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UN CLAVO CAVALLISTA 
EN EL ATAUD DEL BANCO PROVINCIA 
La caja

Dos semanas después de la derrota de Duhalde en 1997 se constituyó el Mercobank, presidido por el cavallista Horacio Tomás Liendo (h). En enero de 1998 el Banco Provincia de Buenos Aires arrojó en ese agujero negro 24 millones de dólares. El pacto con el cavallismo permitió que en 1999 Rückauf sobreviviera a la caída de Duhalde. Representantes de intereses del Vaticano reclaman los bienes que el Banco Provincia recibió a cambio de ese aporte y que hasta el día de hoy no ha podido escriturar. El Provincia sigue en manos del cavallismo. Una transferencia offshore de 140.000 dólares a nombre de Liendo.


Apareció en el disco rígido entregado por el operador de la offshore. 
El funcionario lo niega.
 
Horacio Tomás Liendo (h).

Por Horacio Verbitsky

El Banco de la Provincia de Buenos Aires arrojó 24 millones de dólares al agujero negro del Mercobank, de fugaz existencia bajo la conducción de un equipo de íntimos colaboradores de Domingo Cavallo, presidido por Horacio Tomás Liendo (h) e integrado por Adolfo Sturzenegger y Ricardo Gutiérrez. El 26 de octubre de 1997 la recién creada Alianza batió a Eduardo Duhalde en el bastión justicialista de Buenos Aires. El 13 de noviembre se constituyó el Mercobank o MKB, sobre las ruinas del quebrado Banco de Crédito Provincial (BCP), de la familia Trusso. Dos meses después, el MKB recibió los 24 millones del Banco Provincia. El acuerdo político con el cavallismo permitió que en las elecciones de 1999, aun derrotado en los comicios presidenciales, Duhalde retuviera el control del principal distrito del país, a través de su candidato Carlos Rückauf. En todas las negociaciones para la creación del Mercobank intervinieron el estudio jurídico de Liendo (h) y el de Teodoro Kreckler. Los honorarios fijados al directorio del Mercobank fueron de un millón y medio de dólares, de los cuales 660.000 para Liendo. El mismo año 1998 se creó la Fundación Novum Millenium, vinculada al partido de Cavallo. La preside Sturzenegger y entre sus directores están Liendo (h) y Kreckler. Sturzenegger dijo que la Fundación tiene escasos recursos y se sostiene con aportes empresarios y convenios con provincias. 

El color del dinero

La transacción se basó en la compra por el Banco Provincia de bienes que, según empresarios italianos que representan a capitales del Vaticano, no pertenecían al quebrado BCP, que por ello no podía transferirlos al Mercobank. Esto ha dado lugar a acciones penales y civiles de quienes se consideran sus verdaderos propietarios, las empresas Fioroni Sistema y Fioroni Investimenti, contra los Trusso y otros directivos del BCP (entre ellos Gustavo Liendo), al Banco Central, a su ex presidente Pedro Pou y sus interventores en el BCP, al Banco Provincia y al Mercobank. Hasta el día de hoy el Banco Provincia no pudo incorporar esos bienes a su patrimonio. Entre esos activos están el edificio del ex Banco de Italia y un tercio del paquete accionario de la empresa que administra el shopping de la Recoleta. Su nombre, Buenos Aires Design, describe en forma precisa las características de la operación, según la describen los hombres vinculados con el Vaticano. Liendo (h) lo negó y ofreció su propia versión, que también se consigna en esta nota.
El directorio del Banco Provincia responsable de la adquisición de los bienes fue presidido por el ex viceministro de Economía de Cavallo, Carlos Sánchez. Del otro lado de la mesa intervinieron sus compañeros en el equipo económico cavallista, Liendo (h), Sturzenegger y Gutiérrez. El carácter de feudo cavallista del Banco Provincia fue ratificado cuando Sánchez renunció a su presidencia. El candidato para sucederlo era Juan Llach, quien no aceptó. Luego de un interinato, en diciembre de 1999, y ya con la aprobación de Rückauf, se hizo cargo Gutiérrez, quien recién entonces dejó el directorio del Mercobank. Un año después el Mercobank dejó de funcionar y arrojó pérdidas por casi ochenta millones de dólares: 20 en 1998, 36 en 1999 y 20 hasta setiembre de 2000, cuando bajó la cortina.
Al volver al ministerio de Economía este año Cavallo planteó la conformación de una alianza electoral en Buenos Aires para los comicios del mes próximo, que debía llevar como candidata en las listas duhaldistas a la hija de Sturzenegger, Alejandra. El acuerdo se frustró porque por entonces sonaba incongruente que el flamante ministro del gobierno radical se aliara en las urnas con el justicialismo. Consultado para esta nota,Gutiérrez dijo que no recordaba los detalles de su desempeño en la venta por el Mercobank de los bienes que recibió del BCP y remitió la consulta a Liendo (h). Pero añadió que en su nuevo rol como presidente del Banco Provincia, estaba reclamando al Banco Central la devolución del dinero pagado por los mismos bienes que él le vendió cuando era director del MKB. El Banco Provincia tiene esos bienes bajo su dominio, pero no pudo escriturarlos. El Banco Central había autorizado la operación, aunque tanto sus autoridades como las del Banco Provincia habían sido advertidas acerca de la titularidad de los bienes que reclaman los representantes de los intereses vaticanos. 


