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Intentaron asesinar al fiscal que investiga a Rousselot
Una de tiros en el lejano oeste

Tres hombres armados trataron de matar a José De los Santos. El fiscal resistió con su arma personal y habría herido a uno de los atacantes que aún no han sido encontrados. Acusaciones al ex intendente encarcelado.

Doctorcito: “¡¡¡Vení doctorcito, te vamos a enseñar quién manda en Morón!!!”, gritó uno de los atacantes que disparó contra el fiscal De los Santos.

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El fiscal José Andrés De los Santos fue baleado en la madrugada del martes por tres atacantes.
“Me tiré al costado y los proyectiles pasaron sobre mi cuerpo. No cabe duda de que fue un intento de asesinato.”


Por Miguel Jorquera

t.gif (862 bytes) “Como para no temer por mi vida. Miro los orificios de entrada y el proyectil que tiene el apoyacabezas y la butaca que yo ocupaba, donde segundos antes estaba ahí sentadito, me tiré al costado y los proyectiles pasaron sobre mi cuerpo. No cabe duda de que fue un intento de asesinato”, dijo el fiscal José Andrés De los Santos en su única declaración del día. El fiscal, que inició la causa por la que está preso el ex intendente de Morón Juan Carlos Rousselot, fue interceptado y atacado a tiros por tres individuos en la medianoche del martes, cuando se dirigía solo y en su coche particular a la fiscalía. De los Santos, que repelió el ataque e hirió a uno de sus agresores, evitó vincular el hecho con la causa Rousselot pero aseguró que el intento de homicidio está ligado a su actuación judicial. Todos los fiscales generales del fuero penal de Morón repudiaron el hecho, no descartaron ninguna hipótesis de investigación, defendieron su actuación independiente y pidieron garantías a los tres poderes del Estado provincial.
“¡¡¡Vení doctorcito, te vamos a enseñar quién manda en Morón!!!”, gritó uno de los atacantes que disparó contra De los Santos en la medianoche del martes. Minutos antes, el fiscal se había comunicado por teléfono con la fiscalía hacia donde partió desde su casa de Merlo. Pero su Volkswagen Gol fue interceptado por un Ford Escort en la calle Martín Rodríguez, entre Famatina y Aconquija, en una zona despoblada que linda con el extenso paredón del Country Los Pingüinos, casi en el límite entre los municipios de Ituzaingó y Merlo, y a unas diez cuadras de la Dirección de Investigaciones de la policía departamental donde está preso Rousselot.
“Un vehículo intentó interceptarme desde atrás, descienden dos sujetos varones, armas en mano, y directamente me disparan”, dijo en su única declaración, a FM en Tránsito, el fiscal que luego se llamó a silencio y esquivó cualquier contacto con la prensa.
“...Yo logré tirarme sobre el asiento delantero derecho, como escuché que alguien se acercaba me fui para atrás del coche, me gritaron algunas cuestiones, algunas cosas, busqué alejarme hacia la derecha pero me buscaron con nuevos disparos. Repelí la agresión, finalmente vi manchas de sangre en la luneta, por lo que creo que alguno de mis atacantes se fue herido, lamentablemente. Yo busqué alejarme, fugarme, pero era un coche que venía a mucha velocidad, el mío es gasolero y no lo pude evitar”, concluyó De los Santos que sólo se limitó a describir el ataque, evitó vincular el intento de asesinato a la causa que inició contra Juan Carlos Rousselot, pero no tuvo dudas al afirmar que el hecho está ligado a su actuación en la fiscalía.
