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Jueves 26 de Agosto de 1999

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Después de un paso fugaz por el jardín de una multinacional y de escribir una canción que hará historia, el cantante de Las Manos de Filippi volvió a su oficio de artista de peatonal. Cosa que no le molesta, “peor era levantarte a las cinco para ir al frigorífico”, dice. Y es cierto

 

 

Es el horario del almuerzo para cientos de oficinistas y trabajadores que se mueven en las cercanías de Florida y Córdoba. Muchos de ellos se ven sorprendidos (o no tanto) por las canciones entre virulentas y humorísticas de un muchacho que se sienta en un banquito mínimo y le da con ganas a las cuerdas de una trajinada guitarra acústica. Siempre arranca su set con “Sr. Cobranza”, el tema que hizo famoso (censura de por medio) Bersuit Vergarabat. Lo que no mucho de los apurados paseantes saben es que quien está cantando ahí, en la calle, es uno de los autores de la canción: Hernán Cabra De Vega, vocalista de Las Manos de Filippi.
¿Qué hace tocando por monedas el tipo que escribió la canción que hizo que Libertinaje, el disco de la Bersuit, subiera al Olimpo de los discos de platino del rock latino? Encima, Cabra es el co-compositor de otro hit, menos mediático pero tan controversial como aquél: el “Himno del cucumelo”, clásico de cumpleaño trasnochado. La historia es así, según el protagonista: “Mi primer laburo con la música fue acá, en Florida. Después armamos Las Manos, hace siete años, y dejé la calle. Pero ahora estaba desocupado y no podía encarar nada. Hasta que, en las vacaciones de invierno, empecé a volver a Florida. Ahora vengo de lunes a viernes, al mediodía, y toco dos horas. Los sábados hago lo mismo en La Plata. Ahora éste es mi trabajo”.
El año pasado, casi al mismo tiempo que la Bersuit grababa “Sr. Cobranza”, el sello Universal decidió publicar el debut discográfico de Las Manos de Filippi, titulado explícitamente Arriba las manos, esto es el Estado. La prohibición de emitir la canción por radio (en la versión del Pelado Cordera y los suyos) y una efectiva campaña de prensa, con la letra en afiches pegados en la vía pública, hicieron que todo el país hablara del tema que dice que los políticos “son todos narcos”. Pero mientras todo esto pasaba, el disco de Las Manos apenas recibía un poquito de apoyo. Hasta que, hace unos meses y en medio de la “reestructuración” que trajo consigo la billonaria compra del grupo Polygram, Universal les devolvió el contrato. “Nosotros creemos que nos ficharon porque querían que firmáramos el permiso para que la Bersuit pudiera hacer el tema –especula Cabra. Igual, en la misma que nosotros cayeron Los Visitantes, por ejemplo. Cuando nos dieron un adelanto, en Universal nos versearon de que iba a salir mucho laburo, entonces dejé el trabajo que tenía en un frigorífico, porque ya no podía ni ir a ensayar. Después el sello no nos apoyó, no conseguí ningún laburo y todavía no cobré demasiado por ‘Sr. Cobranza’, así que volví a Florida”.


–Ustedes se quejan del trato de Universal. Pero, con Bersuit, ¿todo bien?
–Sí. Hay mucha gente que nos conoce a nosotros por ellos. No tenemos mucha relación con ellos, los conocemos por la cantidad de veces que nos vimos. Vivo a diez cuadras del Pelado y a veces lo visito, pero nada más. Lo que nos unió fue que ellos hacían el tema y nos invitaron a tocar.
–¿No te da bronca tener que tocar en la calle cuando podrías estar mejor económicamente gracias a tus temas?
–No, está todo bien, porque éste es mi oficio. Me siento mal cuando tengo que hacerme cargo de oficios que no son los míos y en los que, encima, la gente que sí se dedica a eso también la está pasando mal. Yo laburé en fábricas desde chico, también fui carpintero y profesor de taekwondo, pero ya colgué el cinturón. Tengo que mantener a mi señora y a mi nena de tres años. Mientras estuve desocupado sufría como cualquier persona que tiene que alimentar a su hijo y no puede. Por eso estoy muy contento de tocar todos los días en la calle. Me costó encarar, pero ya recuperé todas las pilas. Además, es como ensayar todos los días.
La rutina del “ensayo diario” comienza con el viaje desde Sarandí, con las monedas exactas para volver si no hay suerte con el clima o la gente. Cabra, que acaba de cumplir 32 años, toca el repertorio casi completo deAgrupación Mamanis (“más cuartetero”, dice), y algunas canciones de Las Manos. “Todas no me salen en la viola porque soy medio dedos de madera”, reconoce. Además, incorpora otras humorísticas (como “El hinchapelotas”, buenísima) e infantiles (“David Copperfield”, muy ácida). “En la calle funciona el humor. La crítica dura, también; pero siempre con humor, porque la gente no quiere volver a trabajar con bronca”, asegura, conocedor del paño.
–Hace poco tocaste en Cemento con Las Manos y con tu otra banda, Agrupación Mamanis. ¿No es raro venir el lunes a Florida después de que el sábado llenaste un local?
–En realidad, era más loco cuando tocaba en Cemento y después me tenía que levantar a las cinco de la mañana para ir al frigorífico. La mayoría de los músicos se tiene que ir a laburar en cosas que no tienen nada que ver con la música. Pero a mí me gusta la peatonal. Además, en el último Cemento que hicimos, entre la difusión y los demás gastos, gané 20 pesos. En serio, 20 pesos. O sea, lo mismo que me llevo tocando dos horas en Florida sin tener que cargar equipos. Porque nosotros no tenemos asistentes, estamos igual que siempre. Si a veces decimos que, en realidad, no es que queramos vendernos: ¡lo que queremos es descansar!
ROQUE CASCIERO