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PAKISTAN NO MUESTRA VOLUNTAD POLITICA, LOS PASHTUNES LOS ESCONDEN
Nadie quiere capturar un talibán

Los líderes derrocados se escondieron en sus pueblos de base o se exiliaron en Pakistán. Entre desmentidos y negativas, se denuncia que, si hubiera �voluntad política�, los agarrarían.

Por Rory Carroll*
Desde Kabul

La mayoría de los líderes talibanes escaparon del cerco estadounidense y aún permanecen en libertad. La explicación es simple: las autoridades afganas y paquistaníes no tienen la voluntad política de arrestarlos. Los sospechosos que buscan los Estados Unidos están viviendo sin ocultarse, de vuelta en sus pueblos o del otro lado de la frontera paquistaní, en lugares donde podrían ser capturados en cosa de horas, como señaló una fuente de inteligencia que reveló el paradero actual de muchos ex altos funcionarios talibanes. Los pactos secretos entre líderes tribales y comandantes de la Alianza del Norte parecen haber incluido una ruta de escape para los líderes talibanes, fuera del alcance de las fuerzas especiales norteamericanas. A la vez, Hamid Karzai, el flamante presidente interino afgano, señaló a la cadena CNN ayer, en su primer día de gobierno, que quiere que las tropas norteamericanas permanezcan en el país “mientras existan elementos terroristas escondidos en Afganistán y aun restos de esas fuerzas”. Y agregó que aunque no sabe dónde está Osama bin Laden, estaría dispuesto a entregarlo, junto al mullah Omar, para que sean juzgados en tribunales internacionales.
El nuevo gobierno afgano celebró ayer su primera reunión de gabinete, encabezada por el presidente y líder pashtún Hamid Karzai. La reunión, a la que asistieron los 30 miembros de la administración interina, “se centró en cuestiones de seguridad”, según indicó el propio Karzai en una escueta declaración a la prensa en el recinto del palacio presidencial. Karzai y cada uno de sus 29 ministros y secretarios recibió de la ONU un “equipo de arranque” ministerial, con un costo de aproximadamente 600.000 dólares. El “kit” incluye computadoras, teléfonos satelitales, escritorios y “hasta los clips”, informaron los funcionarios afganos. Dicha ayuda forma parte de los 20 millones que la ONU solicitó a los países miembros para un “fondo de arranque” que posibilitará la puesta en marcha de la administración central de Afganistán.
“No es posible que Osama bin Laden quede libre impunemente”, declaró Karzai y precisó que existía un “proceso nacional” contra el mullah Omar. Con respecto a Bin Laden, continuó: “Podríamos entregarlo a la justicia internacional o a la justicia norteamericana”. Karzai declaró que el régimen talibán “en general, desapareció completamente” y “que sus principales bases fueron desmanteladas”, pero admitió que todavía hay individuos libres. “Los estamos buscando, en los últimos días hemos arrestado a algunos, pero estamos buscando a otros”, detalló. Y agregó que las fuerzas norteamericanas permanecerán en el país “hasta la completa eliminación de los terroristas. Vamos a asegurarnos de que el terrorismo desaparece de Afganistán en todas sus formas”.
El mullah Almaj Khahsar, un miembro fundador del régimen talibán, en el cual ocupó el cargo de asesor del ministro del Interior, reveló dónde están hoy esos líderes talibanes que aún no fueron apresados. “Algunos desaparecieron sin dejar rastro y otros están tan preocupados en no ser capturados que incluso se esforzaron por esconder sus propias huellas”, dijo. Khaksar hizo inteligencia para la Alianza del Norte durante cuatro años, después de desilusionarse de los talibanes. Desde hace algunas semanas, rastrea la pista de muchos de sus ex colegas. “Algunos están viviendo en casas lujosas. No están escondidos en agujeros. Podrían estar presos esta misma noche si existiría alguna voluntad política”.
Muchos funcionarios fueron apresados en el norte del país por la Alianza, pero muchos otros fueron liberados a cambio de la rendición de sus hombres. Otros fueron albergados en las montañas del sur por seguidores pashtunes. Y por lo menos seis líderes talibanes entraron a Pakistán por rutas secretas, puntualizó Khaksar. Las fuerzas norteamericanas y sus aliados afganos detuvieron a 7000 talibanes y sospechosos de Al-Qaida en cárceles improvisadas. Pero son, en su mayoría, soldados rasos. Haji Gulalai, el jefe de inteligencia de la sureña ciudadde Kandahar, también acusó a los funcionarios pakistaníes de proteger a sus ex aliados talibanes. Y señaló que el ex ministro de justicia, Nooruddin Turabi y el vocero del mullah Omar, Syed Tayyab Agha, se asilan en Pakistán.
Un funcionario paquistaní rechazó esta información diciendo que se trataba de pura propaganda y que se contradecía con la captura, aún sin confirmar, de Aminullah Amin, un jefe de seguridad talibán, en la fronteriza ciudad de Chaman. Khaksar también informó que el ex asesor del canciller, Abdur Rahman Zahed, hizo creer deliberadamente que había cruzado a Pakistán pero, en los hechos, volvió a su pueblo en la provincia de Loghar.
Las tribus leales al gobierno interino, que ingresaron al poder este fin de semana, tomaron el control de la frontera sudeste pero se niegan a confrontar con los fieles pashtunes a instancia de Estados Unidos. Hamid Karzai, advirtió que sólo serían perseguidos los líderes talibanes “criminales”.

