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Las protestas indias para aguardar el Quinto Centenario brasileño

El sábado próximo, el gobierno brasileño celebrará en Porto Seguro los 500 años de la llegada de los portugueses a América. Habrá 3000 invitados. El día de la megacelebración más de 2000 indios llegados de todo el Brasil harán su megaprotesta.

Por Alex Bellos 
Desde Porto Seguro

t.gif (862 bytes) El primer encuentro entre los indígenas de lo que hoy es Brasil y los europeos fue documentado por Pedro Vaz de Caminha, escriba oficial de la flotilla portuguesa que arribó accidentalmente a la costa hoy brasileña el 22 de abril de 1500. Comenzó con un intercambio de regalos. "Le dimos una gorra roja, una caperuza de lino y un sombrero negro. Y uno de ellos nos dio un adorno para la cabeza de plumas de pájaros. Otro nos dio un collar de cuentas blancas," escribió.

  Cinco siglos más tarde, los descendientes de los indios que dieron la bienvenida a los navegantes han sido diezmados y pauperizados y viven en una franja de costa donde hoy hay hoteles. Mientras el país se prepara para celebrar el 500º aniversario de su descubrimiento con una semana de festejos, la controversia sobre el destino de los habitantes indígenas de Brasil amenaza con arruinar la fiesta. "No creemos que haya sido un descubrimiento. Fue una invasión," explicó Neusa Mattos Oliveira, un indio pataxó que vive donde los portugueses pisaron por primera vez el suelo sudamericano. "Si entráramos a su casa, nadie diría que yo la descubrí. En 500 años hemos perdido la mayoría de nuestra cultura, y a muchos de nuestros parientes en la lucha."

  En el momento de la llegada de los portugueses, la población indígena era de seis millones de habitantes, comprendidos en 1400 tribus. Ahora quedan 350.000 personas distribuidas en 215 tribus, de acuerdo con la Secretaría de Asuntos Indígenas del gobierno. La mayoría vive con el mínimo de servicios sanitarios, de salud y de educación. Muchos, como los 6000 pataxó, sobreviven vendiendo harina y artesanías. La susceptibilidad sobre el tema creció porque los dos lugares históricos más importantes del país, Monte Pascoal, la primera tierra atisbada por los marineros, y Coroa Vermelha, donde se celebró la primera misa, son puntos de fricción en la batalla entre los indios y las autoridades.

  Coroa Vermelha, un promontorio a 10 millas al norte de Porto Seguro, es una reservación pataxó. Usando la tierra como centro de las celebraciones oficiales, a las que irán 3000 dignatarios, incluidos los presidentes de Portugal y de Brasil, el gobierno invirtió cuatro millones y medio de dólares para construir un museo, un shopping y senderos hechos por paisajistas.

  Pero la frágil paz entre el gobierno y los pataxó se quebró este mes cuando la policía militar invadió la reservación para destruir un monumento que los indios estaban creando como contrapartida a una cruz de acero de 12 metros de alto. "El acero no tiene nada que ver con nuestra cultura," dijo Paje Hambe, el líder espiritual de la tribu. La acción de la policía puso en apuros al presidente Fernando Henrique Cardoso, quien admitió, en una reunión con los líderes indios en Brasilia la semana pasada, que no debiera haber sucedido. Su jefe de seguridad ahora le aconsejó que cancelara los eventos planificados en Coroa Vermelha. Entretanto, los Sin Tierra ocuparon 55 haciendas en el interior de Brasil en solidaridad con los indios y 2000 campesinos que manifestaban en Puerto Seguro fueron urgidos ayer por la noche por las autoridades de Bahía a abandonar la ciudad. 

  El Monte Pascoal, a 40 millas al sur de Coroa Vermelha, ha sido reclamado por los pataxó durante generaciones. En 1980, el gobierno les dio un poco más de un tercio del área y convirtió el resto en un parque nacional. En agosto pasado, los pataxó invadieron el parque, expulsaron al personal y tomaron los edificios. Alrededor de 1000 personas viven ahora en ese sitio. Es como si un grupo de indios norteamericanos hubiera tomado Plymouth Rock, el lugar donde llegaron los padres peregrinos puritanos que desembarcaron del "Mayflower".

  Los mayores opositores a los pataxó no son los propietarios de la tierra, sino los ecologistas, que sostienen que la selva amazónica que cubre el monte Pascoal debería estar protegida de toda interferencia humana. "Bien, así que los indios estaban aquí antes que el hombre blanco. Pero la selva estaba aquí antes que llegaran los indios," sintetizó Carmen Florencio, la jefa expulsada del parque nacional. "Nuestro objetivo es mantener la biodiversidad para siempre. El problema no es que sean indios".

Traducción: Celita Doyhambéhère.

 

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