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“La discriminación se va agudizando
con los problemas socieconómicos”

Jorge Rubinska, presidente de Atlanta, responde sobre el significado del antisemitismo contra su club y dentro de él.

Rubinska, presidente pero sobre todo hincha de Atlanta.
Conoce lo que es ser simpatizante de un equipo discriminado.


Por Gustavo Veiga 

t.gif (862 bytes) Hay una fotografía en blanco y negro que cuelga de una pared de su estudio y delata su pasión por Atlanta: en ella se observa al estadio de la calle Humboldt colmado de público, el día en que se inauguró, allá por 1960. Esa imagen convive en un ambiente amplio con diplomas y certificados que jalonan su carrera de abogado penalista. Jorge Alberto Rubinska es, además de presidente del club de Villa Crespo, asesor ad honorem de la AFA desde 1985. Este dirigente de 46 años que pasó del tablón al sitio más alto de la comisión directiva en diciembre de 1998 conoce lo que significa ser hincha de un equipo discriminado. Durante décadas, el origen judío de algunos de sus simpatizantes y el barrio donde se encuentra la cancha desparramaron sobre Atlanta brotes de antisemitismo tan repudiables como la xenofobia que soportan los seguidores de Boca cuando se los rechaza por “bolivianos y paraguayos”. Sobre este tema, el de la intolerancia que se expresa a menudo en el fútbol, trató el diálogo con el doctor Rubinska.
–¿Cuál es su reflexión sobre esta cuestión que ha derivado en la exposición de banderas con esvásticas y hasta en el hecho de que se arrojaran jabones a una cancha?
–No se puede tomar de manera aislada la discriminación en un estadio de fútbol de los momentos que ha vivido el país. Esto tiene que ver con la cultura de nuestra sociedad. De chico, cuando seguía a Atlanta, escuchábamos los cantitos “contra los rusos” que se oficializaron en la época de León Kolbowski, un ex presidente del club. Con el tiempo, esa agresión se convirtió en una identificación común. Uno no se sentía discriminado, porque que nos dijeran rusos no tenía la carga de antisemitismo que fue tomando la sociedad especialmente a partir de laépoca del Proceso. Ahí se configura la agresión al judío en Atlanta, la agresión al boliviano y al paraguayo en Boca y en otras hinchadas. 
–¿Es un problema estructural que el fútbol permite amplificar?
–Mire, no hay conciencia de este tema en la mayoría de los que ejercitan la consigna de antisemitismo. La digitación viene de otro lado, es un tema cultural y responsabilidad de quienes lo instigan, a veces, desde un escritorio. Por eso, quienes entonan cantos antisemitas no siempre lo hacen con dolo consciente, sabiendo lo que dicen. 
–Pero eso no mitiga la pena que les podría caber a quienes se expresen de ese modo en una cancha. 
–Usted me pidió una reflexión, yo no estoy justificando nada. Trato de no ser chauvinista y analizar el contexto. Este cuadro de agresión se fue agudizando por los problemas socioeconómicos, por la pauperización de la clase media, por la generación de violencia, por un cuarenta por ciento real de desocupación en la sociedad. Estas cuestiones se expresan después en una cancha, sumadas a la falta de profesionalismo de quienes tienen que normar, de la policía y hasta de los dirigentes.
–¿Qué aporte puede hacer usted, como presidente de Atlanta, para crear conciencia en torno del tema de la discriminación en el fútbol?
–En cuanto a la función social que uno cumple, lo primero que me ocupó en el club fue tratar de evitar que desapareciera, que no se cayera. En la medida que asumí responsabilidades, empecé a ver cosas que desde la tribuna no veía. Como socio de Atlanta y como judío, saqué una conclusión importante: ésta es una entidad donde convive gente de todo credo e ideas políticas y sólo en determinado momento se habló de que había un grupo con ideas antisemitas.
–¿Se refiere al sector de la hinchada que responde al nombre de La Loza, el mismo que hasta este año portaba una bandera con la esvástica?
–Los hinchas de Atlanta estuvimos un par de años viendo a estos pibes con esa bandera y la esvástica y no les prestábamos atención. Eso ocurría antes de mi presidencia y, desde que asumí, reflotaron una vez la bandera. Entonces, hicimos una deliberación con estos chicos y no trajeron nunca más ese símbolo. Cuando yo planteé ese tema de frente, ellos mismos dijeron que no tenían problemas en sacar la bandera. 
–¿Ese grupo tiene algún vínculo formal con políticos ultraderechistas?
–No, hay pibes de clase baja y otros que están en la edad de la rebeldía, entre los 17 o 18 años. Les dicen La Loza porque se juntaban en la loza de un edificio. Aparecieron con la bandera después de lo que ocurrió en la cancha de Defensores de Belgrano (donde hinchas locales arrojaron jabones a la salida del equipo de Atlanta). Inclusive, hubo cruces antisemitas por Internet supuestamente firmados por La Loza y ellos dijeron que ni sabían operar una computadora. Se quiso hacer aparecer en la sociedad que, ante la denuncia nuestra por lo que pasó con los jabones, acá en el club también sucedían cosas parecidas.
–¿Cuál es hoy la situación en la causa por violación a la Ley Antidiscriminatoria que se inició por aquel desagradable episodio de los jabones?
–Cuando sucedió el hecho, me llamaron de la DAIA y el Inadi y, de este último organismo, se ofrecieron a patrocinarme. Les respondí que Atlanta iba a hacer la denuncia, pero sin embanderarse políticamente con nadie. La causa está radicada en un juzgado federal que está investigando. Presentamos también el caso ante el Tribunal de Disciplina de la AFA y a partir de lo sucedido se cambió el reglamento. El episodio de los jabones generó un reclamo de nuestra gente, tanto judíos como no judíos, para que no quedara impune. Y a mí me pareció que debíamos ponernos los pantalones largos para denunciarlo. Esta experiencia, al final, resultó favorable. 

