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ENRIQUE PICHON-RIVIERE DELINEO UNA TEORIA DE LAS SITUACIONES CATASTROFICAS
“En casos de máximo peligro, pasa esto”

Página/12 rescata un texto del recordado Enrique Pichon-Rivière: se trata de una clase sobre �situaciones catastróficas�, que el maestro del psicoanálisis y la psicología social dictó poco después de la �tragedia de la Puerta 12�, en el estadio de River. Pichon examinó los efectos del pánico y los vinculó con la teoría de las psicosis confusionales.

Pánico: En toda situación de
pánico se produce un trastorno de
la comunicación, una negación del peligro y una negación de la
identidad de las personas�.

Por Enrique Pichon-Rivière *

La noción de situación catastrófica ha sido aplicada al estudio de situaciones colectivas de ansiedad y pánico, como inundaciones o terremotos, que toman a una colectividad humana desprevenida. Estas situaciones catastróficas han sido estudiadas en Estados Unidos con mucho cuidado, porque son muy frecuentes, y se ha creado un instituto de situaciones catastróficas, donde se forman psicólogos sociales especializados, con técnicas de salvamento, de persuasión o de grupos que pueden influir sobre las comunidades, por ejemplo para evacuar a tiempo a la gente, cosa que suele ser muy difícil.
Dentro de las situaciones catastróficas en general, aparece como estado principal el pánico, que en algunos casos paraliza y en otros promueve la fuga. Un caso de situación catastrófica en medio urbano fue la “tragedia de la Puerta 12”, el 12 de junio de 1968 en el estadio de River Plate, cuando 71 personas murieron aplastadas. Evidentemente, una cantidad de factores impidió la evacuación. El inconveniente principal provino del encuentro frontal entre hinchas de Boca y la policía; que las puertas estuvieran o no cerradas fue secundario. Otra situación catastrófica típica fue la del Estadio Nacional de Lima, unos años antes, donde la intervención de dos líderes provocadores desencadenó una situación de dispersión y ruptura de todas las pautas de conducta; la situación catastrófica estaba dada por la pérdida de los roles habituales de cada uno y la pérdida absoluta de la comunicación; había personas que gritaban su peligro, pero ya no había un lenguaje comprensible.
En toda situación de pánico se produce, como primer signo, un trastorno de la comunicación, y lo importante es que se produce una negación del peligro y una negación de la identidad de las personas que se encuentran en la situación de pánico. Por supuesto que, como situación catastrófica más intensa, está la guerra, pero por el hecho de que en la guerra los soldados están institucionalizados en sus cargos, con sus defensas adecuadas, no ceden.
El psicólogo social puede hacer mucho en situaciones catastróficas, manejando las situaciones grupales y tratando de crear ideologías especiales de salvamento, contra líderes oposicionistas que siempre aparecen. En toda situación de pánico, el psicólogo social puede actuar formando grupos y esclareciendo la intensidad de los miedos a la pérdida y al ataque, que coexisten y cooperan en el mismo momento; de ahí la paralización de algunos o la fuga de otros. Es que se pierde completamente el sentido de la cooperación y esto sucede en una situación de peligro máximo. La tarea específica del psicólogo social incluye tomar contacto con personas que provocan retardos y conflictos de todo tipo y que son líderes no sólo de la permanencia sino, además, líderes oposicionistas desde el punto de vista político, como si a través de eso se realizara una acción mágica que derrotara al gobierno existente.
La situación catastrófica tiene un aspecto curioso, que cabe relacionar con las psicosis hípnicas; hay en ella una oscuridad y un pánico que puede ser definido como la presencia simultánea del miedo a la pérdida y el miedo al ataque, con una intensidad tal que paralizan, con desorientación total o fuga hacia el lugar de peligro.
