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Un fiscal acusó a De la Rúa y Cavallo

El fiscal Osorio imputó a De la Rúa, Cavallo, Daniel Marx y David Mulford por conformar una asociación ilícita para cometer delitos mediante la operación del megacanje de bonos.

El fiscal Miguel Angel Osorio apuntó
al Gobierno por el megacanje.

Por Adriana Meyer

El presidente de la Nación, el ministro de Economía, el secretario de Finanzas y un influyente banquero norteamericano fueron acusados de haber conformado una asociación ilícita para cometer delitos en la operación del megacanje. El fiscal federal Miguel Angel Osorio imputó a Fernando de la Rúa, Domingo Cavallo, Daniel Marx y David Mulford de negociaciones incompatibles con la función pública y malversación de caudales públicos por las comisiones que el Estado pagó en el canje de bonos. Osorio impulsó así la denuncia de un abogado vinculado al justicialismo, pero no accedió a solicitar una medida de no innovar para frenar el pago de las comisiones a los bancos, como pedía el letrado. Y quiere que dos periodistas de Página/12 sean citados como testigos.
La causa se tramita en el Juzgado Criminal y Correccional Federal 5 que ocupaba Norberto Oyarbide, ahora reemplazado por Gabriel Cavallo. Una fuente judicial aseguró a Página/12 que ese magistrado giró a la justicia civil y comercial federal el pedido del abogado José Luis Fabris, junto al médico José Andreatta, para frenar el cobro de las comisiones por parte de los bancos. “Los bancos no sufren perjuicio si no cobran, el perjuicio es para el Estado si paga cuando se cometieron delitos”, opinó el abogado ante este diario. Pero dio intervención al fiscal para que opine sobre el resto de la presentación. Fabris considera que las máximas autoridades del Gobierno delinquieron al ocasionarle un perjuicio al Estado derivado de tres situaciones: el costo de las comisiones, la diferencia y desproporción entre lo que cobraron los bancos y el hecho de haber obligado a los bancos Provincia y Ciudad a canjear a través del sector privado.
Según la denuncia, que adjuntó recortes de artículos de Maximiliano Montenegro y Julio Nudler –periodistas de este diario–, no se justifica que la comisión haya sido fijada por decreto en 0,55 por ciento cuando la que se paga en las operaciones en que el Estado pide prestado en el mercado local de deuda (por ejemplo con la renovación de Letras del Tesoro) es muy inferior. Será investigada también la diferencia en los pagos de las comisiones porque algunos bancos “que aportaron menos se llevaron más y esta desproporción merece una explicación”. El 15 de junio este diario publicó que Marx reclamó a los bancos Ciudad y Provincia canalizar la mitad de los títulos públicos que acercaron al canje esas entidades oficiales a través de los bancos “creadores del mercado”, desviando hacia éstos una comisión extra de casi dos millones de dólares. El secretario de Finanzas justificó su decisión en el decreto que designó a siete bancos privados como “colocadores principales” de la operación. El 1º de junio, el presidente del Ciudad, Roberto Feletti, le envió una carta a Marx solicitándole que si esa comisión era pagada por el gobierno nacional fuera imputada a la entidad que dirige, en lugar de ser regalada a los bancos privados. Ese mismo día, Marx autorizó al Ciudad a canjear la mitad de su oferta a través del Nación, que operó sin comisión. Pero determinó que la otra mitad de bonos debía pasar por las manos de los “creadores de mercado”.
Fabris también tuvo en cuenta el denominado Documento Cafiero, elaborado por el diputado Mario Cafiero, que considera que el megacanje es ilegal. Según el legislador, el ministerio de Economía no tenía facultades para hacerlo y sería necesaria una ley especial del Congreso para convalidarla. Además, Cafiero sostiene que el fuerte aumento de los intereses de la deuda obligará a nuevos ajustes que comprometerán aún más las perspectivas de crecimiento.

 


 

AEROLINEAS CERCA DE LA CONVOCATORIA
La hora de los bifes

El directorio de Aerolíneas Argentinas aprobará mañana la convocatoria de acreedores. Con la medida se abre un nuevo interrogante, ya no si un sindicalista acepta o rechaza flexibilizar su convenio laboral, sino si la administración española de la empresa realizará los aportes de dinero fresco –350 millones de dólares– necesarios para que la convocatoria no se traduzca en quiebra y la compañía pueda ser transferida a otro operador. Según el ministro de Infraestructura, Carlos Bastos, en la reunión de gabinete de ayer Fernando de la Rúa se mostró interesado por los costos operativos para que la firma continúe funcionando. La versión de la titular de Trabajo, Patricia Billrich, continuó con los sindicatos en la mira: “Estamos viendo si los gremios tienen un acuerdo para antes de la convocatoria” afirmó.
La espera de la convocatoria, que será decidida mañana, pero cuya documentación tardará algo más en llegar al juez –deben fotocopiarse 5 juegos con los legajos de todos los proveedores, lo que suman alrededor de 250.000 hojas– dejó un tiempo muerto para que continúen las conjeturas. Ayer no faltaban los que todavía sostenían que “si todos los gremios firmaban” la convocatoria se suspendería. La verdadera incógnita era si España aportaría los fondos para que AA siga operando hasta su transferencia.Bastos hizo poco por despejar las dudas. “No tenemos la confirmación oficial, pero sí la palabra del gobierno español”, afirmó.
Lo cierto es que la convocatoria generará algunos cambios cualitativos. Entre ellos, habrá perdido sentido la prédica gubernamental que, en línea con la voluntad de la SEPI, atribuyó todos los males de la empresa a la intransigencia del titular de los técnicos aeronáuticos, Ricardo Cirielli. También terminará la excusa de la dirección española de la aerolínea: la SEPI ya no podrá exhibir el convenio laboral de un solo sindicato como la razón de su fracaso administrativo. Sin embargo, todavía continúan las disputas inter e intragremiales. Delegados de la Asociación Argentina de Aeronavegantes cuestionaron la conducción de Alicia Castro. Durante una asamblea sus opositores abandonaron el recinto. La conducción oficial del gremio se había negado a transformar la asamblea en “resolutiva, para que se firme un acuerdo similar al de los otros cinco gremios aeronáuticos”.

 

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