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SAN LUIS
Villa de Merlo

Para andar por los aires

La tranquila villa puntana se recuesta sobre los faldeos de la sierra de Comechingones.

Bucólicos parajes, paz, deportes, aventuras, sitios arqueológicos, y lugares históricos. Pero sobre todo, un microclima excepcional y altamente benéfico para la salud. Buenos servicios, noches luminosas y días tan diáfanos que el cielo también invita a dejarse llevar por las brisas de Villa de Merlo.

Por Andrea Ausfet

Orgullosa de su microclima, que no ganó su renombre por las campañas publicitarias sino por estudios científicos y la difusión “boca a boca” que ya había empezado a correr a fines del siglo XIX, la gente de Merlo sabe que el turismo es una de sus actividades más promisorias.
Además de las saludables cualidades de su famoso microclima –alto contenido de ozono y alta ionización negativa–, la estabilidad de sus días (300 soleados y lluvias que no superan los 600 mm al año) y temperaturas medias que van de los 20 y 26º C con una humedad de entre el 52 y el 60 % de noviembre a marzo, convierten a Merlo en un destino ideal durante todo el año. Aunque, claro está, sus picos se encuentran en el verano, Semana Santa y las vacaciones de invierno, que en la última temporada sumaron un 24 % más de visitantes respecto la anterior.
Nada más alejado, sin embargo, de las muchedumbres y el bullicio. Ubicada sobre el faldeo oeste de la sierra de Comechingones, que por unos 200 km corre de norte a sur en el límite entre San Luis y Córdoba, y entre los 850 y 1200 metros de altitud, Merlo ofrece infinidad de hermosos puntos panorámicos hacia el valle de Conlara, entre los que se destaca el llamado Peñón Colorado. Pero también permite internarse en numerosos rincones que se escabullen con aire de intimidad en la sierra que, de ese lado, se presenta mucho más imponente y abrupta que del oriental. Parajes hacia el norte, como Piedra Blanca, con su centenario Algarrobo Abuelo y el arroyo también llamado Abuelo que marca el límite con Córdoba, con acogedoras hosterías y casas de té, se suman a rincones óptimos para los baños naturales y el camping, como Pasos Malos, verdadero parque natural enclavado en plena sierra. Hacia el este, también están el camping municipal y la represa sobre el arroyo El Rincón, con piletas naturales y el salto El Tabaquillo. Y hacia el sur, el pueblito Cerro de Oro o el histórico paraje La Carpintería, antiguo asentamiento dominico.
También es posible salir a recorrer la ruta provincial Nº 1, con las serranías hacia un lado, y el espectacular valle hacia el otro, cubierto de una alfombra verde donde resaltan diminutas verbenas rojas, cultivos salpicados y bosquecitos de algarrobo, acunados por el zumbido de las cigarras y la alternancia de hospitalarios pueblitos. Uno de los más preferidos por el turismo es Villa Helena -.ideal para descansar en familia–, con un dique en las cercanías, enormes rocas y playas de arena rosada, irresistibles en verano. Un poco más al sur, los palmares y las murallas infranqueables de los Comechingones dan un perfecto marco al trekking y las expediciones en 4 x 4.
En realidad, estas actividades se practican en todo Merlo y sus alrededores, lo mismo que el parapente y el aladelta, el mountain bike, los safaris fotográficos, el enduro, el andinismo y los deportes acuáticos menores en lagunas, lagos y embalses. Quizá más tranquilos, el agroturismo, la pesca de truchas, las visitas arqueológicas y científicas, y el turismo minero son otros grandes atractivos de la zona. Lo mismo que el casino, y enclaves históricos o de valor religioso como el Monasterio de Belén y la capilla Nuestra Señora del Rosario, uno de los edificios más antiguos del país. O las compras artesanales, como los curiosos sombreros de fibra de palma de la localidad de Papagayos, o las ferias y talleres merlinos donde artistas locales o forasteros recientemente radicados ofrecen sus pinturas y obras en madera, asta de ciervo y metales, algunas de gran calidad y valor artístico.
Fueron, justamente, intelectuales y artistas, y también emprendedores dispuestos a generar nuevas empresas, quienes conformaron el grueso de la corriente que casi duplicó la población local entre 1980 y 1990, y que desde entonces elevó su número de 6000 a 14.500 personas. Muchos habían conocido Merlo en una visita turística. Y se enamoraron del lugar. Otros regresan una y otra vez.

El cielo de la villa puntana es una tentación para todo tipo de deportes aéreos.

Datos útiles

Cómo llegar: Desde Buenos Aires, hay que recorrer 785 kilómetros por la RN 8 hasta Río Cuarto, y desde allí 180 km por la provincial Nº 1. Merlo se encuentra a 250 km de Córdoba, 650 de Rosario, 450 de Mendoza y de San Juan, y a 194 km de su capital provincial.
Dónde alojarse: Cuenta con 6000 plazas de alojamiento en hoteles de una a cuatro estrellas, hosterías, apart-hoteles, residenciales, hospedajes, complejos turísticos, casas de alquiler y bungalows, departamentos y campings. Hay también abundancia de todo tipo de establecimientos gastronómicos, casino y discoteca, bancos, y todos los servicios necesarios.
La hotelería con base en habitación doble ofrece tarifas para todos los presupuestos, que van de los hoteles de 3 y 4* con desayuno en $ 60 a $ 95 en alta y $ 45 y $ 60 en baja (90/120 y 70/85 con media pensión), a hospedajes con aranceles de $ 20 y $ 30 y $ 17 y $ 25, respectivamente. Los campings cobran $ 8 por parcela de carpa, y unos $ 12 a $ 15 por motorhome.
Informes: Secretaría de Turismo de Villa de Merlo, Cnel. Mercau 605 (cp 5881) Villa de Merlo, Pcia. San Luis. Telefax: (02656) 476 078 (directo) / 475 155 / 475 089 / 476 621. E-mail: sectur@merlo-sl.com.ar