Relacionamos este tema con las psicosis hípnicas y confusionales que la psiquiatría describe, ya que en los estados catastróficos se ve justamente la confusión de roles entre los miembros: los miembros de un grupo determinado tienen sus roles confundidos, no pueden operar y, entonces, necesitan personal que los oriente. Esto se parece, desde el punto de vista individual, a estados confusionales de otro tipo, que obedecen a múltiples causas, pero pueden ser relacionados, todos, con la pesadilla o con la noche, el soñar y el dormir. Estudiando grupos de personassiniestradas, se ve que tienen estados de insomnio, para entrar en estado de vigilancia permanente. En esas noches aparecen situaciones semejantes a las hípnicas individuales, ligadas a su vez con la mitología y el folklore, donde se teme la aparición del lobizón u otro personaje similar.
Los estados confusionales están en la base de toda comunidad siniestrada; la gente pierde operatividad por la confusión. Esa confusión se debe a un incremento súbito de los miedos básicos, que les impide operar, y están como estuporosos o hacen fugas muchas veces inadecuadas.
Las psicosis hípnicas pueden ser agrupadas de acuerdo con los mecanismos del sueño. El sueño incluye: un estado que es el predormir, donde hay una somnolencia; hay un estado de dormir con sueños y otro de dormir con actividad motriz.
Corresponden a los estados confusionales de la psiquiatría y hemos establecido una correlación entre ellos. Entre las psicosis hípnicas confusionales, la primera se llama confusión simple, en la cual se advierte, como síntoma característico, la confusión de identidades: trastornos de la memoria y trastornos de la propia identidad, donde el sujeto se siente confundido, realiza permanentemente un gesto como de quitarse algo de la frente y esto se llama obnubilación, como si tuviera una nube en la mente. La confusión simple carece generalmente de contenidos psicológicos, o tiene muy pocos, y puede aparecer en cualquier momento del día.
Las otras formas más típicas son la confusión mental con onirismo. En éstos, al estado de obnubilación se suma la proyección de estados del sueño en la realidad. Son estados oniroides que se ven con gran frecuencia en los chicos. Cuando el chico está con fiebre, llega a un nivel de excitación especial y los padece. Comienza a proyectar sus sueños angustiosos y eso le provoca un gran miedo. Estos estados son estados característicos de trastornos tóxicos o infecciosos y constituyen el mayor número de las llamadas psicosis exógenas. Estos pacientes, con un tratamiento adecuado, pueden resolver su situación muy rápidamente y la verdadera prevención de la enfermedad mental reside en las primeras 24 horas de todo paciente que sufra ese estado confusional, que alimentará después cuadros más serios.
La otra enfermedad es equivalente al dormir con agitación motriz, es decir, la forma sonambúlica; hay una actividad, una agitación tan desesperada que se produce una liberación de la motricidad, a diferencia del sueño normal donde la motricidad está inhibida. Aparecen el sonambulismo y la somniloquia –hablar en sueños–. Estos estados corresponden generalmente a la histeria.
El caso tipo de confusión es la confusión mental estuporosa: es el estado de sueño profundo, llamado por algunos sueño de plomo y donde la persona tiene la sensación de no soñar; no es así, ya que la actividad cerebral continúa y nadie deja de soñar, lo cual se prueba con el electroencefalograma.
Recapitulando: cuadros de confusión simple, como equivalente a la somnolencia; confusión mental oniroide, que es la confusión con sueños proyectados; la confusión mental agitada y la estuporosa. Estos son los cuatro estados confusionales o psicosis hípnicas, llamadas así porque son psicosis de la noche, no solamente del dormir sino también de la noche. Desde el punto de vista diagnóstico y pronóstico, el hecho de que comiencen de noche es un buen dato. Las psicosis confusionales se ligan a muchísimos estados, sobre todo posinfecciosos. Es importante insistir en estos estados confusionales –que aparecen por momentos: el sujeto entra en confusión y sale, entra y sale– porque sirven para alimentar situaciones psicóticas más profundas. La conexión entre situaciones catastróficas y situaciones hípnicas tiene la particularidad de que son todas de carácter súbito, donde se da el pánico como situación básica.

* Fragmento de una clase dictada el 2 de agosto de 1968. La versión completa, sin editar, puede leerse en www.espiraldialectica.com.ar.

