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FRIA REUNION CUMBRE DE MENEM Y DE LA RUA POR LA TRANSICION
Los senderos que se bifurcan

Presidente entrante y saliente se encontraron en Olivos, sin efusividades y pocas sonrisas. Hablaron de la diferencia de cálculo en el déficit presupuestario y decidieron designar equipos para ajustar el cálculo. De la Rúa pidió que se apruebe, también, la ley de coparticipación federal. Evitó dar una rueda de prensa conjunta y se fue serio. Menem lo había atacado en la reunión de gabinete, quejándose por las declaraciones del radical en Brasil. Para rematar el día, el Presidente designó a Barra como futuro auditor general de la Nación.

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Fernando de la Rúa y Carlos Menem tuvieron su reunión cumbre, sin bombos ni platillos ni sonrisas.
Por Fernando Cibeira y Adrián H. Mouján

t.gif (862 bytes)  Fernando de la Rúa llegó a Olivos serio y se fue más serio, casi como enojado. Y eso que había conseguido lo que fue a buscar: que Carlos Menem pusiera a sus funcionarios a trabajar en una poda urgente del conflictivo Presupuesto 2000, cuestión que esté aprobado antes de su asunción. Pero para el presidente electo es vital demostrar que el muerto que le están dejando es peor de lo que podía esperarse y que “detrás de las cifras hay rostros humanos”, como dijo por la tarde. Antes y después, Menem respondió a las afirmaciones de su sucesor como sabe: dijo que abre el paraguas por su incapacidad y pidió a sus funcionarios “alguien que moleste” la nueva gestión. Como consecuencia, el clima de la reunión fue de corrección pero estuvo lejos de la cordialidad que reinó en la que De la Rúa mantuvo con Eduardo Duhalde la semana pasada.
En un momento, Menem habló sobre la “dureza” de las declaraciones de De la Rúa en Brasil, cuando planteó que les estaban dejando un país desordenado y con un déficit mucho mayor que el que muestran en Economía. “Más allá de los adjetivos, yo estoy preocupado por los números”, respondió el radical, y pasó a detallar los motivos de su inquietud. “Ustedes hacen un cálculo sobre el déficit y nosotros otro. No puede ser que se tenga una apreciación diferente sobre las cuentas. ¿Por qué no juntamos a nuestros técnicos para que se pongan de acuerdo?”, propuso.
Menem aceptó enseguida ese punto y otros más que el presidente electo llevó al encuentro. Por ejemplo, apurar un proyecto consensuado de ley de coparticipación federal, que el Gobierno se abstenga de asumir compromisos que condicionen la próxima gestión, como –por ejemplo– un aumento de sueldo a los estatales y que quede garantizado el financiamiento para el primer trimestre del 2000. Según los cálculos de los técnicos de la coalición, el dinero en las arcas públicas alcanza para un mes.
Además, hubo un sobrevuelo sobre varios temas de actualidad pero “sin profundizar”, que continuarán conversando más adelante, según coincidieron voceros de ambas partes. “Fernando, hablémonos para convertir esto en algo histórico”, se entusiasmó el Presidente en un momento. Según un trascendido que partió de Presidencia, De la Rúa y Menem podrían tener una segunda reunión “más reservada” dentro de un par de semanas.
