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UN SOCIO DE MANZANO LO DENUNCIO POR ESTAFA
Un tigre prometiendo millones

Orlando Vignatti, miembro del holding La Capital Multimedios, acusó al ex ministro menemista José Luis Manzano y al empresario Daniel Vila por estafa y asociación ilícita.

El ex ministro del Interior, José Luis Manzano, convertido en empresario mediático y denunciado.
“Fui sorprendido en mi buena fe y llevado mediante información retaceada”, argumentó Vignatti.


Por Irina Hauser

t.gif (862 bytes) Un juez de Rosario ordenó investigar por supuesta estafa al ex ministro del Interior José Luis Manzano y al empresario multimediático Daniel Vila. El dúo fue demandado por Orlando Vignatti, que es propietario de una decena de medios en Santa Fe y Entre Ríos y con quien comparten el holding La Capital Multimedios S. A., encabezado por el diario homónimo. Vignatti sostiene en la denuncia, a la que tuvo acceso Página/12, que sus socios lo engañaron al firmar el convenio de conformación del grupo: que las deudas del diario La Capital, decano de la prensa argentina, eran un 30 por ciento superiores a las que le habían dicho y que la ganancia proyectada era un 30 por ciento menor a la prevista. “Fui sorprendido en mi buena fe y llevado mediante información retaceada”, dice. Vila replicó: “Es absurdo que un hombre acostumbrado a hacer transacciones de millones de dólares diga que lo hemos estafado”. Y lo acusa de inventar pruebas.
Si el expediente sigue en curso, podría convertirse en la causa judicial más comprometida para Manzano y Vila. También está acusado Miguel Caseros, operador del Grupo Vila. Vignatti no sólo los acusa de estafa, una figura que prevé hasta 6 años de cárcel, sino que sugiere que se los investigue por posible asociación ilícita, un delito no excarcelable. En principio, según informaron a Página/12 voceros judiciales, el juez Orlando Barbero hizo lugar a las medidas de prueba solicitadas el martes por la fiscal Elida Riboira: una pericia contable al diario La Capital y la declaración testimonial de Carlos Lagos, el socio mayoritario del periódico en cuestión.
Una reunión de directorio del nuevo multimedio celebrada de urgencia a mediados de enero en Miami Beach, donde Lagos estaba de vacaciones, reflejó el primer síntoma de que había un conflicto en puerta. En el encuentro caribeño Vignatti planteó, según señala en su denuncia, que los auditores designados por su grupo habían detectado que la ganancia proyectada según sus socios era de 5.700.000 dólares “y no 11.700.000 como falsamente se lo hiciera constar en la `propuesta’”. Según Vignatti, la revisión contable registró que La Capital tenía deudas por 43 millones de dólares. “El pasivo de la co-contratante, que enfáticamente afirmaba que se `iba a reducir considerablemente`, no sólo no fue así sino que se incrementó considerablemente”, afirma el texto entregado a la fiscalía.
En el acuerdo que los socios mediáticos firmaron el 19 de enero, Vignatti se comprometía a aportar el diario El Ciudadano, El diario Nueva Hora (de Entre Ríos) y las radios LT 8, FM 99.5, LT 39, LT 41, FM 90.1, LT 15 y FM 89.3. También contribuiría con 4.500.000 dólares a pagar en 18 cuotas mensuales de 250 mil cada una. Para él sería el 25 por ciento de las acciones. Manzano y Vila comparten un fideicomiso con Lagos, quien les ha cedido el control político. Entre ellos aportaron el diario La Capital y parte de las radios LT3, 100.9 y otra nueva. Se quedaron con el resto del paquete accionario. El Grupo Vila, que integra (además de Vila y Manzano) Jorge Mas Canosa (h.), es conocido por editar el diario Uno de Mendoza, contar con 36 operadores de cable y varias otras radios.
El convenio decía que los aportes eran irrevocables y que la valuación que haría de ellos algún tercero no generaría créditos o deudas. Vignatti no quiso hablar con este diario, pero sus allegados dijeron que “precisamente aquello de la irrevocabilidad fue lo que generó el problema, porque nadie se iba a imaginar que el activo y el pasivo que Vila y Manzano consignaron serían falsos”. Vila manifestó: “Esos eran los términos del contrato. Es absurdo que un hombre acostumbrado a hacer transacciones de millones de dólares diga que lo hemos estafado. Me extraña que hable de una auditoría suya porque no estaba prevista en el contrato”.
Para Vila, la sofisticada reunión en playas norteamericanas “terminó a los abrazos”. “Vignatti no estaba conforme con su 25 por ciento, pero le mostramos que era justo, incluso pidió ser gerente general y se lo concedimos –refirió el empresario–. Pactamos fechas para que terminarade hacer sus aportes y una nueva reunión en Rosario a la que no asistió.” Vignatti, sin embargo, sostuvo al iniciar la demanda que no se había llegado a “ninguna solución” y que por eso se convino otro encuentro al que, dijo, no asistió “por razones personales”. “Fui intempestivamente intimado por carta documento para que efectivizara el aporte de u$s 250.000 (...) y al aporte irrevocable de las acciones convenidas (...), ambas insólitas y arbitrarias intimaciones fueron rechazadas”.
Por lo pronto, el juez Barbero y la fiscal Riboira evaluaron que hay que investigar. Hoy, de todos modos, se trasladará el expediente al juez que estaba de turno cuando se creó el multimedio La Capital.

 

 

“No estaba en el acuerdo”

Orlando Vignatti, también conocido como “el gitano” y viejo dueño del diario El Ciudadano, plantea que fue “inducido a un `error de hecho’” y “con la dolosa maniobra del abuso de confianza”. Entre la documentación presentada como prueba, Vignatti acercó un fax que supuestamente le envió Vila desde el diario La Capital. El texto figura en la denuncia: “Tal como te adelantara telefónicamente en la charla de hoy, va a ser necesario ir a Miami a discutir con el Bocha (Carlos Lagos). Las bases del negocio no son como te las planteamos. Tenemos que discutir porque el EBITA (ganancia proyectada) descontado de La Capital de 110.000.000 de pesos no es real, es menos de 70.000.000. Tampoco el pasivo de La Capital es el que te dimos. La derogación del art. 1520/99 nos incrementó el pasivo significativamente por lo tanto nuestro patrimonio neto es negativo...”
“¡Jamás mandé un fax así!”, exclamó Vila al ser consultado. “Vignatti tiene sus oficinas en La Capital, es muy fácil que lo mande él”, añadió.
–¿A qué atribuye esta denuncia de Vignatti? –le preguntó Página/12.
–El no se ha sentido cómodo en la sociedad, se sintió disminuido. Podría pasar por los celos personales y las vanidades de Rosario.
–Pero él los acusa de modificar cifras concretas de ganancias proyectadas y de lo que adeudaban al momento de firmar contrato.
–Esos temas no son motivo de discusión, no estaban en el contrato.

 

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