Principal RADAR NO Turismo Libros Futuro CASH Sátira


KIOSCO12

“Yo digo ‘arriba las tetitas’ para que dejen de tratarnos de taradas”

Verónica Lercari es una profesora de gimnasia que va en camino de convertirse en un icono televisivo bizarro, tipo Mónica de Alzaga.

Por Julián Gorodischer

t.gif (862 bytes) A la mujer de la foto le dicen Teti. Pero ella prefiere que la llamen “Tetitas”. Lentamente, un rumor fue pasando de boca en boca y produjo en ella el fenómeno de fama boca a boca que antes rodeó a figuras como Federico Klemm o Mónica de Alzaga. Desde un discreto programa de cable, estos personajes saltan a otra esfera: la de los objetos de culto televisivos. A Teti –o Verónica Lercari, antes de entrar en confianza– alguien la vio transgresora: en Utilísima, el canal de las conductoras amables, ella dice en sus clases de “Técnica de barra” (que este mes se muda a Plus Satelital): “Arriba esas tetitas”.
La imagen de Tetitas está abonada a ciclos como “PNP” o “Televisión Registrada”. Los escrutadores de furcios y gags televisivos repiten las escenas de su desparpajo: en una de ellas, Lercari deja caer un bretel y se le escapa una teta. No se sonroja, se ríe. En otra, dice a sus alumnas: “Tiren ese pubis para adelante”. Alguna vez se cayó de panza en el comienzo del talk show “Momento de decisión” (que condujo el año pasado en Utilísima). Y le importa poco. Está empeñada en que se le respete el clown. Habla sin parar, aceleradamente, mechando términos en inglés con detalles de anatomía femenina. Sabe que lo suyo es atípico: “Cuando digo `Arriba las tetitas’ intento lograr que dejen de tratar a las mujeres como taradas. No lo somos. Cuando digo `Se nos cae el culo a pedazos’, hablo de todas nosotras, no me río de nadie. Algunos lo entienden como un slogan feminista: mujeres arriba”, señala a Página/12.
Lo curioso de Teti es que no reserva su imagen al programa de gimnasia: trasciende fronteras. Es estrella, también, de un fragmento de Enciclopedia, el film inédito de Gastón Duprat y Mariano Cohn (los creadores del programa “Televisión abierta”). En esa película, que se estrena este mes en la Fundación Proa, Teti habla y da su clase, entre gritos, tocando todo su cuerpo y nombrando “cada cosa como se debe”. Su particular humor (“Si me tiro un pedo lo digo, y se ríen todos conmigo”, dice entre carcajadas) es motivo de peso para que el cine experimental pose su mirada en ella. En tanto, Teti se siente única, pero no se molesta cuando la comparan con otras figuras de culto del cable. “A Federico Klemm lo amo porque se muestra tal cual es”, opina. “Y si me ven parecida a Mónica de Alzaga no me preocupa.”
A los 37, Teti está preparada para su propio “momento de decisión”. En el estreno de su programa de Plus Satelital promete un desnudo completo de espaldas que armará revuelo. “A la mujer se la desnudó siempre como objeto, yo sólo quiero mostrar una hermosa espalda y una hermosa cola, las mías. Hago honor a mi cuerpo. Cualquiera puede ser hermoso. Ahora, si el modelo es Tom Cruise, sonaste.” Después del desnudo aparecerá su “isotipo” –según define–, una postura con las manos arriba que considera como agradecimiento divino. “Gracias Dios por haberme hecho plena”, enuncia.
En “Momento de decisión”, Teti coordinó a muchísimas mujeres –en su mayoría de la tercera edad– que fueron a ese estudio a contar su vida íntima, romances, problemas sexuales. Les habló sin eufemismos de técnicas para “levantarse” tipos. “La mujer no caduca”, dice. “Yo soy Tetitas porque no tengo tetas. Soy así y me gusto. Si me opero y soy Tetotas sólo para gustarle a un hombre o conseguir un trabajo, me suicido”, confiesa frente a la pantalla de Utilísima, donde priman el consejo de crochet y la receta de cocina. Donde las ecónomas conciben amas de casa dedicadas por entero a las tareas del hogar, Teti grita, clavando la mirada en la lente, identificada con “el puma” (su animal de cabecera): “A ver ese pubis”. Lo grita casi como doctrina, para que el cuerpo de sus alumnas responda. Y después, vuelve a su plegaria con las manos arriba y se calma, pensando en su propio cuerpo, que la tranquiliza. “Me propuse no mostrarme armada. Soy apenas un ser humano.”

 

PRINCIPAL