 


 

LOS RECIENTES ATENTADOS Y LA HUMANA CASTRACION
“Padre, por qué nos has abandonado”

Por Sergio Rodríguez *

El entontecimiento de la masa, habitual cuando se identifica a líderes con escaso coeficiente mental, cometió y está por volver a cometer una gran tontería. Uno de esos líderes opera en nombre del fundamentalismo dentro del Islam, su religión verdadera. El otro en el de la suya, el dólar norteamericano, bendecido “democráticamente” por centenares de sectas protestantes, la Iglesia Católica y el gran rabinato. Ambos se aprestan a acometer una tercer guerra planetaria de incalculables consecuencias.
Se tensa lo peor de la humanidad. Unos y otros claman venganza (algunos advierten el despropósito y barnizan su grito con “justicia”). Bush, desde la lejana historia del far-west, cuelga el cartel de: “Buscado: vivo o muerto”. Y dispara la guerra por “La justicia infinita”. Ya se sabe que el infinito termina en volver al inicio; en este caso, la injusticia.
Como en las peleas de chicos, cada uno dice que el otro empezó primero. Pero se trata del malestar en la cultura. Y sabemos que éste es consecuencia de la necesaria inhibición de la anarquía pulsional. Sin embargo, la “civilización” monoteísta vive el malestar como causado por la pérdida del Paraíso. Que, según el Génesis, habría ocurrido porque Eva tentó a Adán a comer la manzana de la sabiduría. Así la cadena puede remontarse hasta echarles la culpa de todo a las mujeres, justificando hacerlas objeto de violencias, en la que son tan expertos muchos cowboys y talibanes. Pero es preferible imaginar la castración en el otro sexo, antes que hacerse cargo de que todos somos insuficientes.
Ese relato bíblico encubre que, si ocurrió así, fue porque el omnisciente, omnipresente y todopoderoso lo permitió. Y si no fue así, quiere decir que vino omnifallado. Encubrimiento y falla que se repitieron cuando mandó a su hijo a la cruz para lavar el pecado cometido por las criaturas que él creó, todas falladas. Que se trató de una falla del padre se torna evidente por la frase de Jesús a punto de expirar: “¡Padre! ¿Por qué me has abandonado?”. Nuevamente estos padres están mandando sus hijos a la cruz.
Padres de pacotilla por no dejar de ser: hijos malcriados. Típicos dueños de la pelota. Siendo los peores jugadores, deciden como se juega y con quien. Basta mirar las caras de resentidos por no saber jugar, de “No os ama Bin Laden” y de “chiquitito Bush”. Este, con sonrisa de costado, comisuras caídas, ojos de inseguridad, chuequera de mal jinete, manos prestas para ir a las cartucheras. Uno millonario escondido entre famélicos, el otro hablando tras un escritorio en un refugio antiatómico y gritándoles cobardes a los que ofrendaron su vida en su pasaje al acto. Cuatro pilotos y unos pocos acompañantes volvieron a mostrar que hay quienes están dispuestos a llevar hasta sus últimas consecuencias la máxima cristiana: “ama a tu prójimo como a ti mismo”. Se amaron hasta morir para matar. Vueltas moebianas del narcisismo.
En todas las guerras se mata para no ser muerto. En ésta están quienes mueren para matar. A diferencia de los kamikazes japoneses, no usan uniformes ni aviones de guerra. Se aparecen como uno más entre nosotros. Y a no confiar, que también pueden ser blancos y hablar inglés, como aquellos muchachitos del IRA irlandés que prefirieron morir ayunando que dar su brazo a torcer ante Margaret Thatcher. Lo familiar se torna extraño. Por eso un fuerte sentimiento de siniestro recorre a la especie.
Se ha producido un profundo cambio de concepto en la práctica de la guerra. Mientras Estados Unidos desarrolla armas para que sus soldados maten sin correr el peligro de ser muertos, los “otros” logran hombres dispuestos a morir para matar. Y esto ocurre en parte de una población que está desparramada por el planeta como efecto de la miseria que diseminaron los cowboys para hacer negocios, según lo proclamó cínicamente ColinPowell. Por efecto migratorio, los suicidas mortíferos se tornan invisibles en la “aldea global”. Efecto que con cuatro aviones secuestrados con algunos cuchillitos, llevó la “aldea” al corazón de Nueva York: sus torres de hacer negocios.
La decisión de esas pocas personas que secuestraron los aviones con sus cuchillitos, que podrían haber sido simples golpes de algún arte marcial, produce una sorpresiva y violenta inflexión, en el momento en que en la cultura se había instalado una nueva creencia religiosa: la de que la tecnología podía ser omnipresente, omnisciente y omnipotente. O sea: un nuevo dios. Esa inflexión mostró al mundo que el nuevo dios puede ser derrotado por el suicidio de su oponente.
La humanidad siempre necesitó creer en la omnipotencia de algún imperio. Que en algún Otro lugar había garantías. Era creer que había algún sitio sobre la tierra que era invulnerable, algún posible refugio hacia donde emigrar de tanta desgracia. El 11 de setiembre, junto con las torres, colapsó en la sociedad posindustrial el blasón principal en que se había asentado tal necesidad de creer. Esto puede derivar en terror, o en sabiduría: la de saber que el falo no es más que un muñeco de aserrín.
Mientras, esos dos fanáticos irresponsables –representantes de grandes corporaciones capitalistas– disputan por “quién mea más lejos”; miles de historias de amor y de traiciones, pero en el campo libidinal, puede ocurrir que dejen de escribirse. Que se tornen imposibles, aplastadas por esta cara mortífera de la pulsión de muerte.

