Novedades
en ciencia
Pod:
un auto inteligente y simpático
NewScientist
No será
el auto fantástico de aquella famosa serie de los
ochenta, pero le anda cerca: hoy, durante la inauguración del
Tokio Motor Show, dos grandes empresas japonesas presentarán
al pequeño Pod, la última maravilla en tecnología
automovilística. Es un cochecito pequeño, de cuatro asientos
y un motor nada espectacular (apenas 1500 cm3). A primera vista, nada
del otro mundo. Sin embargo, este engendro fabricado por Toyota Motor
Corp en colaboración con Sony esconde un cerebro electrónico
y una serie de innovaciones realmente sorprendentes, algunas, hasta
un tanto ridículas.
Por empezar, su aspecto es bastante simpático (basta con ver
la foto): es redondeado, y sus faros delanteros están ubicados
de modo tal que parecen dos ojos. Y sus espejos retrovisores, vistos
de frente, parecen dos orejitas. La parte trasera es similar al frente,
pero tiene una extraña antena similar a una colita. Según
sus fabricantes, la idea es que Pod, tal como ha sido bautizado este
autito, tenga un aspecto amistoso, tanto para su propietario, como para
los demás conductores que puedan cruzarse con él en una
calle o una ruta.
Pero su amistoso aspecto externo es apenas una de las tantas rarezas
del auto. Lo más interesante está en su interior. Pod
está equipado con una serie de dispositivos que permiten comunicarse
con su dueño e incluso, hasta detectar su estado de ánimo,
adaptándose a tales circunstancias. Así, por ejemplo,
el volante que en realidad es una especie de joystick- tiene varios
sensores biométricos, conectados a una computadora central, que
monitorean el pulso del conductor y hasta su nivel de transpiración.
Si el conductor transpira mucho, Pod activa por sí mismo el aire
acondicionado. Y si detecta un pulso muy acelerado, la computadora activa
el reproductor de CDs, eligiendo alguna melodía suave y
relajante.
La flamante creación de la megaalianza Toyota-Sony también
cuida al chofer: si va muy rápido, o si se está acercando
peligrosamente a otro auto, la computadora de Pod emite un mensaje de
alerta que aparece en el tablero principal. Y también, lo orienta:
gracias a su enorme memoria informática, el auto puede almacenar
una gran cantidad de datos útiles, mapas y hojas de ruta que
se pueden cargar antes de emprender un largo viaje o al visitar una
gran ciudad desconocida.
Por si fuera poco, Pod aprende el estilo de manejo de su dueño
y adapta su suspensión, sus cambios y otras características
mecánicas para amoldarse lo mejor posible a ese estilo. Y lo
mismo ocurre cuando los caminos son más duros o más blandos
o si están en muy buenas condiciones, o, por el contrario, muy
deteriorados. Hoy es el debut oficial de esta pequeña maravilla
nipona, habrá que ver entonces si Pod se convierte en un éxito
comercial, o si queda en el olvido como una extravagante aventura tecnológica
de principios de siglo.
