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UNA OLA DE ATENTADOS DEJA CINCO MUERTOS Y DECENAS DE HERIDOS EN ISRAEL
El domingo sangriento de los suicidas

Tres ataques en menos de doce horas mataron ayer a cinco israelíes y dejaron decenas de heridos. Uno de los dos ataques suicidas fue llevado a cabo, por primera vez desde el comienzo de la Intifada, por un árabe-israelí.

Por Suzanne Goldenberg *
Desde Jerusalén

Un hombre de mediana edad de Galilea fue el primer árabe-israelí en llevar a cabo un ataque suicida. Ocurrió ayer, en un día de atentados, explosiones, tiroteos y represalias desde helicópteros artillados. La ciudadanía del kamikaze confrontó a Israel con la perspectiva futura de librar una guerra contra un enemigo que lleva dentro. Siete personas murieron en tres ataques separados por menos de 12 horas, una secuencia de hechos de fuego y sangre que resulta vertiginosa aun si se tienen en cuenta los estándares de la Intifada.
En el más mortal de los ataques, un kamikaze se hizo volar a sí mismo por los aires. Estaba cerca de un andén al aire libre en una estación de trenes en la ciudad norteña y costera de Nahariya, y explotó precisamente en el momento en que el tren llegaba de Tel Aviv: mató a tres israelíes e hirió a varias decenas. “Estaba parado cerca, y oí una gran explosión. Me llevó un minuto recuperar la conciencia, y entonces vi por todas partes los vidrios que habían estallado y gente que corría como loca”, declaró un testigo a la televisión israelí. “La gente gritaba y estaba histérica”, resumió.
La radio y televisión israelí dijo que el autor del atentado suicida era Mohammed Shaqir Habishi, de 55 años y padre de seis, habitante de la ciudad galilea de Kafr Abu Snein. El ataque podría significar que un nuevo frente se ha abierto, el que enfrentaría a Israel contra un enemigo interior: el millón de árabes israelíes que son ciudadanos del Estado hebreo. El hecho también parece demostrar que la propuesta de crear “zonas paragolpes” en Cisjordania, donde se prohibiría el acceso a los palestinos, no es una solución efectiva. Ayer el gabinete de seguridad de Sharon admitió que habría aprobado una resolución en ese sentido.
Trece árabe-israelíes murieron por disparos de la policía antidisturbios israelí durante las protestas que convulsionaron Galilea al comienzo de la actual intifada. Desde entonces, los árabes israelíes se han mantenido distantes del levantamiento de los palestinos en Gaza y Cisjordania. Sin embargo, funcionarios israelíes vienen advirtiendo desde hace semanas que grupos militantes palestinos, como Hamas y Jihad Islámica, están reclutando adeptos en las ciudades del norte de Israel, capitalizando el resentimiento local por la discriminación y el descuido a que fueron sometidos por sucesivos gobiernos israelíes. Funcionarios de inteligencia israelíes reconocieron que habían estado buscando a Habishi, descrito como un militante de Hamas, durante 10 días.
Las tablas de sangre del día se abrieron temprano en la mañana, cuando un jeep se adelantó a una combi que transportaba a maestros israelíes que iban a una escuela en una colonia judía en el valle del Jordán, en el perímetro oriental de Cisjordania. Desde el jeep, abrieron fuego con un rifle automático. El conductor y una profesora murieron, y tres otros fueron heridos.
Dos horas más tarde, Habishi explotó en el norte de Israel, clavando en las carnes de la multitud que bajaba del tren de Tel Aviv los clavos y fragmentos de metal propulsados por su bomba personal. Apenas habían terminado las represalias con que los helicópteros artillados israelíes respondieron a ese ataque –siete misiles lanzados contra dos oficinas de la organización Fatah de Yasser Arafat y otro ataque en Jericó–, cuando llegaron las noticias de una segunda explosión dentro de los límites del Estado hebreo.
Los testigos dijeron que un Peugeot rojo explotó al lado de un semáforo en la encrucijada de Beit Lid cerca de la ciudad costera de Netanya, incinerando al conductor y a cuatro vehículos, incluido un ómnibus: 11 personas resultaron heridas. Según la policía, el kamikaze se dirigía auna parada de ómnibus frecuentada por soldados israelíes, pero su carga de explosivos habría sido activado prematuramente.
La oleada de violencia al comienzo de la semana laborable en Israel profundizó la sensación de asedio mientras el premier, Ariel Sharon, reunió a su gabinete de seguridad para decidir las propuestas del ejército de crear “áreas de amortiguación” en Cisjordania, y decidir más represalias.
No hubo ningún reclamo inmediato de responsabilidad por la explosión en Beit Jala, pero la rama militar de Hamas reclamó la explosión de Nahariya y su rival Jihad Islámica dijo que había llevado a cabo la emboscada en la ruta del Valle del Jordán. Un vocero israelí cuestionó el valor de más conversaciones con los palestinos (ver nota aparte). “¿Cuál es el sentido de tales charlas cuando Arafat habla sobre la paz y después se da vuelta para instigar actividades terroristas? Esto es lo que pasó hoy”, dijo Raanan Gissin, un vocero de Sharon. “¿Qué es lo que quiere este hombre? ¿Quiere la paz, o quiere continuar liderando una coalición de grupos terroristas y reinar sobre un reino de terror?”, concluyó. Desde la ciudad cisjordana de Ramalá, un comunicado de la oficina de Arafat en la Autoridad Palestina decía que “condenaba todas las operaciones que eligen como blancos a civiles israelíes y palestinos”.
* De The Guardian de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

LOS INTENTOS DE NEGOCIACION
Palabras bajo el fuego

“No hay duda de que la reunión entre (el líder palestino) Yasser Arafat y (el canciller israelí) Shimon Peres tendrá lugar esta semana”. Las palabras del portavoz del enviado europeo para Medio Oriente, Miguel Angel Morantinos, pretenden conjurar el peligro que representan los hechos de ayer para la cumbre que se ha prometido varias veces y nunca se realizó. El diario New York Times y un alto funcionario de Arabia Saudita informaron que había otra cumbre en puerta entre el líder palestino Yasser Arafat, el premier israelí Ariel Sharon y el presidente norteamericano George Bush. La asesora de la Casa Blanca en Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, dijo que aún no hay nada en concreto. Los contactos diplomáticos se acentuaron ayer ante la posibilidad de que se cerraran las puertas para la entrevista Arafat-Peres, a realizarse en Egipto. En cuanto a la otra cumbre, la de Arafat, Bush y Sharon, podría tener lugar a fines de este mes en la Asamblea General de la ONU, en Nueva York. Por ahora, nada por aquí, nada por allá.

 

 

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