Principal RADAR NO Turismo Libros Futuro CASH Sátira



Yo me pregunto

Página 3



Regresa a RADAR

 

El rock ha conquistado el mundo

Ya es un hecho que, desde el lunes pasado, el aeropuerto de la ciudad de Liverpool se llama John Lennon. Según el eufórico presidente del aeródromo Robert Hough, la nueva denominación de la terminal “coloca al aeropuerto en el mapa internacional”. El slogan es “Above us only sky”, un verso de la célebre “Imagine”. Queda esperar, claro, el premio consuelo de que aquellos beatles que no han tenido el privilegio de ser asesinados tengan algo de presencia en las instalaciones y que por lo menos la capilla del aeropuerto se llame George Harrison, la tienda de dulces y souvenirs Paul McCartney y el bar, Ringo Starr. En otro orden de cosas, el octogenario escultor nórdico Kristofer Leirdal admite haber tomado prestadas las facciones de Bob Dylan para el San Miguel que encaramó en los altos de la catedral gótica de Trondheim. Esta presencia de músicos populares en edificios públicos nos lleva a pensar que Ezeiza podría convertirse en el Aeropuerto Internacional Billy Bond (por aquello de “¡Rompan todo!”), la Catedral de Buenos Aires podría contar con una estatuita de Rodrigo en el rol que parezca más conveniente; el Zoológico bien podría ser rebautizado como Mona Jiménez y –lo más importante de todo– la Casa Rosada bien podría pasar a llamarse Palacio Presidencial Charly García. Por eso de “Say No More”, ¿no?

Cómo ser buena y morir en el intento

La cosa fue así: un día a la díscola e histérica top-model Naomi Campbell se le ocurrió que tenía que corregir su mala imagen. ¿Cómo hacerlo? Muy sencillo: practicando la beneficencia, el modo más rápido y veloz. Así fue que se unió a Nelson Mandela y su fundación y de tanto en tanto aparece con ese rostro de princesa de ébano diciéndose preocupada por los niños africanos. Su gran último gran proyecto fue organizar la velada Frock and Roll para recaudar fondos con la ayuda de sus amigas de la pasarela y sus amigos de los escenarios pop. Se anunció gran cartel que incluía a Kate Moss y a Elle McPherson junto a Mick Jagger, Macy Gray, Bono y The Edge, The Pretenders, UB40 y muchos más. Pero hete aquí que a medida que se acercaba el gran día –el pasado sábado 30 de junio– las 18 mil localidades del Palau San Jordi no se vendían, corrían rumores de suspensión y –lo más impactante– los benéficos invitados iban descolgándose del cartel como si se tratara de un barco que se hunde. Al final fueron nada más que 3 mil personas (la mayoría invitada gratarola) quienes asistieron, para empezar, a un desfile de modas mientras, en una pantalla al fondo, se proyectaban imágenes de africanitos muertos de hambre. Bono –porque también se preocupa mucho por todo lo que valga la pena preocuparse o porque nadie le avisó que mejor no fuera– salió con cara de muy pocos amigos a cantar un par de temitas. El final apoteótico fue con todo el reducido elenco cantando –vaya a saber uno por qué– “Guantanamera”. Mandela pasó por ahí saludando con la manito y diciendo que tenía que irse ya a Mozambique mientras la Campbell, es probable, sufría un ataque de nervios. Mientras tanto, los contados asistentes tuvieron el privilegio de ser parte de un verdadero milagro: un acto benéfico que acabó perdiendo dinero.

Radar investiga

Hace un par de semanas, el altísimamente calificado cuerpo de elite de Radar mostró su lado flaco al reconocer públicamente el fracaso de la sesuda investigación que había iniciado en relación con la aparición, en las páginas del diario Clarín, de un críptico aviso que rezaba: Firmenich... We make things irresistible. Ante la flagrante incapacidad de dilucidar de qué Firmenich se trataba y qué cosas eran las que hacía irresistible, los sabuesos radarescos decidieron abocarse a nuevas intrigas. Pero, como muchas de esas cosas que aparecen cuando uno deja de buscarlas, la solución al enigma ha llegado a esta redacción gracias a la perspicacia de una lectora. Firmenich se trata de una empresa suiza fundada en 1895 dedicada a la fabricación de esencias para perfumería con distribución en 33 países y fábricas en 20, con un total de casi 4 mil empleados y una facturación record durante los últimos diez años que la ha convertido en la marca más grande del rubro. Interrogada sobre los métodos mediante los que llegó a tamaño descubrimiento, nuestra querida lectora María Angiorama dice haberse limitado a tipear www.firmenich.com en Internet. El cuerpo de elite todavía se flagela.

 

arriba