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En la ruta del lavado hay micros
que circulan cargados de sospecha

Dos diputados de la Alianza reclamaron a la recién creada Unidad de Información Financiera que investigue el origen de los fondos de las transportistas de larga distancia.

Flecha Bus está siendo investigada por la Justicia por
una denuncia de fraude tributario.

Por Cledis Candelaresi

Diputados de la Alianza resolvieron reclamar públicamente a la flamante Unidad de Información Financiera que se abocara a la investigación del posible lavado de dinero a través de las empresas de transporte de pasajeros, causa a la que se habían comprometido públicamente en agosto pasado el secretario para la Prevención de la Drogadicción, Lorenzo Cortese, y el propio Fernando de la Rúa. La exigencia oficialista, que en el Congreso asumió la forma de un flamante proyecto de resolución, fue difundida ayer por legisladores de la Alianza en Entre Ríos, justamente donde tiene su sede central Flecha Bus, sospechada de actividades ilícitas. La firma, que está bajo investigación judicial y de la DGI, se asocia a algunos célebres nombres de la política. El estudio jurídico de Eduardo Menem, valga de ejemplo, le presta sus servicios.
El miércoles la causa radicada en el juzgado de Marcelo Aguinski, que la DGI inició contra Flecha Bus por presunta violación de la Ley Penal Tributaria, pareció desperezarse. Frente a los ojos vigilantes de los abogados socios del senador Menem, oficiales del organismo recaudador comenzaron la apertura de las cajas con documentación de la empresa, rescatada en un allanamiento realizado en setiembre pasado.
Al incautar esos papeles de las oficinas ubicadas en la entrerriana Concepción del Uruguay, la DGI buscó reunir elementos que le permitieran develar el misterio de los números de Flecha Bus. La información que la propia empresa proporcionó al organismo recaudador y al ente de control muestra una visible incongruencia entre los presuntos ingresos de la firma y la fuerte inversión realizada en el último lustro.
Uno de los más llamativos aumentos de su parque tuvo lugar el año pasado, cuando Flecha compró 54 coches nuevos, cuyo valor de mercado no baja de los 250 mil pesos por unidad. La operación se realizó gracias a préstamos que le habrían otorgado el Citibank y el Banco Río, sin medir la presunta falta de garantías que ofrecía la empresa de transporte.
A pesar de tener una posición casi dominante en el rubro –una de sus últimas adquisiciones fue la mitad de Chevallier, por un monto de 20,2 millones de pesos–, al menos hasta hace pocos meses atrás Flecha Bus SRL no poseía cuentas bancarias ni inmuebles registrados a su nombre. Pero hubo otros datos aún más llamativos, que impulsaron a la DGI a formular una denuncia judicial por presunta violación de la ley.
Según un análisis de la DGI al que accedió Página/12, entre junio de 1994 y julio de 1999 se incrementaron más del 200 por ciento rubros como el parque móvil, la comisión por venta de pasajes, o los combustibles y lubricantes de la empresa. Sin embargo, otros renglones vinculados, que deberían haber seguido ese ascenso, tuvieron un resultado muy distinto. El derecho de plataforma, por ejemplo, apenas subió un 15,47 por ciento, lo que hace presumir que muchas de las unidades ni siquiera ingresan a las terminales.
Este tipo de inconsistencias es común a varios prósperos transportistas de pasajeros, que en los últimos años se habrían expandido llamativamente, al mismo tiempo que muchos competidores se derrumbaban. Flecha Bus surgió como un caso testigo de ese fenómeno, que llamó la atención oficial al punto de arrancarle al Presidente la promesa de investigarlo, admitiendo tácitamente la sospecha de que muchas empresas de transporte fundaban su aparente bonanza en actividades ilícitas. En rigor, las presunciones son en doble sentido: que las firmas podrían transportar estupefacientes o, simplemente, que servirían de pantalla para blanquear dinero proveniente del narcotráfico.
La baja de tarifas forzada por la desregulación del mercado torna inverosímil que muchas de ellas no sólo subsistan, sino que además se equipen pomposamente. Pero la investigación de la DGI tiene algunos límites. El organismo comandado por Roberto Sericano orienta su indagación a la posible comisión de un delito tributario, pero el de lavado,estrictamente, escapa de su órbita, así como en la Justicia le corresponde también otro fuero.
Con este argumento, el diputado frepasista Ricardo Vago y la radical María Elena Herzowich ayer anunciaron en Paraná que, mediante un proyecto de resolución presentado en la Cámara, exigirán a la UIF que estudie el tema como una de sus prioridades. De aceptar esta presión de los legisladores oficialistas, quizás Jorge de la Rúa le imprima celeridad a una investigación que aparenta estar demorada, a pesar de la relevancia que le reconoció al tema su hermano, el Presidente.

