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NEGARON LA INMUNIDAD AL EX DICTADOR Y SE ABRE UN PROCESO SIN PRECEDENTES
El general en sus laberintos

En un fallo que sienta un precedente histórico, la Cámara de los Lores negó ayer la inmunidad de Pinochet, que queda encerrado en un laberinto legal que llevará meses desandar, cualquiera sea la decisión política final de Londres.

Manifestantes antipinochetistas claman victoria ayer frente al Parlamento británico.
Arriba, la diputada Isabel Allende (izq.), hija de Salvador Allende, festeja con una amiga.

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Por Marcelo Justo desde Londres

t.gif (67 bytes) Los lores eligieron la historia. Por un ajustado 3 a 2, el dictamen de los “law lords” fue a favor de la apelación del Servicio Fiscal de la Corona, allanando el camino a la extradición del general Pinochet a España. El histórico anuncio en la Cámara de los Lores duró tres minutos de terrorífico suspenso en los que cada lord se puso de pie para comunicar a sus pares y al mundo la conclusión individual a la que habían llegado después de casi dos semanas de deliberaciones y seis días de audiencias. Los tam-tam modernos de los teléfonos celulares y las radios hicieron circular la noticia entre los cientos de chilenos que aguardaban el veredicto enfrente del Parlamento y que estallaron en gritos cuando el quinto Lord, el Lord Hoffman criado en Sudáfrica y consciente de las violaciones a los derechos humanos que puede cometer un régimen, desempató en favor de la extradición del general y en contra de la “inmunidad soberana” que le había concedido el 28 de octubre el Real Tribunal Superior de Londres. Flamearon las banderas de Chile, hubo llantos e interminables abrazos, gargantas que enronquecieron y miradas de agradecimiento al cielo bajo una serie de cánticos que expresaban el fin a semanas de incertidumbre y espera: “Se siente, se siente Allende está presente”, “El pueblo unido jamás será vencido”, “Augusto, Augusto estás cagao de susto”.
A las 83 velas de la torta de Pinochet las sopló la historia. El ex dictador y reciclado senador vitalicio se quedó con las valijas a medio hacer, celebrando el cumpleaños más triste de su vida y lamentando eternamente esa operación de hernia discal que decidió hacerse en su país favorito el 9 de octubre pasado, cuatro días después de tomar el té con la ex primera ministro Margaret Thatcher. El histórico dictamen de los “law lords” barre con la inmunidad e impunidad de que había gozado gracias a su condición de jefe de Estado y amo absoluto de la vida y la muerte de tantos chilenos. Ahora sólo un milagro allanará el camino que separa la clínica psiquiátrica en que se encuentra internado y re-arrestado del avión de la Fuerza Aérea chilena que desde hace un mes lo espera en una base aérea de la Fuerza Aérea inglesa en Oxfordshire. Para el ex dictador el milagro en esta tierra tiene un nombre: Jack Straw.
De acuerdo a la ley de extradición de 1989, el ministro del Interior británico tiene entre sus prerrogativas la de otorgar al extraditable la libertad por “razones humanitarias”. La presión sobre Straw, presente desde el arresto del general el 16 de octubre, se intensificó apenas se conoció el fallo. En una conferencia de prensa, el embajador chileno en Gran Bretaña Mario Artaza anunció que “mañana mismo” [por hoy...] haría una “representación” ante el ministro del Interior británico para explicar por qué el general Pinochet debía regresar a Chile. “No estamos tratando de proteger los actos de un ex dictador. Estamos tratando de proteger la difícil transición democrática chilena y el clima de convivencia que habíamos conseguido y que hoy está seriamente amenazado”, indicó Artaza.
Por su parte, uno de los alma mater de la campaña británica contra el general Pinochet, el diputado de la izquierda laborista y vicepresidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de los Comunes, Jeremy Corbin, casado con una chilena del exilio, indicó en una conferencia de prensa que también haría una “representación” ante el gobierno británico, ya que no había ninguna razón humanitaria para dejarlo en libertad. “Pinochet vino aquí a comprar armas. Es un hombre que cometió las violaciones de los derechos humanos más atroces y que no ha mostrado la menor señal de arrepentimiento al respecto. Recientemente, cuando le preguntaron por las fosas comunes dijo que eran buenas porque ahorraban espacio en los cementerios municipales. Puede que sea un anciano, pero esun senador vitalicio y era hasta hace poco jefe de las Fuerzas Armadas. No creo que haya ningún argumento válido de tipo humanitario o médico para dejarlo en libertad. Debe comparecer ante la Justicia”, indicó Corbin. Una portavoz del Ministerio del Interior aclaró a Página/12 que el proceso de “representación” ante el ministro del Interior está abierto a “cualquiera” que tenga algo que aportar al proceso de extradición mismo. “Nadie está excluido. El gobierno chileno, las víctimas o el juez Baltasar Garzón pueden hacer su representación siempre que esté relacionada directamente con el pedido de extradición”, añadió.
El ministro del Interior tiene hasta el 2 de diciembre para decidir si autoriza el proceso de extradición o si concede la libertad a Pinochet en uso de la prerrogativa que le concede la ley, opción ésta de un altísimo costo político. Si Straw se decide por esto, las cosas no habrán terminado, porque su decisión puede ser apelada ante la Justicia. En caso de que Straw se incline por la primera posibilidad, los expertos legales consultados por este diario anticipan una larga batalla judicial que podría extenderse durante meses. En impecable tradición kafkiano-borgiana, laberíntica y circular, esta nueva fase podría repetir los mismos pasos que culminaron ayer en la Cámara de los Lores. El dictamen de la primera instancia, el tribunal de Bow Street, podría ser apelado ante el Real Tribunal Superior de Londres y pasar de ahí a la última instancia de la Justicia inglesa, es decir, nuevamente, a la Cámara de los Lores. La circularidad no se agota aquí. Un pronunciamiento de los lores a favor de la extradición quedaría sometido a la consideración del ministro del Interior, que tendría otra vez la prerrogativa de dejarlo en libertad por razones humanitarias. Quizá para ese entonces, el general cumpla 84 años.

