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SIGUEN INVESTIGANDO EL SIGNIFICADO DEL RECORTE DEL DIARIO
Un mensaje que nadie descifra

Cada vez hay más presunciones de que Cattáneo se llevó dinero de su último trabajo. Pero el fiscal no cree que se haya suicidado por eso. Los papeles del maletín.

 

La jueza Lanz ordenó entregar el cadáver de Cattáneo a su familia.
El cuerpo fue retirado de la morgue judicial ayer a la tarde.

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Por Laura Vales

t.gif (67 bytes) Para Ricardo Sáenz, uno de los fiscales que investiga la muerte de Marcelo Cattáneo, “es difícil creer que el empresario se haya suicidado por una estafa de 300 mil dólares a la firma donde trabajaba, cuando en la causa IBM-Banco Nación estaba acusado de ofrecer sobornos por 21 millones”. Los funcionarios judiciales intentan descifrar en estas horas cuál es el mensaje oculto en el recorte que Cattáneo tenía en la boca, y en las extrañas ropas con las que apareció ahorcado. Y dicen que la respuesta puede estar en lo que se encontró dentro del maletín del empresario. El attaché, que fue abierto ayer, tenía papeles en los que se leen detalles sobre cifras millonarias. “Esos números pueden referirse a los sobornos pagados en el caso IBM” dijo a Página/12 una de las personas que vio los documentos; la segunda hipótesis es que se vinculen a operaciones realizadas en Baxxor, la operadora turística de la que Cattáneo era contador.
Como reveló este diario el lunes pasado, el empresario muerto entregó al diputado cavallista Guillermo Francos documentación sobre las cuentas donde se depositaron las coimas por el contrato ente IBM y el Banco Nación. En aquellos textos mencionó a un tal Alfredo; se sospecha que hablaba de Alfredo Aldaco, uno de los directores del banco. También incluyó un listado de cuentas cuyas denominaciones coinciden con las que investiga el juez federal Adolfo Bagnasco. Marcelo Cattáneo había sido acusado por Aldaco de ser quien ofreció las coimas; ayer el hermano de Marcelo Cattáneo dijo que esta acusación “tiene que haber sido la razón directa o indirecta” de su muerte.
Además de abrir el maletín, los peritos trabajaron sobre el interior de la camioneta Fiorino. Encontraron bandejas con restos de comida rápida y una pajita de la cadena de hamburgueserías Burger King. También se tomaron muestras de manchas recientes del tapizado, se buscaron pelos, restos de ropa, y se recolectó la tierra depositada en la cabina para compararla con la del lugar donde apareció ahorcado, y con el polvo adherido a su calzado.
Por otra parte, cada vez hay más presunciones de que Cattáneo se llevó dinero de su último lugar de trabajo. Ayer declaró ante el juez Enrique Velázquez un empleado de Baxxor que está sospechado de ser el cómplice de Cattáneo en la maniobra por la que se retiraron de la empresa 360 mil dólares. Carlos Asensio, el presidente de la firma, le dijo al juez que tras la desaparición de Cattáneo aquel empleado le confesó que había cometido la estafa junto a él. También pasó por el juzgado de Velázquez el forense Osvaldo Curci, quien estuvo a cargo de la autopsia, y declaró una de las personas que vieron a Cattáneo dos días antes de su muerte, vagando cerca de Ciudad Universitaria.
Ayer, después de 11 días de espera, los restos del empresario fueron entregados a sus familiares. La medida se concretó por una orden de la jueza María Gabriela Lanz; el cuerpo fue retirado de la morgue judicial a media tarde. El abogado Luis Dobniewski, representante legal de Silvina De la Rúa de Cattáneo, no descartó que se iniciaran acciones contra el juez Enrique Velázquez. La familia le reprocha que no haya distribuido las fotos de Marcelo cuando aún estaba vivo, con lo que creen que hubieran podido salvarlo. “Incluso sabíamos, a través de dos personas que se lo cruzaron, que él estaba en la zona de Ciudad Universitaria –dijo Dobniewski–, pero a pesar de nuestra denuncia nadie lo buscó”. El abogado dio nuevos datos que refuerzan la hipótesis de un suicido, al contar que el perito de parte les aseguró que la expresión en la cara de Cattáneo no era la de alguien crispado o aterrorizado, sino más bien la de una gran tristeza. El forense también coincide con los peritos judiciales en que el recorte fue introducido en la boca de Cattáneo mientras estaba vivo, y comentó que “por su experiencia, de alguna manera, directa o indirecta,quienes viven esta situación dejan una pista, un mensaje sobre algunas de las razones que han tenido”.
Ayer comenzó a funcionar el equipo de especialistas designado por el procurador general Nicolás Becerra. Se trata del médico legista Alberto Brailovski, el psiquiatra forense Roberto Godoy y un especialista en homicidios. El grupo recibió la orden de colaborar por igual en las dos causas abiertas sobre la muerte de Cattáneo, hasta tanto se defina si corresponde que la jueza María Gabriela Lanz continúe investigando o si por el contrario el expediente debe quedar a cargo del juez Enrique Velázquez. La decisión estará a cargo de la Sala VII de la Cámara del Crimen, y podría ser conocida en las próximas horas.

