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"Lo mejor es que hablaron del tema, no del film"

El director de Botín de guerra, David Blaustein, confiesa que no esperaba que su película fuera premiada en el Festival de Berlín.

Blaustein con Estela Carlotto. La presencia en Berlín de la titular de Abuelas fue decisiva para el premio.


Por Fernando D'Addario
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A David Blaustein se le atragantó la paella que estaba comiendo en el Círculo de las Artes, Madrid. Una comunicación telefónica desde Buenos Aires le informaba que su film Botín de guerra había obtenido el Gran Premio del Jurado Ecuménico en el Festival de Berlín, y el director de Cazadores de utopías notó que el estómago se le había cerrado de pura alegría. Poco después de conocer la noticia, en diálogo con Página/12, Blaustein todavía no había digerido la distinción: "La verdad, no lo esperaba, sino me hubiese quedado en Berlín. La alegría que tengo es indescriptible, porque es muy raro que premien este tipo de películas en un festival tan importante como el de Berlín".

  Blaustein asegura que en el premio mucho tuvo que ver la charla-debate que se realizó en una iglesia (el Jurado estaba integrado por gente del cine vinculada a temáticas religiosas y de derechos humanos) luego de la presentación del film. "Allí estuvo Estela (Carlotto, titular de Abuelas de Plaza de Mayo) y la charla que se generó fue muy emotiva. Creo que ahí nos terminamos de ganar al jurado", apunta el realizador. Blaustein se topó con la distinción en Madrid, donde Botín de guerra se emitió el viernes pasado por la Cadena 2 de televisión y pasado mañana será presentada en una première especial abierta al público. El film, que narra la lucha de las Abuelas para recuperar a sus nietos apropiados durante la dictadura, ya había sido galardonado en los festivales de Valladolid y La Habana. En Buenos Aires tendrá un preestreno muy especial en abril, durante el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires, donde se prevé que actúen algunos de los artistas que participaron del soundtrack del film: Gustavo Cerati, Pedro Aznar, Gustavo Cordera, Ciro Pertusi y Los Pericos. Después del festival, la película se estrenará comercialmente.

"La mejor crítica que recibimos fue que la gente se puso a hablar del tema, y no de la película", sostiene el director.

  --¿Qué fue lo que más impactó en el público y en la crítica del festival?

  --Creo que fue la transmisión de lo juvenil. Esa cosa de frescura, de transparencia que surge de los testimonios. Y me parece que también los conmovió este tema por lo que se está viviendo en Europa en estos momentos...

  --No les debe resultar difícil asociar los horrores de la dictadura con el surgimiento de Haider en Austria...

  --Claro, les viene todo junto: Haider, la pureza de la raza, el problema de los inmigrantes. Los alemanes están preocupados, tienen miedo de que lo de Haider se expanda, y un documental como este, evidentemente los sensibilizó. Lo mismo pasa con el tema Pinochet. Videla preso, Pinochet preso, la película cae en un momento muy especial, cuando cada vez hay más gente en todo el mundo convencida de que estos hijos de puta deben pagar por lo que hicieron.

  --Más allá de su satisfacción personal como cineasta. ¿Cree que esta distinción ayudará de algún modo en la práctica?

  --Las Abuelas dicen que sí. Para mí, en cambio, el pensar que un documental puede ayudar a encontrar un solo chico, ya me obnubila la mente. Sería una sensación indescriptible, lo máximo para mí, mucho más que cualquier premio.

 

Un llamado de atención

Por Estela Carlotto

Me llevé una gran alegría. La primera gran distinción fue la invitación en sí, no se invita a cualquier película al Festival de Berlín. Y me sorprendió la reacción de la gente y de la crítica. Las tres proyecciones fueron a sala llena, y en los debates posteriores escuchamos preguntas muy interesantes, además de la repercusión a través de entrevistas televisivas, radiales y de prensa gráfica. No puedo ser objetiva con esto, porque es un tema nuestro, y me emociono cada vez que miro la película y veo los relatos de los pibes. Cuando los alemanes veían eso, entraban en crisis: no se podían explicar una lucha tan denodada por parte de Abuelas, y recogían especialmente el mensaje de la película, es decir, resolver la historia para que no se repita. Y Botín de guerra va a ser importante también en la Argentina, porque cada vez que el tema adquiere repercusión, como en este caso, hay después una respuesta social. Están los que mandan información, y también muchos chicos que se acercan a la sede porque tienen dudas de su identidad. La película hace docencia, pero también es un llamado de atención. 

 

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