 


 

EL FESTEJO DE LOS EXILiADOS CHILENOS EN LONDRES
“Ganaron los desaparecidos”

Por M.J.

t.gif (862 bytes) Enfrente del Parlamento los festejos unieron a varias generaciones de exiliados chilenos. Algunos directamente nacidos en el exilio, como Antonio de 18 años, que con botella de champagne en la mano, comentó a Página/12 que ahora sí era hora de volver a Chile. “Mi padre era capitán de la Fuerza Aérea chilena opuesto al golpe. Lo detuvieron y pusieron preso durante tres años. Creo que éste, por fin, es el momento de volver a Chile”. A unos pasos de él se encontraba Zola Sierra, presidenta de la Asociación de Familiares de Desaparecidos en Chile. Pequeña, de pelo canoso, miraba a la gente y contenía las lágrimas. “Mi esposo Waldo Pizarro Molina es un detenido-desaparecido. Cuando escuché el anuncio de los lores, sentí que todos los desaparecidos habían ganado la batalla”.
Entre la multitud de abrazos y sonrisas, con un apellido a tono con el momento, Vicente Alegría, presidente de Chile Democrático y uno de los principales organizadores de la vigilia que los exiliados chilenos montaron a partir del 17 de octubre, delante de la clínica donde habían operado a Pinochet, del Parlamento y del sanatorio psiquiátrico, confesaba con voz enronquecida su euforia. “Esto es maravilloso. Casi me cuesta creerlo. Pero es también justicia”, señaló a Página/12. De inmediato, megáfono en mano, recordó al resto la necesidad de seguir el plan trazado antes de conocerse el fallo. “Compañeros y compañeras, tal como dijimos, vamos a ir afuera de la Embajada chilena a bailar la cueca nacional”.
El anuncio fue recibido con gritos de aprobación, pero la gente tardó en moverse de ese lugar enfrente del parlamento que parecía tener algo mágico e imantado. Un grupo de chilenos treintañeros se puso a discutir en inglés con un periodista la posibilidad de que Jack Straw concediese la extradición “por razones humanitarias”. “Esto no puede ser. No se trata de una cuestión de edad. Este no es un problema chileno. Es un problema de la humanidad”. Caminando en una y otra dirección, como calibrando su propia felicidad, pequeño, con una cara entre achinada e india, Ernesto Leal, dirigente de una organización de trabajadores chilenos residentes en Europa, recordó con gratitud la solidaridad que recibió de los trabajadores argentinos. “Yo estuve un año con mi familia en Argentina. Y a los trabajadores argentinos quiero mandarles un saludo por la solidaridad que me entregaron a mí y a todos mis compañeros chilenos. Estoy muy contento con el fallo”, señaló Leal.
No fue el único en recordar la solidaridad argentina posterior al golpe. Una pareja que debía frisar los 70 recordaron el tiempo que pasaron en Argentina. “Estuve preso en Argentina con el golpe de Videla. Estábamos en Berazategui y nos arrestó la policía ahí”. Su esposa lo interrumpe y con voz irónica añade: “A nosotros, a los ‘chilenitos’”.
El marido prosigue. “Y entonces nos refugiamos en Naciones Unidas. Pasé casi dos años. Hasta que nos vinimos acá. Con tres cabros chicos”. ¿Saben que arrestaron a Massera? “Son los mismos señores. Al fin la están pagando”.