De la Rúa llegó a Olivos 15 minutos antes de lo previsto, como si estuviera apurado por cumplir. Menem lo recibió en las escalinatas del blanco chalé presidencial de la quinta, a donde se supone que De la Rúa se mudará dentro de un mes. Antes y después de la reunión posaron para los fotógrafos. Menem más distendido, De la Rúa más inexpresivo. Apenas entraron, los esperaba Zulemita en rol de anfitriona. Los saludó y les preguntó si querían algo de tomar o de comer. Cuando apareció el mozo, De la Rúa adujo un problema estomacal consecuencia del trajín de la campaña electoral para evitar la comida y pasar directamente a las infusiones. En una hora de reunión hubo dos rondas de café y agua mineral.
Junto a Menem participaron del encuentro sus dos funcionarios fetiche: Carlos Corach y Alberto Kohan. De la Rúa llegó acompañado por el diputado Rodolfo Terragno y su vocero Darío Lopérfido. La sorpresiva presencia de Terragno fue una muestra del cariz –casi técnico– que el presidente electo le quiso dar al encuentro: participó en su carácter de vicepresidente de la Comisión de Presupuesto de Diputados.
Ahora, como consecuencia del encuentro, Terragno se perdió de viajar a París para el Congreso de la Internacional Socialista. Se quedará para trabajar junto al referente económico de la Alianza, José Luis Machinea, en el pulido del presupuesto hasta dejarlo a gusto de De la Rúa. Del lado del Gobierno trabajarán Corach y el segundo de Roque, Pablo Guidotti.
En la Rosada aseguraban que el trabajo está adelantado. Es que las primeras declaraciones de De la Rúa y Machinea, escandalizados por las cifras del déficit, enojaron a Menem, que encargó una poda generalizada enlas cuentas oficiales. Además, en Economía están preparando un informe para dar una respuesta pública a las acusaciones.
Cuando la reunión culminaba, Kohan propuso que Menem y De la Rúa se presentaran ante la prensa juntos. “No, tengo a los periodistas esperando en el Hotel Panamericano y voy a hablar allí”, se excusó De la Rúa. A diferencia de aquella transición del ‘89, cuando Raúl Alfonsín invitó a Menem a recorrer los jardines de la quinta, esta vez no hubo paseo. “Había muchos periodistas”, fue el argumento. La salida, entonces, fue con el presidente electo bien serio, apretón de manos y sin declaraciones. Menem no quiso responder a ninguna pregunta. “No puedo, hay un compromiso”, explicó.
La postura de ayer de De la Rúa mostró un abismo de diferencia con la tarde que se juntó con Eduardo Duhalde, el jueves pasado. En aquella ocasión, De la Rúa no sólo aceptó la conferencia de prensa conjunta sino que fue todo sonrisas y abrazos para las fotos. En los distintos gestos quedó evidenciado su favoritismo en la lucha interna que se libra dentro del justicialismo para resolver quién será su jefe en el 2000. Cerca del presidente electo no esconden sus simpatías por Duhalde si les dan a elegir entre uno y otro cacique peronista. Los delarruistas entienden que con el frustrado candidato pueden llegar a un nivel de diálogo más fino y a una convivencia más duradera. Menem les demostró qué es lo que tiene en mente para cuando abandone la presidencia, con la arenga que les dio a sus funcionarios en la reunión de gabinete.
Por eso con Menem será todo rostros serios. De la Rúa continúa empeñado en demostrar que la transición no está linda y ordenada como la pintan, sino que el Gobierno le está dejando una herencia muy pesada. “Debajo de las cifras hay rostros humanos”, agregó De la Rúa, como si siguiera en campaña.