 

Marín a la re-re-re

El 13 de diciembre se elegirán los convencionales constituyentes para reformar la constitución pampeana y posibilitar que Rubén Marín acceda a un tercer mandato consecutivo como gobernador de la provincia. Si, tal como se espera, el justicialismo gana la elección, será modificada la cláusula de la Constitución reformada en 1994 que establecía que el período 1991-1995 se contaría como el primero del gobierno de Marín.

 


 

INSPECCION JUDICIAL EN EL LUGAR DE LA MUERTE
Procedimiento muy anunciado

Por Romina Calderaro

t.gif (862 bytes) Policía montada, policía con perros, un autobomba, personal de la Prefectura Naval Argentina (PNA) y un helicóptero sobrevolando la zona. Así estaba ayer el descampado de Ciudad Universitaria donde apareció ahorcado Marcelo Cattáneo. Es que la jueza María Gabriela Lanz ordenó una “inspección ocular” en la zona. La magistrada estuvo presente, pero se retiró al anochecer sin hacer declaraciones, pese a que desde los teléfonos de las dos fiscalías –la de Norberto Quantín y la de Ricardo Sáenz– se encargaron de poner bajo aviso a los medios de la realización del operativo.
El show empezó a las cuatro de la tarde. Los policías se encargaron de vallar la zona donde se realizó la inspección. Por eso, la prensa no pudo observar con claridad el trabajo de los especialistas. Lo único que podía verse a lo lejos era la antena de donde colgaba el cuerpo de Cattáneo. Además de policías, llegaron en sus autos dos ingenieros agrónomos, un médico legista de la Policía Federal, un perito psicólogo, y un policía perteneciente a la División Homicidios. Salieron del lugar de la inspección pescadores que estaban de lo más tranquilos hasta que les informaron que tenían que abandonar su tarea.
Mientras los periodistas esperaban que de la zona vallada saliera alguien vinculado con el operativo, algunos estudiantes del Pabellón II de Ciudad Universitaria –el de Ciencias Exactas– mataban su tiempo libre siguiendo las alternativas de la supuesta inspección. Otros preferían concentrarse en la filmación de la película El visitante, que por estos días se rueda en la zona. La espera fue larga: durante más de cuatro horas, los enviados de los distintos medios no tuvieron otra alternativa que sentarse con la infaltable compañía de los mosquitos.
Constantemente salían y entraban autos, policías a caballo, policías a pie, pero nadie hizo declaraciones. De a ratos se veía a algún policía caminando con su perro dentro de la zona vallada. Con el tiempo se fueron yendo los ingenieros agrónomos y algunos peritos, todos con orden de silencio. Según trascendió, el operativo consistió en la realización de una serie de pericias “planimétricas y topográficas”. Desde la terraza de uno de los pabellones se veía que los especialistas trabajaron en forma desparramada, abarcando distintas zonas del terreno.
Los fiscales pretendían recolectar la mayor cantidad de pruebas en el escenario del crimen para averiguar si Cattáneo fue víctima de un suicidio o de un homicidio. La jueza Lanz, que ordenó el operativo, se fue poco después de las ocho sin hacer declaraciones. Se retiraron más tarde los fiscales Ricardo Sáenz y Aldo de la Fuente, también presentes en el operativo.

 

Fiscal con dudas

El fiscal Ricardo Sáenz reveló sus dudas ante Página/12: desconfía que se haya tratado de un suicidio y está convencido de que la muerte de Cattáneo está vinculada al caso IBM-Nación.
–¿Cómo interpreta el recorte que Marcelo Cattáneo tenía en la boca?
–Ese papel, las zapatillas rojas y los lentes oscuros con los que apareció ahorcado son parte de un mensaje enviado por él –si es que se suicidó–, o por sus asesinos, en el caso de que lo hayan matado. Sospecho que esto fue hecho para que alguien entienda, y creo que hay alguien que efectivamente ya entendió estas señales.
–¿Hay nuevos elementos que vinculen la muerte al caso IBM-Banco Nación?
–Hay pistas que se siguen. Todavía no conocemos, todos los documentos que guardaba en el disco rígido de su computadora.
–¿Qué hipótesis es más fuerte?
–Todavía hay muchos puntos oscuros para decirlo. En la camioneta, que ya comenzamos a periciar, hay cosas que no tienen explicación. Estaba muy sucia y desordenada, algo que no se condice con Cattáneo, que según sus familiares era una persona extremadamente pulcra. En ese sentido me pareció interesante la hipótesis de un periodista que me dijo que la muerte de Cattáneo fue un homicidio disfrazado de suicidio, o un suicidio disfrazado de homicidio.
–¿Está probado que Cattáneo haya estafado a la empresa donde trabajaba?
–Hay indicios sólidos. El presidente de Baxxor admitió públicamente que faltan 360 mil dólares; ahora se investigarán los números de la empresa.

 

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