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DIALOGOS
MICHAEL HARRISON, SANTIAGO LIPPOLD 
MARCELO MARTINEZ FERRO, CIRUJANOS INFANTILES
Operar antes de nacer

En el barrio de Saavedra, dos médicos argentinos y uno norteamericano formaron un equipo que hace milagros: operan a bebés con problemas graves antes del nacimiento. La cirugía intrauterina es una técnica reciente y su práctica en la Argentina es resultado de un esfuerzo privado, un “proceso al revés” donde la capacitación se hace en el exterior y el trabajo en el país.

Por Magdalena Ruiz Guiñazú

Las malformaciones congénitas ocupan un lugar destacado dentro de las causas de morbilidad y mortalidad neonatales. Están presentes en 1 de cada 30 recién nacidos vivos, y en 0.5 a 1 de cada 10 nacidos muertos. Son la causa de 2 de cada 10 muertes infantiles y constituyen uno de los principales motivos de hospitalización perinatal. También el avance tecnológico en los diagnósticos prenatales, unido al concepto actual de que el feto es considerado un paciente, ha permitido desarrollar e implementar tratamientos médicos y quirúrgicos durante la gestación.
Y quisimos saber más. La semana pasada dejamos atrás el caos del microcentro, la avenida General Paz con su tránsito a paso de hombre por insólitas reparaciones, el ritmo acuciante de las noticias y llegamos hasta el edificio blanco, sereno y con el intenso movimiento intramuros de una gran colmena, en el que funciona Cemic. Allí, en el barrio de Saavedra, progresa lo que desde 1958 se ha convertido en un centro integrado de salud que promueve y fomenta la docencia en ciencias médicas e investiga en distintas áreas clínicas. Entre ellas, el Centro de Diagnóstico y Tratamiento Fetal donde se contemplan desde la evaluación multidisciplinaria prenatal hasta la cirugía fetal intra-útero para aquellos fetos que requieren tratamiento antes o después del nacimiento.
Debo decir que me emocionó encontrarme con estos tres hombres, ocupados, serios, entusiasmados y a la vez fatigados después de una larga jornada de trabajo.
El doctor Michael Harrison es pionero en cirugía fetal. Su equipo, en la Universidad de California San Francisco (USCF), lidera este campo desde hace más de 20 años y, durante los últimos meses, ha compartido la vida de los hombres de Cemic.
–Cuando nos llegó la información de lo que estaba haciendo Harrison en la Universidad de California nos contactamos con él –explica el doctor Santiago Lippold, coordinador del programa de cirugía fetal en Cemic–. Sabíamos que Harrison era un pionero tanto por sus experiencias previas a la cirugía en humanos como, luego, en las intervenciones en el útero materno. También el doctor Marcelo Martínez Ferro había estado allí como “fellow” estudiando con una beca, interiorizándose a través de una técnica y una metodología que se van a ir imponiendo en todo el mundo. Ya hay distintos centros dentro de Estados Unidos dirigidos por discípulos del doctor Harrison, y en Europa también están trabajando en el mismo sentido. El año pasado Harrison vino a Buenos Aires, invitado a un congreso, y lógicamente entablamos conversaciones para que volviera y se quedara por un tiempo con nosotros. El consideró que Cemic era el lugar adecuado para desarrollar este programa y, a partir de ahí, con mucha alegría de nuestra parte comenzamos a trabajar.
Harrison es un hombre muy alto, de ojos claros, absolutamente atento a cuanto se dice y con una notable comprensión del castellano.
–¿Con qué animales empezó a trabajar hace 25 años?
Harrison: –Con ovejas, con monos. Sobre todo con animales pequeños. Ratas, por ejemplo. Hemos estado trabajando en esto durante mucho tiempo hasta llegar, finalmente, a los pacientes. Le diría que puede definirse como 20 años de esfuerzo.
–¿Qué tipo de enfermedades pueden prevenirse con esta cirugía?
Harrison: –Nos hemos concentrado en los problemas que amenazan la vida del feto. Hay cinco o seis de ellos en los que hemos podido avanzar. Por ejemplo, una uropatía obstructiva (en el tracto urinario) que es necesario desbloquear. Yo prefiero enfocar el tema como la multiplicidad de problemas que vemos en los fetos. Muchos de ellos no requieren tratamiento prenatal. Probablemente uno de cada diez pacientes que vemos es un sujeto apropiado para este tratamiento y la meta, claro, es salvarles la vida.
Martínez Ferro: –Es importante recordar que todas las patologías se dan en un espectro de gravedad pero que tampoco los bebés, por ejemplo con una hernia diafragmática, son todos iguales. Hay algunos que están más gravesque otros y son los que necesitan cirugía prenatal. Los demás, no. Porque van a andar bien igual después del parto. La habilidad del equipo está, entonces, en determinar cuál es el caso grave. Quizá una de las mayores virtudes del doctor Harrison resida en haber conseguido reunir un equipo como éste. Saber trabajar en grupo. En general es muy difícil conseguir que especialistas en cosas tan distintas como obstetricia, ecografía, operar un bebé, neonatología, etc., trabajen juntos, porque todos tienen visiones diferentes de algo que no pueden ver y que es el feto que está dentro de la mamá. Pero se llega a un acuerdo: quizá 50 y 50 en cuanto a las dificultades quirúrgicas.
–No sé bien cómo plantear esta pregunta pero, en un grupo de chicos que podrían ser operados, ¿cómo se elige al que va a ser operado?