Adolfo Sturzenegger.


Ricardo Gutierrez.

El banco de la Iglesia

El Banco de Crédito Provincial de La Plata (BCP), administrado por la familia Trusso, manejaba capitales de la Iglesia argentina, de la curia romana y de la mesa de dinero de los retirados del Ejército, que funcionaba en la Sociedad Militar Seguro de Vida. Antes de que Menem lo designara embajador en el Vaticano, Francisco Trusso fue abogado de YPF, bajo la inolvidable gestión del general Carlos Suárez Mason, cuando la empresa petrolera fue utilizada por la dictadura militar para endeudar al Estado Nacional. Al mismo tiempo era ministro de Trabajo el general Horacio Tomás Liendo. En 1981, cuando el poder pasó de Jorge Videla a Roberto Viola, el general Liendo ocupó el ministerio del Interior. Allí inició su carrera Cavallo, quien fue designado subsecretario a cargo de las relaciones económicas con las provincias. 
El primogénito de Trusso, Francisco Javier, fue el único asesor financiero no italiano del Estado Pontificio y su hermano Pablo era tesorero de Caritas Buenos Aires. Las cuentas mensuales de las tarjetas de crédito que utilizaban el jefe de la Iglesia, Antonio Quarracino, y sus dos secretarios, el religioso Roberto Toledo y el laico Norberto Silva, eran pagadas por el BCP, que también sufragó viajes del cardenal y sus secretarios a Estados Unidos y España. El también procesado ex vicepresidente del BCP, Renato Dalle Nogare declaró que Trusso se jactaba de que el suyo era “el banco de la Iglesia, ya que el Arzobispado había dejado de operar con el Banco Río”. El sacerdote Toledo está procesado por administración fraudulenta. 
En julio de 1997 una inspección de rutina del Banco Central detectó el otorgamiento de créditos por 60 millones de dólares a personas inexistentes y clandestinas operaciones offshore, lo cual condujo a la quiebra del banco, el procesamiento y la detención de sus directivos. Con el argumento de permitir que los ahorristas recuperaran sus depósitos, el Banco Central autorizó el 17 de diciembre de 1997 que los principales acreedores capitalizaran la mitad de sus depósitos en el BCP para constituir el Mercobank. Entre los depositantes del BCP que transmutaron en accionistas estaban YPF, Techint (a través de su controlada Edelap), la Sociedad Militar Seguro de Vida, la AFJP Prorrent, Camuzzi Gas Pampeana, Federación Patronal, Pirelli, la italiana Fondigest, Cupid I y la Sociedad Militar Seguro de Vida. Ellos confiaron la presidencia a Liendo (h) y dos asientos en el directorio a Gutiérrez y Sturzenegger, por razones que no fueron explicadas al público. 

