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HABLA ANTONIO SOLDANO, DUEÑO DEL PROSTÍBULO DONDE FILMARON AL JUEZ FEDERAL

"Oyarbide se confió demasiado"

Justifica al magistrado porque lo considera "una víctima" de los manejos del taxi boy Luciano Garbellano. Además, sostiene, "nadie está libre de culpa para tirar la primera piedra".

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Antonio "Tony" Soldano, propietario del prostíbulo Spartacus.

Por Susana Viau

t.gif (67 bytes)  Antonio Soldano tiene 32 años y una profesión: regente de prostíbulos masculinos. Era el dueño de Spartacus, el petit hotel del Barrio Norte donde se desarrolló buena parte del escándalo que tiene al filo del juicio político al juez federal Norberto Oyarbide. Soldano tiene 32 años, pero parece muchísimo menos: es un joven simpático, de maneras corteses y fallidos que lo hacen hablar en italiano porque su familia es de Catanzaro, Calabria. Es seguro que sabe más que lo que dice y que lo que ha declarado tres veces ante el juez de instrucción Fernando Rodríguez Lubary. Pero lo que dice beneficia siempre a Oyarbide, a quien llama, con respeto, "el juez". "Usted sigue creyendo que estoy acá para ayudarlo. pero no es así. Lo hago por mí", asegura. También asegura que el suyo es el nombre más importante en el negocio de la prostitución masculina.

--¿Usted era el dueño de Spartacus?

--El único, a pesar de que hay muchas versiones. El único dueño.

--¿Qué rol tenía allí Luciano Garbellano?

--Empleado, taxi boy. Chicos que han trabajado conmigo desde el '94 cuentan que Luciano era modelo masculino en otras agencias antes del '90.

--Esto de "agencias", "modelos", son eufemismos.

--Le dan visos de legalidad a los saunas, a las casas de masajes.

--¿Cuándo dejó de funcionar Spartacus?

--Cuando estalló el escándalo y se rumoreó la existencia de videos que involucran al juez Oyarbide.

--¿Qué protección tenía Spartacus para subsistir tanto tiempo?

--Protección política o policial no tenía. Spartacus tenía su cobertura. Un piso estaba habilitado como agencia de contratación de actores y modelos publicitarios. Ni los vecinos sabían qué funcionaba en la casona. La policía labró varias infracciones. Además, cualquier ciudadano que abre el diario puede leer el ofrecimiento de estos lugares. Y como lo puede ver un ciudadano común lo puede advertir un fiscal, un juez o un policía. Si es un ilícito tan grande, está en ellos hacer algo.

--El juez Oyarbide iba allí.

--Iba al tercer piso, eso es lo que me consta. Luciano vivió en el tercer piso y ahí recibía a sus amistades, su gente de confianza.

--Para casa era un poco extravagante y quien aparece en el video no es Luciano Garbellano.

--Era una casa que estaba ambientada de una manera especial, pero no era tan evidente que fuera un lugar de citas. Cada piso tenía entrada independiente y no se advertía groseramente la existencia de un prostíbulo. El chico que aparece es un "personal trainer". El juez, por lo que sé, fue en dos o tres oportunidades.

--¿Usted lo conoció?

--Sí, lo vi dos veces. Me lo presentó Garbellano como un amigo que era... un juez.

--¿Y a usted cómo lo presentó?

--Como un amigo.

--¿Dentro de Spartacus?

--La primera sí. La otra fue en El Mirasol.

--¿El comisario Roberto Rosa conocía Spartacus?

--Eso no lo sé. Supe por los medios que había un comisario de Seguridad Personal llamado Rosa.

--¿Garbellano se dedicaba a la extorsión?

--No sé si se dedicaba, pero si no lo logró, al menos lo intentó. Los hechos están a la vista. No hay duda de que Oyarbide fue su víctima.

--¿Quién es Hernán Cattáneo?

--Al principio Cattáneo frecuentaba el lugar y después se hizo amigo de la casa, venía, tenía tratos conmigo, con los chicos, con Luciano Garbellano. Con Luciano tenía un trato especial porque se había hecho muy amigo, lo llevaba a todos lados, le facilitaba cosas que hoy Luciano tiene, en cuanto a bienes: tarjeta de crédito, el crédito hipotecario con el que pudo comprar la casa y el auto. Incluso contactos para su carrera artística.

--Cattáneo fue quien llevó a Luciano a Zárate cuando lo balearon.