De la otra vereda de la dura puja política en la que está inmerso el justicialismo de Morón, no tuvieron dudas y embistieron contra el detenido ex intendente. “No me cabe duda de que el ataque es obra de la gente de Rousselot, de la vieja metodología de emplear la patota política como en la época de las Tres A”, aseguró a Página/12 el concejal duhaldista Juan Zabaleta que desempolvó el pasado de Juan Carlos Rousselot al lado del siniestro ex ministro de Bienestar Social José López Rega.
Los acólitos de Rousselot acusaron al fiscal De los Santos y al juez de garantías Ricardo Fraga de responder políticamente a su archienemigo en la interna partidaria, el senador provincial Horacio Román. Además de afirmar que el encarcelamiento del ex intendente, como él mismo lo aseveró, era obra del gobernador bonaerense Eduardo Duhalde por “su lealtad al presidente Carlos Menem”.
Por su parte la fiscal Mabel Arojqui, que se hizo cargo de la investigación del atentado a De los Santos al que calificó de “intento de homicidio”, dijo en un escueto comunicado que leyó a la prensa que “no descarta ninguna hipótesis”. Aunque en los pasillos de la fiscalía afirmaban que hay una línea de investigación, la del intento de robo, que no se tomará en cuenta. “Expresamos nuestro profundo repudio y honda preocupación por el hecho que atentó contra la vida de nuestro colega, el doctor José Andrés De los Santos, a quien afortunadamente nada sucedió merced a sus condiciones personales, que hicieron que pudiera defenderse del ataque ocurrido. Caso contrario en este momento lo estaríamos solo recordando”, comienza el comunicado que redactaron todos los fiscales generales del departamento judicial de Morón.
“Este cobarde suceso cuya intención fue no sólo distanciarlo de su labor investigativa sino también atentar contra su presencia física, con un claro intento de homicidio, motivado en estrictas razones funcionales, pone de manifiesto la peligrosa exposición a la que nos vemos sometidos diaria y permanentemente sin que exista la protección necesaria por parte de las autoridades encargadas de la seguridad, como asimismo sin advertir manifestación expresa y concreta por parte de los otros dos poderes del Estado al respecto”, agrega el documento que los aún conmocionados 16 fiscales leyeron en el hall del edificio de Colón 237, sin agregar ningún comentario adicional.
El pedido de mayor seguridad que realizaron los fiscales al gobernador Eduardo Duhalde encontró eco en el Frepaso del distrito y en la Cámara de Diputados provincial. El presidente del bloque de concejales frepasistas de Morón, Martín Sabbatella, anunció que exigirá al gobernador que “en forma urgente arbitre los medios para brindar mayores garantías y protecciones a quienes investigan”, mientras que el titular de la Cámara baja, el frepasista Alejandro Mosquera, opinó que “en esta provincia, cuando ciertos sectores de la política se ven perjudicados por algún motivo, optan por emplear las armas resguardándose en el impune anonimato”.

