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“Si tengo que dejar algo personal
para más adelante, lo dejaré”

El gobernador chaqueño Angel Rozas negó que aspire a ser el candidato a vicepresidente, pero afirmó que es imprescindible  sumar el interior del país a la conducción de la Alianza.

Rozas cuenta con el capital de ser el radical en cuyo distrito De la Rúa tuvo mayor ventaja.
“Ahora hay que empezar a ocuparse de los temas reales de la gente de carne y hueso.”

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Por Santiago Rodríguez

t.gif (67 bytes) “Es imprescindible sumar el interior del país a la conducción de la Alianza”, repite desde el domingo pasado el gobernador de Chaco, Angel Rozas, con el capital que le da ser el radical en cuyo distrito Fernando de la Rúa logró aventajar por mayor margen a Graciela Fernández Meijide. “Hay que empezar a ocuparse de los temas reales de la gente de carne y hueso y para esto hay que hacer una convocatoria integral al país”, explicó ayer a Página/12, y lamentó que “las realidades hacia adentro de ambos partidos” impidan visualizar esa necesidad. Rozas tampoco ocultó sus ambiciones, pero negó aspirar a la vicepresidencia. “Quiero la Alianza de verdad y quiero que la Argentina cambie, y si hay algunos gustos personales que tengo que dejar para más adelante, pues los dejaré”, confesó.
–¿Por qué reclama un lugar en la conducción de la Alianza?
–No lo he encarado puntualmente desde el punto de vista personal. Sigo insistiendo, cuando se me da la oportunidad, en que no se olviden los amigos de la Alianza que hay que darle un carácter integral a la Argentina y federal a la coalición y para esto tienen que estar representados en sus cuadros de dirección máxima hombres, no digo de las provincias, pero sí de las regiones. Me parece que ésta es, incluso, la imagen que la gente quiere ver de la Alianza: un escenario donde estemos todos los que tenemos que estar.
–Estos hombres del interior debieran estar en el Grupo de los Cinco, ¿qué escenario de conducción imagina usted?
–Yo ni siquiera soy demasiado exigente en este sentido, porque el Grupo de los Cinco ya se ha convertido casi en un símbolo muy importante y muy fuerte de la Alianza. Lo que quiero es un ámbito de trabajo y de análisis concreto de propuestas que debe hacer la Alianza. Porque hasta ahora, macanudo, hemos hablado de muchas cuestiones y terminado con las candidaturas, pero hay que empezar a ocuparse de los temas reales de la gente de carne y hueso: jubilación, docentes, economías regionales, Mercosur, desocupación..., son temazos y para esto hay que hacer una convocatoria integral al país porque las realidades y las respuestas que puede dar Tierra del Fuego o yo, desde Chaco, no son las mismas.
–No es la primera vez que usted plantea esta cuestión, ¿qué pasa, la conducción de la Alianza no lo entiende?
–He hablado con los cinco integrantes de la conducción en reiteradas oportunidades y todos están de acuerdo con la necesidad de integrar al interior del país. Lo que pasa es que hay realidades hacia adentro de ambos partidos que traen algunos pequeños dolores de cabeza. Pero bueno..., creo que el general decía: ‘Para hacer una tortilla hay que romper algunos huevos’ y hasta ahora no se ha querido hacer esto...
–¿Cuáles son los “huevos” que hay que romper en este caso?
–Y algunos amigos que tendrán problemas de internas, de representaciones. Pero bueno..., perdamos un fin de semana y definamos esto dentro de cada partido porque acá hay que dar respuestas hacia afuera y no sólo hacia adentro.
–¿A qué amigos se refiere concretamente?
–Con toda sinceridad quiero contribuir a la paz de la Alianza y no, generar discordia. Creo seriamente en la Alianza y en su gran posibilidad de ser poder en el ‘99, pero a no confundirse: si alguien se acuesta a dormir con las encuestas, nos vamos a encontrar con una sorpresa.
–¿La fórmula presidencial De la Rúa-Alvarez no resulta contradictoria con la integración que usted reclama?
–No es una contradicción por lo siguiente: esto nació así y hay un viejo refrán que dice que no es bueno cambiar de caballo a mitad del río. Si largamos así, terminemos esto. Hay cosas firmadas y, nos gusten o no a algunos, termínenlas. Ahora cuando se termine este tema señores, hay que empezar a transitar un nuevo camino. Ponernos ahora a discutir si los dos son de la Capital..., habría que haberlo hecho en su momento. A mí me hubiera gustado discutirlo hace mucho tiempo atrás, pero lo mejor ahora es esta simbiosis política De la Rúa-Chacho.
–O sea que para usted es la mejor fórmula que puede ofrecer la Alianza.
–Para mí, sí. Incluso para los gustos electorales, pienso que es espectacular.
–¿No se imagina usted como candidato a vicepresidente?
–No es un problema de imaginarme o no. El vicepresidente es del Frepaso y no quiero imaginar otra cosa que no sea la realidad porque si nos ponemos a pelear entre nosotros la Alianza se va a debilitar. Yo quiero la Alianza de verdad y quiero que la Argentina cambie y si hay algunos gustos personales que tengo que dejar para más adelante, pues los dejaré.

 

OPINION
La difícil interna

Por Julio Bárbaro

La izquierda, el progresismo, o como queramos llamarlo, merece en la Argentina un espacio propio y no vergonzante. En los años setenta ese era el espacio de moda, y la violencia logró desdibujar la voluntad de justicia, pero hoy, cuando el mundo ingresa al debate de la Tercera vía, nosotros necesitamos un partido progresista organizado. Y a mí, personalmente, el resultado electoral me dolió, porque me resultaba absurdo que el Frepaso perdiera en una interna de candidatos lo que había logrado en las elecciones nacionales.
No es tarea fácil justificar tanto esfuerzo para terminar detrás de un candidato que difícilmente exprese sus ideales. Se me ocurre que las internas son para discutir candidatos y no proyectos, y que someter a un partido naciente a los manejos de cualquiera de las dos grandes maquinarias electorales no implica buscar transparencia sino caer en el pecado de la inocencia política.
Necesitábamos más de un progresismo organizado que de una alianza opositora, y ese es el problema de nuestros sectores de izquierda, son buenos opositores pero malos constructores.
Somos un país políticamente cuatripartito, peronistas y radicales podemos hacer alianzas con izquierdas y derechas pero importa que ellas no pierdan su identidad. Ayer fue Bordón y hoy es De la Rúa, pero necesitamos que mañana sean ellos los que participen en el debate electoral.
Lo malo de nuestra izquierda es que siempre demonizó la negociación, y en consecuencia cuando necesita recurrir a ella lo hace careciendo de experiencia. Me duele porque es la fuerza política que tiene más cuadros y más esfuerzos, y donde están la mayoría de mis amigos.
Por eso deseo que lo del domingo sólo sea un traspié en su desarrollo definitivo.

 

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