 

 

“Mentalidad prusiana”

Por G.V. 
El presidente de Atlanta, Jorge Rubinska, tiene una larga experiencia en el club y, como hincha, es capaz de fechar con precisión ciertos momentos clave, como la primera vez que se cantó aquello de “Ahí viene Adolfo...”, fue la hinchada de Platense en 1979. Han pasado después muchas cosas. Hoy sostiene que los árbitros cambiaron su mentalidad después de los hechos racistas que provocaron durante este año la suspensión de algunos partidos en el fútbol de ascenso. “Hubo un esclarecimiento dentro del referato. Ellos, los jueces, tienen una formación prusiana, con una ideología encubierta que de entrada hizo que se vieran un poco fastidiosos por explicarles a los capitanes y presidentes que iban a detener los partidos. Eso provocó que fuéramos al Colegio de Arbitros a dar una charla muy positiva con Jorge Romo y Carlos Coradina. Yo pedí que les digan que se suspenderían los encuentros por cualquier consigna discriminatoria y no sólo contra los judíos, como había dicho un árbitro en los días posteriores al cambio del reglamento.”
Cuando el dirigente fue consultado sobre a qué se refería con la expresión “formación prusiana” e “ideología encubierta”, argumentó que se trataba del “autoritarismo con que son educados para hacer el referato. Hay algunos que, por sus posturas, revelan cierta rigidez que les dificulta manejar las situaciones”.

 

 

Castro estuvo con Maradona

El presidente cubano Fidel Castro visitó ayer en La Habana a Diego Maradona, quien el miércoles último salvó milagrosamente su vida en un violento accidente automovilístico. Guillermo Coppola narró que Castro visitó al Diez y mantuvo con él una conversación de una hora, durante la cual “se confesaron nuevamente su mutua admiración”. Siempre según Cóppola, Castro le preguntó a Maradona sobre los detalles del accidente que sufrió al chocar su camioneta contra un bus turístico en la periferia de La Habana. Como gesto de agradecimiento por su preocupación, Maradona, de 39 años, obsequió al líder cubano, de 74, un ejemplar dedicado de su autobiografía, que prevé presentar en Argentina a fines de este mes. La dedicatoria está dirigida al “comandante Fidel y al pueblo de Cuba”, según se difundió en la capital cubana. La entrevista se desarrolló –según Coppola– en el centro sanitario La Pradera.

 

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