 

OPINION
Patriotismo
Por Horacio Verbitsky

Cuando se abrió el caso, la probabilidad de extradición no pasaba del uno por ciento. Pero una vez que los jueces decidieron escuchar a las víctimas de la dictadura, ese margen de esperanza creció al cuarenta por ciento. Los argumentos del estudio londinense contratado por Pinochet terminaron por inclinar la decisión en su contra.
Tuve el privilegio de asistir a una de las audiencias en la diminuta sala de Westminster, sin tarima que permitiera ver desde las últimas filas otra cosa que el pelo blanco de los jueces, más brillante que las pelucas de los abogados. De espaldas al público y con una toga negra como la de los grabados de Daumier, la defensora no negó los crímenes del ex dictador. Admitió que la DINA dependía de él y que coordinó la represión con otros gobiernos del Cono Sur, como el argentino. Ante cada objeción de los law lords asentía. “Sí señor, estoy de acuerdo”, y luego reiteraba hasta la monotonía que esos hechos, por atroces que fueran, Pinochet no los había cometido como persona privada sino en su carácter de gobernante. Al día siguiente agregó que según la ley británica la inmunidad soberana hubiera protegido al mismísimo Adolf Hitler. Con abogados así, ¿quién precisa enemigos?
Sospeché que el más alto tribunal de Justicia de un país de la Unión Europea no podía convalidar esos argumentos sin dañar en forma irreparable la posición británica en la escena internacional. ¿Con qué argumentos objetaría su gobierno la limpieza étnica de Milosevic o las armas bacteriológicas de Saddam, una vez establecido que al concluir sus mandatos podrían tomar el té en Harrod’s o escuchar un concierto a la luz de las velas en Saint Martin in the Fields sin temor a ser molestados? El fallo que salvó a Inglaterra de un salto mortal de medio siglo hacia atrás demuestra que es menos grave demorar la adhesión a la moneda única europea que marginarse de la corriente central del derecho internacional contemporáneo. El Lord Nicholls invocó las decisiones de Nuremberg de 1945 y reconoció que sobre las normas internas tiene primacía la ley internacional, que no otorga a secuestros y torturas jerarquía de actos de gobierno. Al saber que los británicos no insisten en seguir manejando por la mano jurídica opuesta al resto del mundo, la Asamblea francesa lo celebró con un aplauso de pie, tan unánime como la extradición solicitada por la Audiencia de Madrid.
A pocos metros de donde se pronunció el fallo contra Pinochet, en la Abadía de Westminster, está el sepulcro del intelectual inglés más apreciado del siglo XVIII, Samuel Johnson, militante en contra del maltrato a los prisioneros de guerra. Uno de los aforismos que lo convirtieron en el escritor más citado luego de Shakespeare dice que “el patriotismo es el último refugio de los pícaros”, definición apropiada para el debate en que la derecha chilena se empeña dos siglos después. Parece una causa perdida, porque no invoca la soberanía para juzgar a su maltrecho icono sino para concederle una impunidad que al mundo comienza a repugnarle. Si las tumbas sonrieran, la del doctor Johnson hoy sería una fiesta.

 


 

Garzón se prepara para interrogar al dictador

El juez Baltasar Garzón reveló a Página/12 que espera tener listo la semana próxima el procesamiento a Pinochet, con el fin de tomarle declaración en Londres.

Una manifestante celebra en la Puerta del Sol, en Madrid.
“Gran Bretaña okey, Pinochet nocaut”, dice el cartel.

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Por Norberto Bermúdez desde Madrid

