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UN ALLANAMIENTO SORPRESIVO Y LAS DUDAS DEL FISCAL
El suicidio bajo sospecha

Por Laura Vales

t.gif (67 bytes) La operadora turística Baxxor, el último lugar donde trabajó Marcelo Cattáneo, fue allanada anoche por orden del juez que investiga su muerte, Enrique Velázquez. En las oficinas de avenida Córdoba al 700 se confiscaron doce computadoras. La medida tuvo dos objetivos: comprobar si Cattáneo se llevó dinero de la empresa y reunir información para saber si la firma fue utilizada como una pantalla para lavar fondos provenientes de las coimas por el contrato IBM-Banco Nación. Mientras tanto, el fiscal Ricardo Sáenz sumó nuevos elementos que fortalecen la hipótesis de que Cattáneo fue obligado a matarse. El fiscal, que tras presenciar la reconstrucción de la muerte quedó con la fuerte impresión de que Cattáneo no puedo ahorcarse solo, reconoció que "hablar de suicidio inducido en estos términos es pensar en un homicidio".

El allanamiento a Baxxor se produjo luego de que los investigadores policiales informaran a Velázquez que Carlos Asensio, uno de los socios de la empresa, no habría dado a conocer toda la información de la que dispone. Asensio le dijo al juez que Marcelo Cattáneo era un empleado de Baxxor pero tres de sus compañeros de trabajo lo desmintieron al asegurar que en realidad era uno de sus dueños. Asensio también aseguró que en la firma faltaron 360 mil dólares y señaló al empresario muerto como al posible responsable de la estafa, pero también sobre este punto existen contradicciones entre los testigos. El allanamiento fue encabezado por el comisario Carlos Juárez, jefe de la División Homicidios de la Federal.

El segundo eje de la investigación está centrado en el perfil psicológico de Cattáneo, tema sobre el que trabaja el psiquiatra Roberto Godoy. El perito, a pedido de la fiscalía de Cámara, confeccionó un cuestionario para consultar a los especialistas del Centro de Asistencia al Suicida. Las preguntas se formularon en base a la prueba reunida en el expediente y a las declaraciones de la mujer y los amigos más cercanos de Cattáneo, quienes sostienen que el empresario no dio ninguna señal de que pensara en matarse.

Este diario habló con uno de los especialistas consultados, el licenciado Carlos Boronat, coordinador de psicólogos del Centro de Asistencia al Suicida. Esta es una síntesis de la charla:

--¿Qué frecuencia tiene el ahorcamiento como método suicida?

--Casi no se ve. Es uno de los menos usados, sobre todo en la Capital Federal donde están a mano muchas otras formas menos cruentas y más rápidas.

--¿Qué dicen nuestras estadísticas sobre suicidio?

--El ahorcamiento está en los últimos lugares, con menos de un 4 por ciento.

--¿Influye el nivel económico y social de un suicida al momento de elegir cómo quitarse la vida?

--Sí, absolutamente. Usa pastillas el que acostumbra a tomarlas y se dispara quien tiene alguna familiaridad con las armas de fuego. Por lo general, el que se arroja a las vías de un tren viaja habitualmente en él, o vive cerca del tendido ferroviario, es decir, el lugar está siempre vinculado a la vida de la persona.

--Dentro de ese bajo porcentaje de quienes se ahorcan ¿se destaca algún sector social particular?

--Casi todos los ahorcados provienen de sectores marginales, o de bajo nivel cultural. Es un método muy primitivo, muy cruento. No es común verlo en personas de clase media o alta.

--¿Cómo es el estado anímico previo a un suicidio?

--De mucha distancia afectiva, y de una desvitalización profunda. Por eso en el suicidio siempre hay economía de esfuerzos.

--Quiere decir que una cosa es dejarse caer de un último piso y otra trepar paredes y hacer maniobras complicadas para ahorcarse.

--La falta de fuerza física hace que se elijan métodos sencillos, que no impliquen esfuerzos.

 

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