 

Claves

ron2.gif (93 bytes) Menem y De la Rúa tuvieron su primer encuentro cumbre de la transición.
ron2.gif (93 bytes) Hablaron de las diferencias en el cálculo del déficit presupuestario pautado para el 2000.
ron2.gif (93 bytes) Acordaron que equipos de ambos realicen un estudio ajustado para definir la cifra.
ron2.gif (93 bytes) La reunión fue correcta, pero no cordial.
ron2.gif (93 bytes) De la Rúa se mostró distante y su actitud contrastó con la que tuvo la semana pasada con otro peronista, Eduardo Duhalde, a quien abrazó y sonrió.
ron2.gif (93 bytes) Previamente, en la reunión de Gabinete, Menem había expresado su furia contra las
declaraciones que De la Rúa hizo en Brasil, sobre las cuentas que heredaría de este gobierno.
ron2.gif (93 bytes) Para coronar, Menem designó a Rodolfo Barra para ocupar la
presidencia de la Auditoría General de la Nación.

EL PRESIDENTE FURIOSO EN LA REUNION DE GABINETE
“¿A este tipo qué le pasa?”

Por A.H.M.
t.gif (862 bytes) “¿Pero a este tipo que le pasa? Me pide hacer una auditoría en todas las áreas y lo dejo, me pide la reunión y se la doy, estamos haciendo una transición de lujo, y dice que esta administración tiene las cuentas desordenadas.” Aún no había terminado el miércoles y Carlos Menem tenía otro ataque de furia en etapa de transición. Sus colaboradores le habían alcanzado un cable con las declaraciones de su sucesor, Fernando de la Rúa, quien desde Brasil había manifestado su molestia porque el riojano le dejaba “las cuentas muy desordenadas”. El enojo se prolongó hasta ayer por la mañana cuando pasó revista a los diarios, e hizo erupción en la reunión de gabinete. Minutos después de la reunión, recibió a De la Rúa.
“Este tipo abre el paraguas para justificar su incapacidad para enfrentar una situación de gobierno”, le dijo Menem a los ministros y secretarios de Estado, a quienes luego les ordenó: “Que los equipos de los radicales revisen todo, abran todos los libros. No quiero que se quejen”. Con los sentimientos mezclados, por la bronca y las ganas de ocupar el rol de jefe de la oposición, Menem conminó a todos los dirigentes presentes a movilizar el partido para “volver a ser gobierno en el 2003”.
“Los datos muestran que la situación fiscal está absolutamente controlada y que esta transición se realiza de manera ordenada y absolutamente ejemplar”, añadió ofuscado Menem, quien luego le pidió al Jefe de Gabinete, Jorge Rodríguez, que el Ministerio de Economía brinde un informe la semana que viene para demostrar que las cifras que maneja De la Rúa son “erróneas”. “Quiero que Roque dé las precisiones necesarias sobre la situación fiscal y los datos macroeconómicos”, fue la orden de Menem.
Rodríguez se comunicó por la tarde con el titular del Palacio de Hacienda, quien está en Mar del Plata asistiendo al coloquio de IDEA. En Economía tampoco cayeron bien las declaraciones de De la Rúa, ya que durante el encuentro entre Roque y Machinea, éste último había elogiado el trabajo de Fernández, siempre según los voceros del actual ministro.
El resto de la reunión se repartió entre unos párrafos de Menem, ya en su rol de titular del Partido Justicialista, y los informes de algunos funcionarios sobre el trabajo en sus áreas. Sobre el futuro del peronismo, Menem hizo un llamamiento a la “movilización en todo el país, para construir un camino hacia la victoria en el 2003 con los pasos intermedios” en las elecciones legislativas del 2001 y las de jefe de gobierno porteño para el año próximo.
Menem pidió a sus ministros “un aplauso” por el éxito electoral en la provincia de Buenos Aires de Carlos Ruckauf (ver páginas 18 y 19), quien tiempo antes de las elecciones ya no concurría a Olivos porque el Presidente “no lo invitaba”, según solía asegurar. El secretario de Planeamiento Estratégico, Jorge Castro, fue el encargado de dar los detalles sobre las órdenes de Menem.
“El Presidente anunció que llegó el momento de iniciar de inmediato una movilización generalizada del PJ en todos los planos y espacios del país destinados a construir de manera sistemática y deliberada el camino de una victoria a las elecciones presidenciales que tendrán lugar en el 2003”, fue la versión Castro de las palabras de Menem.


Alfonsín, Menem, De la Rúa, Terragno

Diez años na03fo02.jpg (9482 bytes)después, algunos nombres se repiten en la transición de un gobierno a otro. En 1989 Raúl Alfonsín debió entregar el poder por anticipado a Carlos Menem (foto de ambos, en la Quinta de Olivos) en medio de la hiperinflación y los golpes de mercado. En 1999, por primera vez un gobierno peronista entregará el mando a otra administración que no es de su mismo color ni constituye un gobierno de facto. Ayer, Menem comenzó a negociar el traspaso con Fernando de la Rúa. En ambos episodios un nombre se repitió: Rodolfo Terragno fue el puente de Alfonsín con Menem para adelantar el traspaso y el acompañante de De la Rúa para discutir los números del déficit.

 

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