Harrison: –Felizmente nunca estamos en posición de negarle a ningún niño ni a ninguna familia una cirugía. La selección se da en torno de las condiciones del bebé. Para el que realmente necesita esta cirugía. Nunca tenemos dos casos iguales entre los cuales elegir.
–¿Quiere decir que es la Naturaleza la que efectúa la selección?
Harrison: –Sí, absolutamente. Durante estos veinte años hemos visto miles de fetos con problemas serios... pero en cuanto a las cirugías le dirá que debo haber efectuado alrededor de cuatrocientas de las cuales, unas cien, han sido cirugías abiertas.
–¿Y la experiencia aquí, en Cemic, doctor Lippold?
Lippold: –El año pasado comenzamos a prepararnos para este programa. Ahora ya estamos en funcionamiento desde el mes de marzo. Consultas... bueno, hemos tenido entre cuarenta y cincuenta. Muchísimas para estos pocos meses y de estos casos algunos pudieron ser tratados prenatalmente de acuerdo con la patología que tenían.
–¿Y cómo se solventan? Daría la sensación de un programa muy costoso...
Lippold: –No lo es tanto. Probablemente años atrás, cuando los norteamericanos lo empezaron, sí lo era. Pero gracias a los trabajos del doctor Harrison y a su inteligencia para ver las cosas, este programa fue simplificándose y hoy algo que parece tan complicado no lo es, y tampoco resulta más costoso que una cirugía cardíaca de baja complejidad.
–En general la información que llega a la prensa muestra un nivel sanitario infantil con deficiencias aterradoras en la Argentina.
Lippold: –A la distancia, en los puntos alejados del interior del país, es difícil para nosotros tener desde aquí una visión acertada de la realidad. Pero suponemos que sí y que los problemas son sobre todo de desnutrición y de infecciones. Las últimas estadísticas que hemos visto de muertes infantiles o neonatales en la Argentina muestran la predominancia que van tomando las enfermedades que ocurren intra-útero. Como decía, los problemas infecciosos y las hemorragias maternas son la causa principal de morbi-mortalidad. A veces también la pobreza o la carencia de educación sanitaria hacen que las mujeres lleguen al parto sin ningún control.
–El doctor Harrison está ya próximo a retornar a Estados Unidos.
Harrison: –Pero voy a volver. Hemos logrado nuestro intento, que era formar un equipo. Esto es una realidad exitosa. La base del equipo descansa en 5 o 6 personas, pero cuando es necesaria una cirugía dentro y fuera del quirófano mucha gente pone lo mejor de sí misma. Todo esto lo hemos encontrado en Cemic y es por eso, le reitero, que hemos elegido este centro para lanzar nuestro programa.
Lippold: –Nuestro país quizá carece de política de salud, por lo tanto los emprendimientos se desarrollan así, por esfuerzos individuales. Cuando vemos que en el medio en el que actuamos se pueden resolver una serie de cosas entonces nos lanzamos con la idea de progresar y de desarrollar otras tareas. Quizás esto resulte en contradicción con el resto del país pero no hay otra forma de avanzar en la Argentina. Las cosas deben hacerse a través de esfuerzos individuales. No cabe otra. Hemos ido a perfeccionarnos afuera. Ahora lo estamos aplicando aquí. Martínez Ferro: –Creo mucho en mi país. Yo podría estar trabajando en USA con Harrison, pero pienso que aquí está todo por hacer y que hay que poner el hombro y darle para adelante.
Harrison: –Me parece que los argentinos tienen suerte al contar con gente muy talentosa que está cumpliendo un gran esfuerzo para bien de todos. En este momento tiene centros, como éste, donde se unen la experiencia y el talento.
–Doctor Martínez Ferro, ¿cómo ganó esa beca para trabajar con Harrison?
Martínez Ferro: –Yo soy simplemente un cirujano infantil que me he dedicado durante todos estos años a la cirugía en el bebé recién nacido al igual que el doctor Harrison, y lo que nos ocurre en esa instancia es que uno ve, cuando los bebés nacen con un problema, a veces que ya es tarde para resolverlo cuando el chico ya nació. Y a pesar de que uno lo opera, el bebé fallece. Por ejemplo, entre otros problemas, cuando el bebé nace sin diafragma, sin los músculos indispensables para la respiración. Son chicos normales pero con esa carencia, y como su intestino le está oprimiendo los pulmones, el pulmón no puede desarrollarse y cuando el bebé nace no puede respirar. Yo he sentido la misma desesperación que Harrison y me he hecho la misma pregunta “¿por qué no avanzar antes?” y por eso mismo también admiré mucho sus trabajos. En el año 1992 le pedí una pasantía pues, como he dicho, soy cirujano infantil en el Hospital Garrahan. Bueno, ellos accedieron, estuvimos trabajando mucho tiempo con animales, yo me volví con esa semillita y hace ya ocho años que estamos intentando empezar este programa en la Argentina. Y estoy aquí porque Cemic puede albergarlo pues es un hospital completo. En el Garrahan, por ejemplo, no podemos tener mamás embarazadas porque es un hospital pediátrico. Como decía Harrison, de cada diez pacientes hay nueve que no son candidatos a la cirugía fetal y ésos sí pueden ir al Garrahan donde los recibimos, los operamos y podemos atenderlos adecuadamente.
Harrison: –Es importante recordar que esta cirugía se practica en general en la segunda mitad del embarazo o, directamente, en la mitad. Entre 20 y 25 semanas de gestación.
Lippold: –Como lo hemos dicho, no todas las consultas son para cirugía pero en todos los casos posibles... bueno, allí vamos.

