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PAKISTAN ADMITIO QUE EL ATAQUE SOBRE AFGANISTAN ES INEVITABLE
La diplomacia que saluda a las armas

En una entrevista con la cadena televisiva BBC de Londres, el presidente paquistaní, Pervez Musharraf, dijo que los intentos diplomáticos de su país con los talibanes fracasaron. Pero anunció que Pakistán, único país que reconoce al régimen talibán, no romperá relaciones con él.

Por Luke Harding *
Desde Islamabad

El presidente militar de Pakistán, general Pervez Musharraf, admitió anoche que todos los intentos por convencer a los talibanes de que entreguen a Osama bin Laden habían fracasado y concedió, también, que un ataque militar norteamericano contra Afganistán era ahora inevitable. En una entrevista con la BBC, Musharraf dijo que Pakistán había hecho lo imposible por lograr una solución diplomática a la crisis, pero no había llegado a nada. Cuando se le preguntó si en ese caso los días de los talibanes estaban contados, contestó contundentemente: “Parece que sí. Parece que Estados Unidos tomará acciones militares en Afganistán”. Añadió: “Le hemos trasmitido esto al régimen talibán. Eso fue el motivo por el cual estuvimos dialogando con ellos, para moderar las cosas y que se prevenga este tipo de acción. Pero parece que, por la posición que tomó, esta confrontación ocurrirá”.
El comentario del general fue hecho después que el líder talibán, el mullah Mohammed Omar, lanzara una diatriba desafiante contra Washington. Le dijo a Radio Kabul que Estados Unidos debería “pensar una y otra vez” antes de atacar a Afganistán, añadiendo: “Los norteamericanos no tienen el coraje de venir aquí”. Si Estados Unidos ataca, sus fuerzas sufrirían el mismo y funesto destino que los rusos, añadió. Con todas las iniciativas diplomáticas abandonadas, los talibanes dedicaron estos días para fortalecer sus defensas. Unos 6500 combatientes talibanes, frescos, llegaron ayer a Kabul para defender la ciudad, informó la Agencia de Prensa Islámica afgana.
En un intento por descabezar una creciente revuelta interna, el régimen nombró a varios líderes tribales influyentes como gobernadores locales en tres provincias problemáticas del sur que rodean a Pakistán. El régimen también está endureciendo las medidas con los disidentes: arrestó a seis personas acusadas de distribuir panfletos en apoyo de Estados Unidos y del exiliado rey de Afganistán, Zahir Shah. En el norte de Afganistán, la lucha continuaba. Los soldados talibanes retomaron ayer Qadis, en la provincia del noroeste de Badghis, un distrito que cambió de manos varias veces en los últimos días.
Los soldados talibanes también probaron cuatro obuses cerca de Chamán, el punto de entrada estratégico a los desiertos occidentales de Pakistán. Mientras decenas de miles de afganos huían, los informes de aquellos en Peshawar que habían logrado cruzar la cerrada frontera sugerían que muchos refugiados regresaban desganadamente a sus pueblos. “Miles de personas se están moviendo. Pero muchas mujeres y niños encuentran extremadamente difícil cruzar esas montañas y han regresado”, dijo una fuente afgana. “Las familias todavía están tratando de huir por temor a la guerra. Creen que ellos serán las víctimas. Esa es la gran preocupación”.
A pesar de la creciente presión de Washington, ayer Pakistán defendió su decisión de no cortar los lazos con el régimen talibán, aliado del país hasta hace tres semanas. Pakistán es el único país en el mundo que todavía reconoce a la milicia extremista de Afganistán como su legítimo gobierno. Musharraf dijo ayer que la política previa de su país hacia Afganistán estaba determinada por el hecho que los talibanes controlan el 95 por ciento del país. Esa política ahora ha cambiado, dijo.
“Cualquier esperanza que quede, cualquier posibilidad que exista, seguiremos comprometidos en ver que esas posibilidades se realicen. Seguiremos realizando todo tipo de esfuerzos diplomáticos con el gobierno talibán”, añadió anoche el vocero de la Cancillería paquistaní, Riaz Mohammad Khan.

* De The Guardian de Gran Bretaña Especial para Página/12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.