--Es lo que surge de los dichos de Luciano. Luciano tiene varias versiones respecto de para qué iba a Zárate. Una dice que iba a ver un productor de tevé, otra que iba a la quinta de un amigo, otra que iba a negociar videos. Y está la versión de los policías que hacía también referencia al tema de videos. Parece que había una negociación pero no se sabe de qué ni con quiénes.

--¿Por qué usaba Cattáneo credenciales del Ministerio del Interior?

--Creo que trabajó para algún ministerio, en una subsecretaría.

--No fue esa la primera vez que atentaron contra Garbellano. En la primera le dieron con un cricket en la cabeza y recibió 70 puntos de sutura en el Hospital Alemán y en la segunda llevaban armas con silenciador.

--Tiene buena información. Las dos fueron en Spartacus. Una fue contra él y la segunda con robo y destrozos en la habitación que él ocupaba. Por ese entonces Luciano tenía muy buenas relaciones con Oyarbide. Era un chico con muchos problemas, un personaje atípico.

--¿A usted no lo preocupó el asunto?

--Sí, mucho, y hubo chicos que dejaron de trabajar en la casa.

--¿Cómo es Garbellano?

--Un águila, muy hábil para tergiversar. Es un destructor, destruye todo lo que toca, engaña mucho a la gente. He conocido muy buenas amistades a las que ha destruido.

--¿Y a Oyarbide cómo lo definiría?

--Como a un hombre que creyó, que confió demasiado y al que le fue mal. Mal porque tanto él como otros no advirtieron lo que esconde realmente Garbellano.

--El juez no se enteró de quién era Garbellano, quién era Perciavale, o quién era Martins, todos dueños de prostíbulos. No se enteraba de nada. --Sí, confió demasiado. Se equivocó, como me equivoqué yo permitiéndole a Luciano vivir en el local. Luciano no tiene escrúpulos. La gente es su instrumento. Yo no pongo la mano en el fuego por Oyarbide, hablo de Spartacus. No me pueden decir a mí que Oyarbide era socio del lugar o que la policía lo protegía porque el único que sabe qué pasaba ahí soy yo. Tony Soldano manejaba el dinero, pagaba la publicidad y el alquiler, los gastos más altos que tenía la casa. Estoy muy dolido porque fue en mi lugar, en Spartacus, que le tendieron una trampa al juez. A Luciano le fue mal con la extorsión, el juez no aceptó y Luciano lo arruinó.

--Hay una amenaza de muerte a un recepcionista de El Mirasol.

--El juez habrá advertido que había un complot entre Zinnedine Rachem y Garbellano. Aun cuando Luciano ya no vivía ahí invitaba al argelino y hacían un tour en la casona.

--¿Un tour?

--Y... un tour ahí adentro, recorrían todo el edificio. Yo creo que el argelino fue el instrumento de Luciano para la extorsión a Oyarbide. Y cuando el juez advirtió la maniobra y en un estado de... desesperación, lo amenazó. Pero tengo entendido que se refería al trabajo.

--¿Así que si dicen "te quedan 48 horas de vida" hay que entender que a uno lo quieren hacer echar del trabajo?

--Bueno, es una frase un poco llamativa. Pero lo dicen los testigos.

--No, lo dice el defensor del juez, Juan Pedro Cortelezzi. Y usted lo ve a Cortelezzi. ¿Para qué va a su estudio?

--Fui en dos oportunidades al estudio porque estaba citado en la causa.

--¿Y no tiene su propio abogado?

--Sí, lo que pasa es que yo testifico para mí, para librarme del cohecho y lo de corrupción de menores. Eso, evidentemente, le sirve a Oyarbide para demostrar que no era socio comercial del lugar. No vi ninguna cosa rara en ir a ver a Cortelezzi.

--Usted juega sus piezas en favor del juez.

--No es la intención de mi parte. Si el juez se equivocó y pone en riesgo su carrera es su problema. Si les sirve mi testimonio lo evaluarán él y su abogado. Yo fui porque estaba preocupado por lo mío. Para los malintencionados, le estoy sacando las papas del fuego.

--¿Aprobaría el juicio político a Oyarbide?

--No sé respecto de qué conducta, porque si van a dar prioridad a su condición sexual yo diría que el que está libre de culpa que tire la primera piedra. Porque entre los diputados también hay quien ha puesto el pie en Spartacus.

