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DEBATE SOBRE EL IMPACTO DE PUERTO MADERO EN BUENOS AIRES
El selecto barrio número 47

Ayer se convirtió oficialmente el barrio número 47 de Buenos Aires. Puerto Madero, erigido en tiempo record, plantea problemas nuevos en cuanto a tránsito y acceso. Arquitectos y urbanistas opinan sobre sus pros y contras.

En Puerto Madero, la inversión privada arañó en cinco años los 2000 millones de pesos.
Entre 30 y 35 mil personas circulan por el área durante los fines de semana.

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t.gif (67 bytes)  Puerto Madero se convirtió ayer oficialmente en el barrio porteño número 47. Con un desarrollo vertiginoso y una inversión millonaria, este nuevo sector de la ciudad podría ingresar en el libro Guinness de Buenos Aires: en menos de cinco años se vendieron el total de sus terrenos del lado oeste y más del 80 por ciento de los que están del otro lado de los diques, mientras la inversión privada arañó los 2000 millones de pesos. Pero no todas son rosas. Arquitectos y urbanistas consultados por Página/12 señalaron sus asignaturas pendientes: el nudo de tránsito, la escasez de transporte público y la imposibilidad de acceder al río. Tanto el presidente de la Sociedad Central de Arquitectos, Julio Keselman, como la directora del Centro de Documentación Urbanística de la FADU-UBA, Odilia Suárez, expresaron su temor de que la "especulación inmobiliaria" afecte el proyecto original y finalmente se cambien los "usos" permitidos en los predios y se "sobreocupe" el área.

Para Keselman uno de los problemas principales de Puerto Madero es el tránsito. "Por un lado, falta completar la autopista de enlace que conectará las autopistas Buenos Aires-La Plata y Arturo Illia. Pero por el otro, es necesario crear un sistema de transporte público eficiente que no impacte tanto como los automóviles. Tal vez, combis o colectivos pequeños. En las horas pico debería regularse el ingreso en el área de vehículos particulares para evitar que el tránsito sea caótico", sugirió. Otro aspecto negativo --añadió Keselman-- es que la ciudad sigue dándole la espalda al Río de la Plata. "Se buscó la incorporación del río pero no se logró", opinó. Y cuestionó la altura máxima permitida, por ejemplo, en el caso del edificio de Telecom. "No debería haberse autorizado más de 8 o 10 pisos para que no impacte visualmente", dijo. Además, Keselman consideró insuficiente la superficie destinada a espacios verdes (ver aparte). "Deberían incorporarse a Puerto Madero las 300 hectáreas de la Reserva Ecológica, convirtiéndolas en un gran parque público, con un diseño nuevo de costa para que la gente pueda pasear y recorrerla a pie o en un medio de transporte no contaminante como un trencito eléctrico. Sin acceso de coches", explicó. "Hay que tener cuidado con la especulación inmobiliaria: presiento que podrían cambiarse los usos de predios vendidos, por ejemplo, en lugar de viviendas, cines, generando una densificación indeseable en la zona", advirtió.

Pero no todos fueron palos de parte del arquitecto Keselman. En coincidencia con la urbanista Odilia Suárez, ponderó la integración al área central de la ciudad de esta zona que diez años atrás estaba abandonada y descuidada, y el impulso que dio al desarrollo de los barrios del sur de Buenos Aires. Suárez, profesora emérita de la UBA, fue más allá en los elogios: "Brinda al área central todo lo que necesitaba: nuevas oficinas, bancos, hoteles, un predio ferial y un paisaje maravilloso". Y a diferencia de Keselman, consideró que los espacios verdes proyectados son suficientes. Sin embargo, la investigadora lanzó también una advertencia: "Temor de que sobreocupen Puerto Madero y desvirtúen la idea original. No sería la primera vez que no se cumple un proyecto original", comentó.

Para el arquitecto Rodolfo Livingston, en cambio, los impactos negativos predominan. "Está dentro de una planificación equivocada. Es como hacer una casa de fin de semana en el cruce de dos autopistas: Puerto Madero está proyectado en el medio de una playa de maniobras del puerto de Buenos Aires. No se han pensado las vías de acceso. La bici-senda es un bluff total. Es muy lindo andar por Puerto Madero, pero el problema es llegar hasta ahí", indicó Livingston.

El nuevo barrio ocupa 170 hectáreas. Próximamente comenzará la construcción de un hotel cinco estrellas, el edificio corporativo del grupo América y el estadio cubierto que levantará la sociedad Torneos y Competencias. Ya está en ejecución, en el dique 3, el centro de convenciones y otro hotel cinco estrellas que administrará la cadena internacional Hilton. Mientras que en el dique 1, donde se encuentra el complejo de cines, se llevará a cabo un centro de exportación e importación del Mercosur, otro hotel de lujo y la torre Malecón, que será el primer edifico inteligente de la zona. "Quedan menos del 20 por ciento de los terrenos por licitar en la zona este, por lo que estimamos que antes de la mitad del '99 tendremos todo vendido", señaló ayer el presidente de la Corporación Puerto Madero, David Casas. Los predios que en breve saldrán a la venta comprenden casi 50 hectáreas a la altura de la avenida Belgrano, de los diques hacia el río, que se destinarán a viviendas, oficinas y comercios. También serán concursados entre fin de año y principio del próximo los dos parques que se construirán en el área.

 

Números del nuevo barrio

--Puerto Madero comprende un total de 170 hectáreas.

--El proyecto de urbanización se gestó en 1989/90.

--Más del 80 por ciento ya fueron vendidas.

--Ya se construyeron 400.000 m2 en la zona oeste y faltan finalizar 1.500.000 m2 en la zona este, del otro lado de los diques hacia el río.