* Psicoanalista, autor de En la trastienda de los análisis.

 


 

LA VIOLENCIA DE UNA HISTORIA SIN PUDOR
“Porque toda carne es como hierba”

Por Diego Moreira *

En la Primera Epístola de San Pedro (1:24), se lee: “Porque toda carne es como hierba y toda su gloria, como flor del campo: la hierba se seca y su flor se marchita; pero la Palabra del Señor permanece para siempre”. También los hombres se marchitan inexorablemente. Sabemos que la vida de toda persona está destinada a perecer, como todo lo bello y valioso que haya creado: precisamente este acotamiento de su goce le otorga mayor valor. Sólo la palabra persiste y posibilita el diálogo y el recuerdo.
Este límite origina diversas posiciones, entre ellas un afán por apurar la fatalidad, reducir esta escasez: en tal caso, el placer por vivir deriva en un placer por destruir, revestido de un ropaje “fundamentalista” o uno “democrático occidental”.
El 11 de setiembre de 2001, en las torres de Manhattan; el 11 de setiembre de 1973 en los barrios pobres de Santiago: ¿qué pensaron, qué sintieron? Quizá ni odio ni venganza, quizás apenas una inenarrable angustia. Nunca sabremos si presintieron el deseo mortífero que desbarató sus vidas, como a tantos otros en la serie de los acontecimientos de sangre. Ataques cuyo deliberado fin es provocar una respuesta similar, especular, con el argumento de la ley del Talión.
Si bien solemos ver lo que estamos acostumbrados a ver, en consonancia con el deseo mortífero, el exceso ha sido lo característico en estos días. Los medios nos invadieron con la repetición incesante de lo acontecido. El hechizo por la imagen fue en desmedro de la palabra reflexiva. Se llegó a hablar de un acontecimiento histórico.
En “El pudor de la historia”, Jorge Luis Borges advierte sobre las llamadas jornadas históricas: “Yo he sospechado que la historia, la verdadera historia, es más pudorosa y que sus fechas esenciales pueden ser, durante largo tiempo, secretas”. Bajo el influjo de Freud, consideramos esta historia como la historia del asesinato de los pueblos. Las ceremonias de la destrucción implican, como respuesta invariable, el grito de justicia por mano propia, que uno de los nombres de la venganza: el placer de los dioses.