t.gif (862 bytes) No bien se conoció el veredicto del Comité Judicial de la Cámara de los Lores, Página/12 se puso en contacto con el juez español Baltasar Garzón, quien reveló que en estos días comenzará a preparar el escrito de procesamiento del general Augusto Pinochet. El magistrado dijo que espera tener lista la medida la semana próxima, lo cual le permitiría viajar a Londres para tomar declaración indagatoria al ex dictador.
De hecho, Garzón ya cursó, a mediados de octubre, un exhorto internacional solicitando a las autoridades británicas que le fijasen una fecha para poder interrogar a Pinochet en Londres. De todas formas, el viaje del magistrado español nunca sería antes del 2 de diciembre, fecha en la que el ministro del Interior británico Jack Straw debe decidir si concede o no la extradición del senador vitalicio a España. Si el magistrado volara a la capital inglesa, también lo harían los abogados que integran las acusaciones populares, según confirmó a Página/12 el letrado José Luis Galán Martín. Las acusaciones tienen particular interés en conocer aspectos de la relación de Pinochet con la DINA, la temible policía secreta del régimen y sobre los documentos que ordenaron la ocultación del destino de los desaparecidos en Chile.
Ayer, concentraciones populares en las plazas de Puerta del Sol de Madrid y en la Sant Jaume de Barcelona festejaron las noticias que llegaban desde Londres.
“Este es un paso muy importante en la historia de los derechos humanos, que demuestra que esto no es un cuentito como solía decir Pinochet despectivamente. Los derechos humanos son un patrimonio de la humanidad, que toda la humanidad debe defender siempre, en cualquier lugar y en cualquier momento”, expresó Galán Martín. Consultado sobre la reciente detención del ex almirante Massera, el abogado español la calificó de “muy positiva ya que, al igual que la violación de los derechos humanos, fue muy contagiosa en América latina durante la odiosa década de los 70, creo que la defensa de esos derechos humanos pisoteados es contagiosa. Una muestra de ese efecto beneficioso de ese contagio a lo largo y ancho del mundo es la detención de Massera”.
Por su parte, Manuel Ollé Sese, abogado de las Madres de Plaza de Mayo, manifestó que “después de que la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional reafirmara la competencia de los Tribunales españoles para investigar lo ocurrido en Argentina y Chile, lo ocurrido ahora en Londres reafirma el principio de Justicia Universal en materia de delitos de lesa humanidad. Por primera vez se va a sentar en el banquillo al más terrible responsable de aquella cúpula genocida chilena que conculcó el más elemental de los derechos de las personas, que es el derecho a la vida. Este es el triunfo de Justicia universal sobre la impunidad, por encima de cualquier connotación política. Creo que se va en muy buen camino para conmemorar de una manera positiva y eficaz y no meramente retórica el cincuentenario de la sanción de la Declaración de los Derechos Humanos”.
Mientras tanto, continúa el desfile de testigos por el Juzgado de Baltasar Garzón. Hoy jueves acudirán a la Audiencia Nacional de Madrid para aportar documentación sobre el Plan Cóndor los dirigentes bolivianos Loyola Guzmán Lara y José Luis Sáez Bernal y el periodista argentino Martín Sivak.

 


 

JOAN GARCES, IMPULSOR DE LOS JUICIOS
“Se hace justicia, 25 años después”

Por Ramón Lobo desde Madrid

t.gif (862 bytes) Para Joan Garcés, valenciano, 54 años, es un mmento de enorme satisfacción personal. El ha sido y es uno de los principales motores de los sumarios contra el ex dictador Augusto Pinochet en España. Representa a los familiares de los desaparecidos durante el régimen militar en Chile. Fue asesor personal de Salvador Allende hasta el último momento. Se asegura que el general Pinochet dijo de él: “Qué pena que no fusiláramos a ese Garcés”.
–¿Qué es lo que siente usted hoy?
–¡Cómo voy a estar! Siento una gran alegría y no sólo profesional. Millones de personas en todo el mundo se encuentran celebrando en estos momentos esta decisión de no reconocer la inmunidad para los crímenes contra la humanidad.
–Para los familiares de los desaparecidos, sobre todo, será una jornada muy especial.
–Es un día muy grande para ellos. Veinticinco años después se hace justicia. Han tenido que soportar humillaciones, incomprensiones y silencios. Para ellos, que una potencia como el Reino Unido, con todo el boato de la Cámara de los Lores, diga que Pinochet carece de inmunidad es una extraordinaria noticia. Legitima sus sacrificios. Y ésa es una de las funciones de la Justicia.
–¿Se puede decir que la extradición está más cerca?
–Se ha abierto una puerta. Esperamos que el gobierno británico –que ha dicho que respetará las decisiones judiciales–, dé la oportunidad al tribunal de extradiciones para que pueda estudiar las peticiones de extradición que hay sobre la mesa, que en estos momentos son cuatro. Ese tribunal decidirá conforme a las leyes europeas de extradición. España es el país en el que se lo persigue por los delitos más graves y el que tiene más posibilidades.
–¿Se trata de un proceso largo?
–De tres a seis meses.
–La confirmación de la competencia por parte de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, primero, y esta sentencia de los lores, después, refuerzan el derecho internacional...
–Son pasos en esa dirección.

 

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