--La inversión privada total alcanza casi los 2000 millones de pesos.

--El 30 por ciento de la superficie parcelada estará ocupada.

--El 70 por ciento se repartirá entre espejos de agua (30 por ciento) y parques, espacios públicos, calles y avenidas (40 por ciento).

--Los dos parques proyectados en el área ocuparán 23 hectáreas.

--Al finalizar el proyecto la población permanente del barrio oscilará entre 10.000 y 15.000 habitantes.

--Tendrá 3 hoteles cinco estrellas, un estadio cubierto y un centro de exportación e importación del Mercosur.

--Entre 30 y 35 mil personas pasean por el área por fin de semana.

--Se estima que el barrio estará conformado definitivamente hacia el 2005.

 


 

MENEM Y DE LA RUA JUNTOS EN EL ACTO DE INAUGURACION
Flores, sonrisas y mucha euforia

t.gif (862 bytes) Fue un intercambio de flores. A pura sonrisa, el presidente Carlos Menem y el jefe de gobierno porteño, Fernando de la Rúa, se encontraron ayer en Puerto Madero y olvidaron momentáneamente sus diferencias para dedicarse al mutuo elogio. Mientras De la Rúa destacaba la "decisión" del Presidente de haber firmado el decreto de transferencia de las tierras a la Corporación Antiguo Puerto Madero "solucionando un problema de jurisdicciones", Menem lo felicitó por haber continuado las obras privilegiando "el bien común" sobre intereses partidarios. Y lo llamó "un político de raza".

A su turno, el presidente de la Corporación Antiguo Puerto Madero, David Casas, anunció que "en los próximos días saldrá a la venta el remanente de tierras" de la zona y confió en que antes de fin de año comiencen a ejecutarse las obras para la construcción de "un nuevo puente a la altura de la Avenida Córdoba".

Pero sin duda el más entusiasta fue Menem. Contó que la idea de reciclar la zona surgió en un viaje a los Estados Unidos, donde "pude conocer un puerto que se había abandonado en la ciudad de Nueva York y que fue recliclado totalmente. Una verdadera belleza. Dije: si los norteamericanos hicieron esto, ¿por qué no nosotros, los argentinos?". Tras lo cual le pidió al entonces intendente Carlos Grosso que se ocupara de ello. "El doctor Grosso fue, vino, y nos pusimos a trabajar junto con la Corporación y la Sociedad de Arquitectos, proyectando esta verdadera maravilla".

"Un orgullo para la República Argentina, un orgullo para la comunidad porteña", siguió entusiasmándose Menem al describir Puerto Madero. Y habló de su reciente visita a la sede de la UCA, "una verdadera maravilla que todos los argentinos, y no sólo los porteños, tendríamos que conocer, producto del esfuerzo del sector privado".

Pero no se quedó allí: su euforia lo llevó a decir que "no tengo la menor duda de que dentro de poco tiempo estaremos ubicados entre los mejores países de la Tierra" y que "esta es la democracia, esta es la libertad y es el respeto pleno a los derechos que realmente nos asisten y nos hacen crecer y convertirnos en un gran país". Y todo gracias a Puerto Madero.

 

La expresión del modelo
Por Julio Nudler

Desde el veredón de Alicia Moreau de Justo (¿qué hace la dirigente socialista dándole nombre a la avenida obligada de este recicle urbano?) se descubre el nuevo perfil reluciente de la ciudad, los grandes espejos de cristal de monopolios privatizados y grupos corporativos, cerrando la visión del país que pueda existir detrás. Puerto Madero fue a partir de 1887 la expresión de la Argentina agroexportadora, pero también de la que recibía oleadas de inmigrantes que hallarían trabajo en artesanías e industrias. Aquel modelo de país funcionó hasta 1930, con lo que resultó más perdurable que esos mismos doques mal concebidos, antes desplazados por Puerto Nuevo.

Ahora, otra vez, uno se pregunta qué durará más, si el armiño o el amor. Si este barrio impersonal y ubicuo, injertado en Buenos Aires por el paradigma menemista, decaerá hasta sucumbir antes o después de que decaiga y sucumba el credo neoliberal y globalizado que explica su eclosión. Impresiona recordar con cuánta visión y cuánto apuro lo concibieron Carlos Menem y Carlos Grosso, que crearon la Corporación Antiguo Puerto Madero S.A. en noviembre de 1989, apenas cuatro meses después de asumir y cuando aún les faltaba una hiperinflación por atravesar.

En ese Madero ya no hay cereales sino servicios, porque el estallido de éstos es el eje del nuevo modelo. Los negocios ya no buscan la penumbra de las viejas "cuevas" cambiarias y financieras de la estrecha calle San Martín, porque ahora todo está permitido. No hay controles que burlar ni dólar negro. Los negociantes pueden gozar de ventanales sobre el agua. Por ese margen ciudadano de fingida rusticidad color ladrillo inglés pasan los capitales que vienen y van a su antojo, con el necesario gesto de frivolidad de lo que no echa raíces.

Si la rentabilidad privada da la correcta medida de la razonabilidad social de una inversión, Puerto Madero fue extremadamente útil para el país. Tanto que ahora empieza a extenderse del otro lado del canal. Pero en algún punto estos proyectos comienzan a sobrarle a la economía, y los economistas pasan entonces a considerarlos despectivamente como una "burbuja". Ni los restaurantes, ni los lofts, ni las decoradas oficinas ni la fauna ejecutiva que se mueve por allí remedia el diagnóstico cuando las ganancias se mudan de barrio.

Este, donde puede contarse con lo sofisticado pero no con lo elemental, donde hay universidad privada y multicine tipo U.S.A., es y no es un barrio, aunque lo consagren. Porque no tiene patios y porque parece tan provisorio como su ideología.

 

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