* De The Guardian. Especial para Página/12.


QUIERE IR A BELEN “AUNQUE SEA CAMINANDO”
Arafat no se quiere perder la Navidad

Por Brian Whitaker *

Yasser Arafat intentará hoy realizar su visita anual de Navidad a Belén, desafiando una prohibición israelí, dijeron ayer funcionarios palestinos. El gabinete de Seguridad israelí decidió ayer, por ocho votos contra seis, evitar que el líder palestino asista a la multitudinaria celebración de medianoche en el lugar de nacimiento de Jesús, acontecimiento al que ha asistido todos los años desde 1995. Arafat, que fue confinado a permanecer en Ramalá desde que los israelíes destruyeron sus helicópteros el 3 de diciembre, prometió ir a Belén –actualmente bajo control palestino– aunque tuviera que ir caminando.
Ramalá y Belén están separados por sólo 23 kilómetros, pero los tanques y tropas israelíes controlan las principales rutas entre ellas. Arafat utilizará la ruta principal, “aunque sea detenido”, dijo un vocero palestino. Y agregó: “Ocultarse en Belén no tiene sentido porque Arafat es el presidente. No tiene que pedir permiso a los israelíes”. Israel dijo que impuso la prohibición porque el líder palestino tiene “cosas más importantes que hacer con su tiempo” que visitar Belén, e insistió que esto no es interferir con sus derechos religiosos. Arafat es musulmán, pero su esposa, Suha –así como 400 mil palestinos en el resto del mundo-es cristiana.
“Arafat tiene mucho trabajo por hacer en Ramalá”, dijo un vocero del primer ministro israelí, Ariel Sharon. Israel quiere en particular que se arreste a dos hombres que se presume están en Ramalá. Son sospechados de asesinar en octubre al ministro de Turismo, Rehavam Zeevi, perteneciente a la línea dura israelí. Varios ministros israelíes se han opuesto fuertemente a la prohibición del viaje, diciendo que puede dañar la imagen de Israel en el mundo. El canciller israelí, Shimon Peres, le dijo a una radio que se debería permitir que Arafat viaje a Belén. “No quiero que nuestro bloqueo de la visita de Arafat a Belén se convierta en el tema de Navidad en el mundo cristiano. Déjenlo ir, recen, hagan lo que él quiera hacer”, comentó Peres.
Estados Unidos y Europa también entendieron que debían advertir a Israel que no prohíba el viaje de Arafat. La confrontación se disparó cuando un diario israelí publicó que Peres tenía un plan para lograr una tregua de paz para el Estado palestino. Según informó el periódico Yedioth Ahronoth, dicho plan establecería un Estado palestino sobre el 42 por ciento de Cisjordania y la mayor parte de Gaza, a más tardar dos meses después de que se firme tal acuerdo de tregua. Pero la oficina de Sharon descartó al plan publicado por ficticio. “El plan, como está concebido, es imaginario y sólo presentarlo causa gran daño para Israel”, anunció un comunicado.
Fuentes palestinas también restaron importancia al informe de Peres, diciendo que ellos no podrían aceptar nada menor a un estado en toda Cisjordania y Gaza. De acuerdo con el diario, luego del reconocimiento del Estado palestino, ambas partes comenzarían a negociar el trazado fronterizo final. En suma, un acuerdo entre los refugiados palestinos, Jerusalén, los asentamientos judíos y otros puntos más escabrosos que se trabajarían a lo largo de todo un año.

* De The Guardian. Especial para Página/12.
Traducción: Manuel Irurzun.

 

 

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