Gente de prestigio

Consultado al respecto, Sturzenegger dijo que él y Gutiérrez fueron invitados a sumarse por Liendo (h). Cuando el Banco Central autorizó la creación del Mercobank, para impedir que los depositantes retiraran su dinero lo condicionó a que tuviera “un directorio de alto prestigio. La idea del Banco Central era que fuera una institución exitosa y la renovación de los depósitos lo fue, ya que alcanzó a un 75 por ciento. Eso permitió comenzar a funcionar normalmente, pero los activos del ex BCP sefueron licuando y finalmente deterioraron la capitalización del Mercobank”, agregó. Según Sturzenegger, ni él, ni Gutiérrez ni Liendo (h) tenían relación anterior alguna con el BCP. 
Funcionarios del Banco Central lo refutan y sostienen que Liendo (h) no era un recién llegado al BCP. Por el contrario, afirman que operaba con su mesa de dinero y le brindaba asesoramiento jurídico. Liendo (h) era el representante de uno de los accionistas, Cupid I, y su hermano Gustavo Liendo había sido el Gerente de Asuntos Legales del BCP. Durante las actuaciones judiciales se descubrió que el BCP había creado en el paraíso financiero de Bahamas un banco cáscara offshore, del mismo tipo de los descritos en el informe del subcomité de investigaciones del Senado de los Estados Unidos sobre lavado de dinero, denominado First Investment Bank Limited, a través del cual se tramitaban operaciones clandestinas de dinero sucio. A su vez, este FIB había abierto una cuenta con el número 00718106 en uno de los principales bancos de Miami, el Coutts&Co International, para seguir las clásicas triangulaciones en las que se pierde rastro sobre el origen del dinero. 
El juez penal Juan Carlos Bruni denunció al comenzar las operaciones, la desaparición del disco rígido de la computadora donde se registraban esas operaciones. Pero los procesamientos y órdenes de detención dictados contra los principales responsables de la defraudación indujeron a algunos directivos y operadores de segunda línea a colaborar. Uno de ellos a cargo de las operaciones offshore del BCP, Miguel Alfredo Panelo, entregó a la justicia la copia de ese disco rígido, que tenía en su casa. Entre el material que contenía y que figura en uno de los anexos de la causa judicial, aparece una transferencia por 140.000 dólares, desde la cuenta 00718106 del FIB en el Coutts&Co International de Miami, hacia la cuenta 607123729 del Republic National Bank of New York. La orden del FIB al operador del Coutts Kenneth Moorhead indica: “Beneficiario: Horacio Tomás Liendo”. La documentación no aclara si el padre o el hijo. La fecha de esa transferencia es el 24 de marzo de 1994, significativa para el padre porque era un aniversario del golpe militar de 1976 pero más para el hijo, que por entonces aún integraba el equipo económico de Cavallo, en la primera presidencia de Carlos Menem. En otro allanamiento la justicia secuestró la documentación de una sociedad constituida en el Uruguay, Eslor SA, cuyos tres apoderados eran funcionarios del BCP, en la que consta la misma transferencia. La trama de relaciones que cuestiona la alegada ajenidad de Liendo a todo lo sucedido antes de la quiebra del BCP es densa. Otro de los operadores de las cuentas offshore del BCP, Luis Massot, se integró luego al Mercobank. Massot es primo de Francisco Javier Trusso, cuya madre comparte con la madre de Liendo la conducción de la Fundación San Martín, creada por el Instituto Nacional Sanmartiniano. 

De los Apeninos a los Andes

En 1994 se constituyeron dos sociedades, EBI SA e Inversora Recoleta SA. En ambas, los Trusso tuvieron como socios a Fioroni Sistema y Fioroni Investimenti, parte de un grupo económico italiano que administra dinero del Vaticano. Los Fioroni suscribieron, además, el 9 por ciento de las acciones del BCP. EBI SA se creó para adquirir y reciclar el Palacio de la Reconquista, a cien metros de la Plaza de Mayo, que el Banco Central sacó a remate cuando quebró el Banco de Italia. Inversora Recoleta suscribió un tercio de las acciones de Emprendimiento Recoleta, propietaria y administradora del shopping Buenos Aires Design. 
El negocio inmobiliario de EBI no prosperó, Fioroni decidió retirarse y ofreció su parte a los Trusso, que debían pagarla en cuotas. El 3 de octubre de 1994 vendieron su participación en EBI SA a otra de las sociedades de los Trusso, BCP Negocios, que debía pagarlas en cuotas. Pero los Trusso nunca cumplieron esos pagos, por lo que Fioroni rescindió elcontrato y los demandó. La justicia ordenó al escribano que tenía las acciones en depósito, su devolución a los italianos. Sin embargo, en la quiebra del BCP apareció un llamativo Boleto de Compraventa, de apenas dos fojas, fechado el 9 de mayo de 1995, por el que EBI SA vende el edificio al BCP, en 18 millones de pesos. De ellos, diez en efectivo a la firma del boleto y ocho mediante transferencia, dice. Por EBI SA firma su presidente, Renato Dalle Nogare, y por el banco Jorge Héctor Granitto. El vicepresidente de EBI SA era Gustavo Liendo, otro de los hijos del general, que también se desempeñaba como Gerente de Asuntos Legales del BCP.
Al denunciar la falsedad de ese boleto de compraventa ante el juzgado civil 105, los abogados de Fioroni, Carlos Arturo Varese, Alberto Antonio Spotta y Rodolfo Farina se preguntaron cómo podía asignarse alguna validez a un “instrumento privado, sin fecha cierta ni firmas certificadas, supuestamente firmado por dos personas procesadas por estafa y asociación ilícita”. Añadieron una ironía: “¿Será que el señor Granitto concurrió al acto de la supuesta firma del boleto con una bolsa conteniendo diez millones de pesos y se la entregó a Dalle Nogare?”. También señalan que por los ocho millones de dólares restantes el boleto no especifica “transferencia a dónde, a quién, a qué cuenta, por intermedio de qué banco”. En los libros del BCP no consta la salida del dinero para la presunta adquisición del edificio. El boleto que Fioroni denuncia como falso se habría firmado el 9 de mayo de 1995. Pero dos meses antes, el 9 de marzo, el Banco de Crédito Provincial ya había ofrecido el edificio de la calle Reconquista al Banco Central como garantía por otra operación. 