Claves
- El presidente paquistaní, Pervez Musharraf, anunció ayer que los esfuerzos diplomáticos con los talibanes para que entreguen a Osama bin Laden no funcionaron y que la ofensiva militar norteamericana parece inevitable.
- Hoy el premier británico Tony Blair anunciaría que el régimen de Kabul, y no sólo Bin Laden, son objetivos militares de la coalición antiterrorista.
- El rey de Jordania Abdullah II dijo ayer que George W. Bush le dijo que ningún país árabe, ni siquiera Irak, será atacado. A última hora fue desmentido por el portavoz de la Casa Blanca Ari Fleischer.
- Los talibanes están reforzando sus defensas, ofrecieron compartir el poder regionalmente, mientras se afianza la posibilidad de un gobierno de transición postalibán presidido por el ex rey y la antitalibán Alianza del Norte.

HOY BLAIR ANUNCIARIA QUE KABUL ES EL BLANCO
El círculo comienza a cerrarse

El presidente norteamericano George. W. Bush se mostró ayer orgulloso por el progreso de las investigaciones sobre los atentados perpetrados contra su país el 11 de setiembre pasado e hizo hincapié en las resoluciones que fue tomando su administración en respuesta antiterrorista. Pero la sorpresa vino de su aliado británico, el premier Tony Blair, quien según se filtró prevé anunciar hoy en la asamblea anual de su Partido Laborista que el régimen talibán va a ser un blanco inevitable de un ataque militar. Con todo aparentemente listo para la ofensiva, el general Henry Shelton cedió ayer el mando de la Jefatura de la Junta de Estado Mayor de Estados Unidos al general Richard Myers.
Bush aseguró a su país que la guerra contra el terrorismo comenzó a dar resultados, y subrayó los primeros avances: el interrogatorio a 400 sospechosos en Estados Unidos y 125 en el resto del mundo; el congelamiento de fondos por seis millones de dólares de organismos en presunta vinculación con Bin Laden; una cooperación internacional en aumento y la presencia de 29 mil militares estadounidenses en Afganistán. Asimismo mencionó que este fin de semana fue capturado el pirata aéreo Said Hassan Zafirini, acusado de matar a dos norteamericanos en 1986 en un secuestro de un avión paquistaní. Seguramente Bush se vio urgido a tranquilizar a un país aún conmocionado, al que le pide paciencia, que según no significa inacción, para la operación “libertad duradera”.
“Lenta pero seguramente obligaremos a los terroristas a rendir cuenta ante la justicia y lenta pero seguramente los obligaremos a aplacar su juego y los capturemos”, dijo el presidente Bush. Esta vez no dijo “vivo o muerto”, como lo ha hecho anteriormente en referencia al principal sospechoso y el más buscado como responsable de los atentados, el multimillonario saudí bin Laden. Los talibanes admitieron por primera vez este domingo que sabían dónde se encontraba, pero desafiaron a Washington al rechazar cualquier posibilidad de entrega. La Casa Blanca ya ratificó su intención de contribuir a un derrocamiento del régimen talibán.
En el marco de una estrategia de captura y castigo a los responsables de los ataques a Estados Unidos, el aliado más cercano de la Casa Blanca, el primer ministro británico Tony Blair estaría resuelto a advertir hoy en una asamblea anual del Partido Laborista que su país estaría dispuesto a una acción militar que tendría como blanco no solamente a Bin Laden, también al régimen de Kabul, es decir, al movimiento talibán que lo protege. También que Estados Unidos y Gran Bretaña “eliminarían” las armas militares de los talibanes y atacarían a sus tropas. Gran Bretaña asume que los talibanes tuvieron oportunidad para resolver la crisis y ahoradebería enfrentar las consecuencias. En círculos gubernamentales en Londres trascendió que para Blair el “tiempo de las negociaciones terminó”. Mientras tanto, Estados Unidos continuaría consolidando sus fuerzas militares en la región afgana. Lo seguro fue un cambio de la comandancia en jefe de las Fuerzas Armadas: el general Richard Myers ocupó el lugar del general Henry Shelton. La salida del asesor militar de Bush ocurría en medio de una movilización de tropas y de más de 35 mil reservistas que se preparan para atacar Afganistán.

 

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