 

¿Por que Harrison, Lippold y Martinez Ferro?
Por M.R.G.

Un equipo casi único

Porque me apasionó y me provoca admiración esa devoción por el estudio, el esfuerzo, la superación científica, en un país donde resulta difícil mantener los niveles de excelencia.
Con absoluta sencillez, estos tres hombres que viven la medicina en una versión depurada de “el arte de curar” se mueven en el universo alucinante de la aventura que significa adentrarse, en medio del silencio de nuestras entrañas, en el misterio de la vida.
Lippold expresa con claridad pero con el dejo cotidiano de la costumbre que ellos operan, sí, dentro del vientre de la madre “...a través de una incisión o de sistemas de visión como son los fetoscopios, unos tubos con luz fría que se introducen en el útero materno, en la cavidad amniótica” como si esto no fuera un hecho extraordinario sino simplemente el deber cumplido.
También Martínez Ferro explica que con los mellizos las cosas son más complicadas porque “...a través de la placenta uno le roba la sangre alotro y esto dificulta la operación. Pero es necesario recalcar que tan importante como la técnica quirúrgica es el equipo que funcione en forma interdisciplinaria (cosa que es casi única en esta especialidad) y coincida en la elección de los pacientes”.
Porque todo lo que vimos y escuchamos esa tarde en Cemic no sólo hace al misterio de la vida sino que implica la profunda sensación que acompaña al corazón del hombre cuando se empeña en la búsqueda del conocimiento.

 

 

 

 

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