DEPORTES › DIEGO MARADONA RESPONDIó AYER A LA DECISIóN DE ECHARLO DE LA SELECCIóN

“Grondona me mintió, Bilardo me traicionó”

Leyó un breve discurso de tres carillas, hizo guiños a los periodistas, aunque no permitió preguntas, se mostró como víctima sin profundizar una autocrítica y eligió como blanco principal de sus dardos al todavía director general de Selecciones Nacionales.

“Grondona me mintió y Bilardo me traicionó.” Con esas siete palabras, Diego Maradona sintetizó su sentimiento por su salida forzada de la Selección Argentina. A través de una carta que leyó y que no pareció salir de su inventiva, sin posibilidad de repreguntas, el astro apuntó a la manera en que lo obligaron a dejar su cargo. “Mi intención es aclarar lo sucedido con respecto al vínculo que tenía con la AFA. Estoy muy triste y dolorido por este final”, remarcó en el inicio de su lectura.

Lo primero que dejó en claro la carta es que Maradona fue mucho más duro con Bilardo que con Grondona. Al dirigente lo acusó de mentiroso; al todavía manager, de traidor. Y en parte, la estrategia de Grondona para su despido sigue teniendo efecto. Maradona le dio un peso supremo a un personaje cada vez más secundario en esta historia, como lo fue durante su ciclo y como lo es ahora en la decisión de Don Julio. Resulta más que ingenuo suponer que Bilardo tuvo gran injerencia en la maquinaria pergeñada por el vicepresidente de la FIFA para obligarlo a irse.

En octubre del año pasado, en Montevideo, apenas unos minutos antes del famoso “que la sigan mamando”, Maradona se daba un tremendo abrazo con Bilardo en el césped del Centenario, en medio de unos gritos histéricos –“Nos querían limpiar, nos querían limpiar”– que permitían reconocer una pasada de factura a cierto sector del periodismo, el mismo que se había hecho eco del cortocircuito entre el entrenador y el manager. Apenas nueve meses después, y sólo cinco partidos oficiales más tarde, ese abrazo, en palabras de Diego, se transformó en una traición: “Cuando no- sotros estábamos de luto por la eliminación, el señor Bilardo, perdón, lo de señor está de más, trabajaba en las sombras para echarme”. Y agregó: “Quizás alguno de los que tomó esta decisión pensó que iba a traicionar a mis colaboradores, se equivocaron. Ellos, en mi lugar, los hubieran traicionado. Tengo mis virtudes y defectos, pero siempre puedo mirar a la gente a los ojos”.

Sobre Grondona, Maradona apuntó a un mal manejo, pero no fue tan duro como con Bilardo. “Grondona en el vestuario, luego de la eliminación, me dijo que estaba muy contento con mi trabajo y que quería que siguiera. A la vuelta, y ya en la Argentina, se enturbiaron las cosas. Y a los cinco minutos de la conversación, Grondona me dijo que quería que yo siguiera, pero que siete personas de mi cuerpo técnico no debían continuar. Cuando me dijo eso, me estaba diciendo que no quería que siguiera. El sabía que sin mis colaboradores no iba a seguir”, agregó emocionado.

Otra cuestión importante del discurso de Maradona fue un mensaje para su sucesor, si es que Bilardo continúa en su cargo. “Agarre quien agarre la Selección, que sepa que la traición está a la vuelta de la esquina y hay personajes que no quieren el bien del fútbol argentino. Sólo cuidan sus intereses personales y su cuenta bancaria”, sostuvo el ex técnico argentino, que a lo largo de su comunicado también buscó victimizarse con frases del estilo “a mí me llamaron para apagar un incendio” o “tomamos el equipo hace un año y medio, con problemas internos, con el grupo totalmente dividido en medio de las Eliminatorias”. Igual, también le puso un toque de humor al momento, cuando se refirió a la nómina para el partido ante Irlanda: “La lista que me pidió Grondona era ‘tocuen’ porque Bilardo y Humbertito ya la habían hecho”.

En cambio, la autocrítica sobre su gestión fue mínima. “Como todo el mundo, hemos tenido errores y aciertos, internamente realizamos nuestra autocrítica. Sabíamos los aspectos que debíamos mejorar para crecer, pero no nos dejaron.” Así dejó su última huella en la Selección. Prefirió las tres carillas para despacharse contra sus ahora enemigos con una carta bien cuidada, pero no tan maradoniana. Seguramente, en los próximos días, saldrá un Maradona más espontáneo y, sobre todo, más explosivo.

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Maradona lee su discurso en un hotel de Ezeiza. “Me llamaron para apagar un incendio”, afirmó.
Imagen: Bernardino Avila
 
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