--Al juez lo investigan por amenazas y cohecho.

--¿Cohecho en qué caso?

--El del Hard Rock Cafe.

--Eso es una fábula de Garbellano. Uno de los socios del Hard Rock tenía mucha afinidad con la casa y Luciano sabía de la existencia de la causa que manejaba Oyarbide. Le habrá insinuado que le podía arreglar el tema.

--Parece el vocero de Oyarbide.

--Luciano es fabulador. No me cabe duda de que quiso aprovecharse pasando por nexo entre su cliente y el juez.

--Y además de fabulador es tonto. Cree que la gente suelta alegremente un cuarto de millón.

--Yo señalo cómo creo que ocurrió en base a lo que es Luciano. A lo mejor no es así y pagaron la coima. Parece que defiendo al juez, pero no es verdad.

--¿Después de tanto jaleo volverá a abrir otro Spartacus?

--Es probable que sí.

 

 

El ABC de la prostitución masculina

 

--¿Cuándo empezó a trabajar en esto? --le preguntó Página/12 a Antonio Soldano, dueño de Spartacus.

--Como regente, en 1994.

--¿Por qué lo hizo?

--Siempre me decían que lo que había era...

--¿Sórdido?

--Sí, sórdido puede ser la palabra.

--¿Y de dónde sacó el dinero?

--Me lo prestó un amigo.

--¿El suyo es el nombre más importante de la prostitución masculina?

--Eso puede ser cierto. Hay un antes y un después de Spartacus.

--¿Cuánto se cobra un servicio?

--Entre 150 y 70 pesos, en base al tipo de servicio, al horario, el tipo de modelo, al lugar donde se brinda, ahí mismo o en las salidas a hoteles.

--¿Qué había en Quintana 440?

--¿Quintana 440? Me suena porque alguien me preguntó. No sé qué hay. A lo mejor algún cliente. Tendría que fijarme en la agenda de los clientes.

--¿No era un lugar al que derivaban las personas que pedían más privacidad?

--No. Los clientes que se animaban venían a Spartacus y tomaban el servicio allí. Los que no se animaban tomaban el servicio en su casa o en hoteles. Esos eran los dos tipos de servicios. Hubo agencias que los tuvieron, pero Spartacus no.

--Se supone que estos lugares garantizan discreción. ¿Cómo es que circularon tantos nombres de presuntos clientes?

--Nosotros no pedimos nombres ni preguntamos de qué trabajan, porque muchos son casados, con familia. Pero ellos hablan con los chicos y los chicos después comentan.

--¿Cómo eligen los clientes a los taxi boys?

--Con un book. Otros tienen preferencias muy definidas. Que sea rubio o un personal trainer. El negocio aflojó con los 0-600, donde sólo pagan la llamada y el resto es gratuito.

--No es un negocio muy santo.

--Un día nos llamaron y nos pidieron un chico. El chico fue y luego llamó de la calle para avisar que en la dirección que habían dejado no había más que una iglesia y una ferretería. Nos comunicamos al teléfono que había pedido el servicio y era la iglesia nomás.



Una familia muy normal

--¿Antes de Spartacus de qué vivía usted?

--Viví en Italia, ocho años, y trabajé en hotelería --respondió Antonio Soldano--. Mis tíos tenían hoteles.

--¿Hoteles?

--Sí. Ojo, hoteles de turismo, en la costa, en el sur de Italia.

--¿Cuánto tiempo estuvo allí?

--Desde los dieciocho hasta los veinticinco.

--¿Sus padres a qué se dedicaban?

--Comerciantes. Tenían un supermercado.

--No son prejuiciosos.

--No, para nada. Admitamos que es un negocio donde no se trafica droga ni se venden armas. Es un negocio en el que se ofrece placer.

--Es un negocio... curioso

--Sí, eso es verdad, es un negocio curioso. Es verdad.

--Es una casualidad pero en este caso hay un Cattáneo y uno de sus apellidos, según sé, es Contartese.

--Sí. Mi padre es Soldano Contartese. Pero debe haber muchos. Igual, es una gran casualidad.

--Su familia viene de Calabria.

--Exacto.

--De Catanzaro...

--...Provincia, sí, provincia.

--Usted tenía unas frases en Spartacus. Una era: "Hay que andar con los dos pies en un solo zapato." ¿Qué significa?

--¡Ay, Dios mío! ¿Qué quiere decir? Quiere decir que hay que andar derecho en la vida.


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