ECONOMíA › EL FMI ACENTUO LAS PRESIONES SOBRE ECONOMIA

Flotación y fin del corralito

Con inusuales medidas de seguridad, el equipo económico se reunió con el enviado del FMI, Claudio Loser, para definir la ayuda financiera. Pero el Fondo redobló sus exigencias: primero flotar, después dólares.

 Por David Cufré

Un cuerpo de policías de elite cubría las escaleras. Una precaria tirita de cinta adhesiva con la palabra “clausurado” tapaba el botón del quinto piso de los ascensores. Varios oficinistas tuvieron que abandonar sus despachos. El Ministerio de Economía se convirtió ayer en una fortaleza para que los emisarios del Fondo Monetario Internacional pudieran sentirse tranquilos en su cumbre con el equipo económico. Jorge Remes Lenicov y Claudio Loser, el argentino que encabeza la delegación del FMI, presidieron el encuentro. Las exageradas medidas de seguridad reflejaron la importancia asignada a la reunión, amén del temor a una manifestación que pudiera desbordar la custodia habitual. Tras escuchar la explicación detallada del plan económico que se anunciará el sábado, los hombres del FMI se mostraron “comprensivos”, pero exigieron que se apurara la flotación cambiaria y que se resolviera de inmediato el problema del corralito. Lo plantearon como condiciones impostergables antes de seguir las negociaciones y comenzar a hablar de ayuda concreta.
“La flotación del tipo de cambio es un prerrequisito para reanudar la asistencia financiera a la Argentina”, había enfatizado desde Europa el director gerente del FMI, Horst Köhler, en declaraciones al Financial Times. La exigencia se repite desde antes que la administración Duhalde dispusiera la devaluación. El Fondo quiere que Argentina “haga lo mismo que el resto del mundo”, según le dijo Loser a Remes. Esto se resume en tres puntos:
- Flotación cambiaria.
- Política fiscal austera.
- Control de la emisión monetaria, en base a metas de inflación.
Esa es ahora la fórmula del éxito que vende el organismo, después de probar que la impuesta a lo largo de los ‘90 terminó en fracasos estrepitosos en varios países.
El otro punto que objetó la misión es la demora en la resolución al problema del corralito. Mientras más se tarde en recuperar la confianza en el sistema financiero, más difícil será reconstruirlo, aducen. Y sin un sistema bancario sólido y capaz de lubricar la economía, la Argentina está condenada a la recesión permanente. Remes explicó que el Gobierno comparte ese diagnóstico, pero insistió en que “no podemos liberar los fondos si eso suscita una corrida bancaria”.
Lo mismo sostuvo respecto a la flotación. Afirmó que la decisión de instaurar un sistema de tipo de cambio dual, con el oficial a 1,40 y el libre, se tomó para que la salida de la Convertibilidad no fuera aún más traumática. Llegado ese punto, el equipo económico invirtió la lógica de lo que dijo Köhler. “Sin ayuda del FMI no se puede soltar el dólar”, afirmaron. Es decir que para el Fondo la flotación es prerrequisito para la ayuda, mientras que para el Gobierno el auxilio financiero es precondición para la flotación. El debate se saldará en futuras negociaciones. El balance general que hizo el equipo económico de la reunión fue “aceptable”, aunque admitieron que habrá mucho que discutir.
Los temas tratados fueron “los que se anunciarán el sábado: la pesificación, el manejo del mercado cambiario, la salida del corralito, el presupuesto, el programa monetario, el tratamiento de la deuda y el comienzo de la renegociación con las empresas de servicios públicos”, detalló uno de los participantes del cónclave. Anoche, Remes fue hasta Olivos a transmitirle a Duhalde el resultado de la reunión y a avanzar en la preparación de los anuncios. Respecto a la pesificación y al corralito, todo indica que tendrán las siguientes características:
- Los depósitos se devolverán a 1,40, con un índice de actualización para los depósitos reprogramados que seguirán dentro del corralito.
- Los créditos de hasta 100 mil dólares se pesificarán uno a uno. Y los que superen ese monto, a 1,40, también con un sistema de indexación añadido a las tasas de interés vigentes. Ayer continuaba la presión deindustriales y banqueros para que la pesificación de las deudas se haga, aunque sea, a 1,20.
-El Estado entregará un bono a los bancos para compensar la diferencia entre los depósitos pesificados a 1,40 y el segmento de créditos pesificado uno a uno. La emisión sería por 6000 millones. Los títulos se rescatarán a lo largo de cinco años, con la recaudación de las retenciones a las exportaciones petroleras.
- Habrá un mecanismo de ingeniería financiera para que empresas y particulares puedan pagar los créditos pesificados a 1,40. Se bajarán tasas y se extenderán plazos, con un amplio abanico de opciones, a fin de poder solucionar cada caso particu-sar.
- Se volverá a la versión del corralito de Domingo Cavallo, solo que con los depósitos pesificados. Se habilitarán las transferencias bancarias y la utilización de “cheques cuota”. El también denominado “dinero bancario” servirá para facilitar la movilidad de los fondos retenidos en el corralito. Cada titular de plazo fijo tendrá la opción de pedir “cuponeras” por el importe del depósito inmovilizado. Por cada cuota de lo que se tiene por cobrar a partir de 2003 se podrán hacer múltiples subdivisiones, y entregar cada uno de esos cupones para compras de todo tipo de bienes.

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Claudio Loser, el mendocino que definirá con su informe al FMI el alcance de la ayuda del organismo.
“La flotación es un prerrequisito para reanudar la asistencia financiera a la Argentina”, señaló Horst Köhler.
 
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