Acta secreta

En julio de 1997, el Banco Central descubrió la denominada Operatoria 500 del BCP, por la que se hacían constar créditos falsos a clientes fantasma. En mayo del año pasado, al declarar ante la jueza Marcela Inés Garmendia, que quedó a cargo de la causa iniciada por el juez Bruni, Renato Dalle Nogare dijo que el entonces presidente del Banco Central Pedro Pou y su asesor José Uriburu, lo convocaron a él y a Francisco Trusso para discutir la capitalización del BCP de modo que a pesar de las estafas pudiera seguir funcionando. Para ello, en agosto de 1997, los Trusso entregaron al Banco Central, entre otros bienes, las acciones en Buenos Aires Design y el Palacio Reconquista, que según los abogados de los representantes del Vaticano no les pertenecían. Añadió que Pou pidió que el acta con los compromisos asumidos fuera secreta. Dalle Nogare dijo que “en este momento advierte que se dio algo que no le pertenecía”. Luego de leer el convenio de cesión añadió que no entendía “con qué poder se otorgó un derecho que no se poseía”. También se preguntó “cómo el Banco Central recibió esas acciones sin el poder de Fioroni, ya que sin ninguna duda son acciones de Fioroni”. 
Al aprobar el Banco Central la constitución del Mercobank como continuador del BCP, y conocerse que el Banco Provincia se haría cargo de algunos de sus activos para darle liquidez y viabilidad, Fioroni advirtió al Banco Central y al Banco Provincia por cartas documento del 16 de diciembre de 1997 que se oponía a la inclusión en ese acuerdo de su parte en Buenos Aires Design y del Palacio Reconquista “bienes nuestros exclusivos que nada tienen que ver ni con el Banco de Crédito Provincial ni con los Trusso”. El abogado Farina dijo a este diario que él personalmente advirtió de la situación a Horacio Tomas Liendo (h), durante una de las reuniones de los grandes depositantes del BCP que capitalizarían sus créditos para constituir el Mercobank, realizada en la sede de YPF en la Diagonal Norte. Farina asistía como representante de otro de los accionistas, la Sociedad Militar Seguro de Vida, que no aceptó integrarse al directorio ni la sindicatura por sospechas sobre latransparencia de la negociación. “En un aparte le expliqué a Liendo la situación de los bienes de Fioroni que el BCP computaba como propios”. Añade que Liendo se puso muy nervioso y le contestó: “No me hable de eso. Sin eso el Mercobank no es viable”. Pese a las advertencias, el Banco Central incluyó los bienes por los que reclamaba Fioroni entre los excluidos de la quiebra del BCP que a partir del 23 de enero de 1998 pasaron a formar parte de los activos del Mercobank. 
El contrato de transferencia establece que, según el artículo 35 bis de la ley de entidades financieras, que Liendo (h) redactó como secretario legal y técnico de Cavallo, los acreedores del BCP no tendrán derecho alguno contra quienes adquieran los activos excluidos de la quiebra y que el Mercobank no podrá ser demandado por acciones u omisiones del BCP en relación con esos activos. El simultáneo contrato de fideicomiso afirma que los bienes del BCP que lo integran “están afectados por diversas situaciones”, que las partes declaran conocer y que se transfieren “en el estado en que se encuentren”. Como fiduciario encargado de liquidar los activos se designó a Promotora Fiduciaria, una compañía asesorada y patrocinada por el estudio Liendo (h). Pero a su vez, Promotora Fiduciaria designó a Mercobank para la recuperación y cobranza de los créditos.
El 28 de enero de 1998 el Mercobank cedió esos derechos al Banco Provincia, que pagó quince millones por el Palacio Reconquista y nueve por las acciones de Emprendimiento Recoleta. En noviembre de 1999, el juzgado de transición 2 de La Plata consideró probado que las acciones de Emprendimiento Recoleta que los Trusso y Dalle Nogare transfirieron al BCP y luego Mercobank al Banco Provincia “no eran de su propiedad” y que esta “toma de control” de la sociedad se realizó sin autorización del propietario, la empresa italiana Fioroni.

 

 

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