 


 

HISTORIA DE VIOLENCIA POLITICA Y NEGOCIOS EN MORON
Sin razón, por la fuerza

Por M.J.

t.gif (862 bytes) Los hechos de violencia por pujas económicas y políticas siempre acompañaron la gestión de Juan Carlos Rousselot en Morón. Dos muertos, atentados y numerosos enfrentamientos cargaron de sospecha al ahora encarcelado ex intendente por su tarea como jefe de prensa de José López Rega, ex ministro de Bienestar Social de los gobiernos de Héctor Cámpora, Juan e Isabel Perón, y creador de la siniestra Alianza Anticomunista Argentina, las Tres A. Mientras que en 1989 los acontecimientos políticos se precipitaban y hacían irreversible su primera destitución como intendente de Morón, por la adjudicación directa de su faraónico plan cloacal al grupo Macri, el escribano moronense Elvio Cigarroa moría asesinado en un oscuro camino de González Catán cuando volvía de la quinta de fin de semana con su esposa.
Cigarroa, que rubricó y conoció muy de cerca todas las tratativas y acuerdos que Rousselot firmó con Mauricio Macri obviando el llamado a una licitación pública, fue asesinado por individuos que interceptaron su vehículo y, sin mediar explicación ni intentar despojar de algún objeto de valor a la pareja, descerrajaron varios tiros contra su cuerpo, matándolo y dándose a la fuga. Su esposa, que no pudo ofrecer resistencia, resultó ilesa.
Para la Comisión Investigadora del Concejo Deliberante, el escribano era un “testigo clave” para demostrar el “ilícito” de Rousselot. El 28 de noviembre de 1993, una bomba estalló en el domicilio de Ricardo Celano, un asesor del entonces concejal justicialista Carlos Bonicalzi, opositor a la administración Rousselot. Los peritos determinaron que el trotyl que colocaron en la vivienda de Vélez Sársfield 215 de Haedo pudo haber matado a toda la familia del asesor, aunque “las manos expertas” que colocaron la bomba lo hicieron de una manera que sólo provocara daños materiales. Bonicalzi después alternó alianzas temporarias y enfrentamientos con Rousselot, y ahora es secretario de Gobierno de la administración interina que heredó el duhaldismo con la caída del ex intendente. En aquel momento los opositores acusaron a Rousselot y los seguidores del intendente hablaban de un “autoatentado”.
Apenas cuatro días después, el presidente de la empresa Lawn Care, concesionaria de la recolección domiciliaria en el distrito, Horacio José Pettinari, cayó muerto cuando supuestamente intentaba colocar una bomba en el domicilio de Roberto Mendive, “un simple ciudadano” que había bloqueado con una causa penal las arcas municipales.
Mendive, vecino de Celano en Haedo, “temía” por su vida y esperó en la terraza de su casa al coche que merodeaba la vivienda. Entonces vio que una persona saltó la reja y ponía un paquete debajo de su coche. Disparó y mató a Pettinari. El chofer que acompañaba al empresario en el vehículo, Carlos Raúl Carella, había sido denunciado por los organismos de Derechos Humanos como integrante del grupo de tareas 3.3.2 que actuaba durante la dictadura en la Escuela de Mecánica de la Armada. Tanto Mendive como Carela recuperaron su libertad rápidamente.
Nadie descartó la hipótesis económica. Pettinari le había reclamado a Rousselot la deuda de casi 8 millones de dólares que el municipio le debía a Lawn Care, pero que no pudo ser saldada por el bloqueo de las cuentas bancarias de la comuna. Con la muerte del empresario, las acciones de su empresa fueron transferidas a Orange Fase II, cuya concesión fue suspendida hace pocos días tras la caída de Rousselot y a la que la oposición le adjudica vínculos comerciales con funcionarios del ex intendente.
El resto es mucho más cercano en el tiempo. Un grupo de barrabravas del Deportivo Morón actuó como fuerza de choque para golpear a los opositores al plan cloacal en la puerta del Concejo Deliberante y nunca dejaron de provocar enfrentamientos violentos con distintos sectores políticos.Ahora, duhaldistas y aliancistas le atribuyen el atentado al fiscal De los Santos. Una nueva sospecha que sobrevuela sobre el encarcelado Rousselot.

 

 

Un perfil del fiscal
Por M.J.

José Andrés De los Santos llegó a la fiscalía general del Departamento Judicial de Morón con su creación, dispuesta por el ministro de Justicia provincial, León Arslanian, a fines de 1998. El abogado de 42 años también pasó por las filas de la Policía Federal, “con un alto cargo”, cuando aún estudiaba derecho. El aprendizaje que hizo en la fuerza le salvó la vida cuando extrajo su arma personal y repelió el ataque de quienes intentaron asesinarlo en la medianoche del martes pasado. De los Santos cobró notoriedad con su acusación fiscal que puso tras la rejas al ex intendente Juan Carlos Rousselot, por “malversación de fondos públicos” en el frustrado traslado del hospital municipal a la ex VII Brigada Aérea de Morón. Por ese mismo motivo se tramita en la fiscalía una denuncia en su contra, por la presencia de numerosos medios periodísticos frente a la casa de Rousselot “antes” de que se llevara a cabo el operativo policial que terminó con el ex intendente esposado. El hijo del ex intendente, Fabián Rousselot, lo acusó de responder políticamente al legislador duhaldista Horacio Román, presidente de la Comisión de Seguridad del Senado provincial. Los rousselotistas tampoco tuvieron empacho en decir que hasta había sido “apoderado” de la lista partidaria y “asesor” de Román. Del otro lado de la vereda lo desmienten y afirman que “hay documentación pública” que lo corrobora.

 

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