 

Una flecha sin arco

Flecha Bus pertenece a la Empresa Derudder Hnos., de la que el joven Guillermo es socio gerente. Pero, quizás, la inexistencia de propiedades y cuentas bancarias a nombre de esa sociedad familiar alimentan las sospechas de que no se trata de los verdaderos propietarios. Desde que el nombre de la empresa comenzó a circular como sospechosa de actividades non sanctas, la nómina de presuntos dueños en la sombra se pobló de prominentes nombres de la política, fundamentalmente ligados a la provincia de Entre Ríos, sede de la firma. Hasta ahora, sin embargo, nadie pudo confirmar que los Derudder sean simples testaferros y no los afortunados dueños de una empresa que se equipa constantemente y, al mismo tiempo, se da el lujo de cobrar tarifas módicas. Junto a otras empresas del rubro como Andesmar y Crucero del Norte, Flecha llamó la atención de la Comisión Nacional Reguladora del Transporte pocos meses atrás. El órgano de control intimó a los transportistas a que le enviaran en un plazo perentorio información fehaciente acerca de sus estructuras de costos, para constatar si resultaba consistente con su actividad. La gran mayoría no pudo superar el examen, hecho que abonó la hipótesis de que, básicamente las que en apariencia son más sólidas explotan un buen negocio, que poco tiene que ver con el transporte de pasajeros.

 

CARRIO BUSCA PROBAR QUE POU “ES UN DELINCUENTE”
“En un mes se sabrá toda la verdad”

La diputada Elisa Carrió acusó de asumir un “comportamiento cuasimafioso” a quienes sostienen que las investigaciones por lavado de dinero podrían tener una incidencia negativa en la evolución del riesgo país. Y advirtió “a quienes llevan adelante operaciones de prensa” que “nos van a obligar a dar los nombres antes de tiempo. Yo voy a empezar a señalar quién es quién en la Argentina”. También dijo que probará que Pedro Pou “es un delincuente”.
“Es tremendo lo que se está diciendo”, sostuvo la legisladora. “Es como un comportamiento cuasimafioso. Es como decir que no se investigue al Estado mafioso, ni la corrupción, ni nada, porque si no podemos retirar los capitales”, agregó. La diputada aliancista cargó contra quienes “operan para garantizar la impunidad” y se refirió elípticamente a las declaraciones difundidas por la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA) tras la reunión mantenida el martes con el presidente Fernando de la Rúa. “Nosotros sabíamos que a partir de la difusión de la investigación muchas personas iban a tratar de acercarse al Presidente para garantizar su impunidad. No digo que sea el caso de ABA, pero sí puede ser el de algunos de sus integrantes”.
Carrió también contestó a quienes minimizan la información suministrada por el Senado estadounidense. La situación Argentina “es tan grave que se presentará un informe sólo sobre los casos locales. Hay 12 bancos investigados en general y habrá una audiencia especial sobre el Federal Bank, el República y el MAE”, recordó. “El Federal Bank es el caso estrella”, graficó.
Respecto de Pedro Pou, la legisladora chaqueña dijo que no le preocupaba que “se quede 20 días más, yo lo que quiero es que se vaya todo el directorio del Central una vez que se demuestre su absoluta complicidad”. Además, “no quiero que Pou se vaya por una embestida política, quiero que se vaya mediante los mecanismos institucionales y por delincuente”, afirmó.
La diputada chaqueña se refirió también al respaldo que significó el apoyo del Senado norteamericano para difundir una investigación que “a riesgo de la propia vida” inició hace casi tres años. “A partir de que Estados Unidos comienza a secuestrar documentación, sentí que teníamos algún respaldo a nuestra investigación. Si no, acá terminábamos presos y en medio de una campaña de difamación”, describió.
Por último, la integrante de Argentinos por una República de Iguales (ARI) adelantó que iniciaría acciones por daños y perjuicios contra el titular del BCRA por haberle hecho una denuncia falsa. “Hay muchos que se van a defender, que van a atacar, pero se van a poner en evidencia a sí mismos, porque en un mes esta sociedad va a saber toda la verdad”, concluyó.

 

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