilidad de los ejércitos en pugna los obliga a cambiar de rumbo en forma constante. Además, los serbios "han plagado de minas la frontera para evitar que pasen hacia Albania y traigan armas para sumarse a los rebeldes kosovares".

"La lucha es terrible porque los serbios pretenden lograr una victoria militar expeditiva, y el hecho de que haya casi 300.000 personas sin casa indica la gravedad de la situación, porque la zona del conflicto es una región más chica que Tucumán". En estos días, las Naciones Unidas enviaron cinco camiones con víveres y medicinas que fueron consumidos "en minutos, hasta desaparecer como una gota en el océano".

El hecho de ser argentinos les abrió, recién el tercer día, algunas puertas. "Saben que estamos del otro lado del mundo, apenas si conocen a Maradona, y tienen más desconfianza con los enviados de otros países europeos que pueden tener algún tipo de interés en el conflicto". Por lo general, los periodistas alemanes, franceses o norteamericanos son acompañados por funcionarios serbios. Ayer fueron expulsados los enviados de la televisión alemana "porque filmaron algunas escenas de los combates en la zona de Pec". Umpiérrez recordó que la presencia extranjera molesta porque "tanto nosotros como los periodistas somos testigos y lo que está ocurriendo acá es muy terrible como para permitir que se conozca".

 

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