* Psicoanalista. Docente en la Universidad UCES.

 

 

POSDATA

No aprenden. Presentación de Niños que no aprenden. Actualizaciones en el diagnóstico psicopedagógico, comp. Silvia Schlemenson, el 3 a las 21 en Facu de Psico, H. Yrigoyen 3242.
Autismo. “Autismo y psicosis: algunas diferencias”, conferencia por Héctor Yankelevich en el Servicio de Emergencias 1 del Borda, el 28 a las 11. Gratuito. 4854-1180.
Salud. VI Congreso Iberoamericano de Psicología de la Salud, del 30 al 3 de octubre. Fundación Aiglé, 4781-3897. www.congresopsisalud.org.ar.
Acting. Seminario “Acting out, pasaje al acto”, con Jorge Lobov y Alberto Grimau, el 5 a las 14.30. “Clínica en la infancia”, con Marisa Domínguez y Marisa Factorovich, el 4 a las 20.30. Sociedad Porteña de Psicoanálisis. 4961-0996.
Globalización. “Impacto psicológico de la globalización”, con Graciela Fernández y Rubén Vadagnel en Sociedad de Terapia Familiar, el 2 a las 20. 4966-1333. Gratuito.
Transicional. “El espacio transicional: Winnicott, Masud Khan y Kohut, con Yolanda Labat, desde el 3 de 13 a 14.30. “Factores psicológicos en la cardiopatía”, con María Rosa Nodar e Isidoro Ringelheim, desde el 1º de 20 a 21.30. “Títeres en la clínica”, con Marta Fernández, desde el 1º a las 20. CIAP, 4773-8336.
Foto. Jornadas “Fotografía y Sociedad”, con Germán García, Eduardo Grüner, Juan Carlos Volnovich, Jorge Helman, Alejandro Kaufman, Tony Valdez y otros. 28 y 29 en Facultad de Ciencias Sociales, J. E. Uriburu 950. Gratuito.
Clínica. AFE, Obra Social, y Medifé organizan las Segundas Jornadas de Salud Mental “La clínica psicoanalítica y lo actual”, de AFE y Medifé, el 6 de octubre de 9 a 19 en Quirno 74. 4124.2800. Gratuito.
Perversión. “Jornadas Nacionales sobre Perversión y Actualidad”, del Servicio de Atención Primaria 1 del Borda. 1º y 2 de octubre en el Cultural San Martín, Sarmiento 1551. Gratuito.
Ley. “La ley: matar al padre, matar al déspota...”, con proyección de la película Carácter, el 29 a las 9.30 en CIAP. 4773-8336.
2001. “Una mirada psicoanalítica sobre la sociedad argentina actual, 2001”, con Fernando Ulloa, Ricardo Malfé y Gilou García Reinoso, el 28 de 12 a 14 en Asociación de Psicología y Psicoterapia de Grupo, Arévalo 1840. 4774-6465. Gratuito.
Transferencia. “Fines de análisis. la transferencia”, con Daniel Piasek, martes a las 21 desde el 2 de octubre en Facu de Psico de la UBA. 48051470.
Celan. “Paul Celan y la poesía después de Auschwitz”, con Ricardo Ibarlucía en Centro Psicoanalítico Argentino desde el 28 a las 20. 48224690. “Temporalidad del inconsciente”, por Juan Ritvo desde el 6 a las 19.
Cura. Jornadas de posgrado del Ameghino “La clínica psicoanalítica: cura por la palabra”, hoy de 18 a 22. Córdoba 3120. Gratuito.
Reich. Seminario sobre Wilhelm Reich “La función del orgasmo”, por Carlos Liendro en Facu de Psico de la UBA, Independencia 3065, desde el 1º a las 21. Gratuito.
Historia. Primer Congreso Latinoamericano de Historia del Psicoanálisis, 5 y 6 de octubre de 9 a 19 en Vicente López 2220. Asociación Latinoamericana de Historia del Psicoanálisis.

Mail de estas páginas: [email protected] . Fax: 4334-2330.

 

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