ECONOMíA › EL MINISTRO RECIBIO A BANQUEROS, INDUSTRIALES Y HOMBRES DE CAMPO

Todos, al confesionario de Lavagna

Cada uno de los sectores fue con sus reclamos, coincidiendo en la necesidad de instrumentar medidas para facilitar a los bancos la posibilidad de abrir el grifo de créditos. Roberto Lavagna les prometió que en pocos días desde el BCRA saldrán las normas para normalizar el circuito de préstamos al sector productivo.

 Por Cledis Candelaresi

Al final de un cordial encuentro con industriales, constructores, ruralistas y representantes de la banca local, Roberto Lavagna prometió ultimar en los próximos días algunas medidas de flexibilización financiera que propiciarían la resurrección del crédito, trabajando en la dirección sugerida ayer por los empresarios y banqueros. El paquete que éstos le acercaron ayer al Palacio de Hacienda tiene dos ejes: relajar las exigencias sobre la devolución de redescuentos al Central (ver nota aparte) y, al mismo tiempo, habilitar una recategorización de deudores que permita otorgar préstamos a tomadores que hoy no califican para ello. Cada sector aprovechó para plantear también sus propias angustias,
que el ministro escuchó y respondió con la disposición de un buen político. La incógnita quedó planteada en torno a la Asociación de Bancos de la Argentina, excluida del cónclave.
Lavagna recibió a los titulares de la Unión Industrial Argentina, Héctor Massuh, de la Coordinadora de Productores para la Alimentación, Copal, representantes de entidades del agro y al presidente de Abapra y titular del Credicoop, Carlos Heller, junto al secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, y su jefe de asesores, Federico Poli, para debatir como tema excluyente la resurrección del crédito.
Los promotores de la reunión fueron los industriales de la UIA, quienes vienen trabajando en forma conjunta con Abapra en una propuesta para que las empresas, en particular pymes, puedan conseguir el financiamiento prácticamente extinguido tras la crisis. Saben que esta tarea resulta mucho más complicada con las entidades extranjeras, reunidas en ABA, en vista de las restricciones que les imponen sus matrices: las norteamericanas tienen literalmente prohibido prestar y las españolas están dudando si permanecer o no en el país.
“No nos invitaron”, aclaró ayer ABA que, de cualquier modo se verá involucrada por las medidas en ciernes. Aunque la fórmula definitiva aún no está alistada, Economía estudia cambiar normas referidas a los redescuentos. Tal vez empalmando sus plazos y tasas con los de los bonos públicos en poder de los bancos, para que las deudas de éstos a favor del Estado no resulten más gravosas que sus acreencias; posiblemente habilitando a prestar libremente el dinero captado con los nuevos depósitos, al margen de aquellas obligaciones acumuladas en el pasado a favor de la autoridad monetaria.
Pero, tal como reclamó expresamente Heller, el Central también podría avenirse a una serie de cambios regulatorios que aligeren la situación de los deudores morosos –por medio de una recategorización– o las exigencias sobre los futuros tomadores de préstamos. Esto, a su vez, serviría para no castigar los balances bancarios con tantas previsiones.
De la reunión no surgieron definiciones contundentes más allá del compromiso ministerial de trabajar en ese sentido y, según fuentes próximas a Lavagna, los anuncios no tardarán más de unos días, posibilidad que los dirigentes empresarios ayer celebraron.
Massuh puso énfasis en el riesgo de que la falta de financiamiento aborte la reactivación insinuada en algunas economías regionales. Con un argumento semejante, Alvarez Gaiani recalcó que la agroindustria no puede aprovechar las mieles de un tipo de cambio alto si no consigue crédito para financiar sus exportaciones.
Los representantes del campo, a su vez, pusieron énfasis en la importancia de conservar al Banco Nación como la principal fuente de financiamiento para el agro, atendiendo, al mismo tiempo, la crítica situación de los deudores afectados por las inundaciones. Lavagna no insistió con la privatización parcial de la entidad, pero salió al cruce con un comentario casi de sentido común: tampoco sería posible dejar que se deteriore a semejanza de lo que ocurrió con otras empresas públicas.
La Cámara Argentina de la Construcción, representada por el hombre de Techint, Eduardo Baglietto, también clamó por lo suyo. Fue cuandorecriminó problemas de gestión en la ejecución de planes de vivienda y le reclamó a Lavagna haberse reservado la posibilidad de usar al antojo los millonarios recursos de fondos fiduciarios creados con la intención original de financiar obra pública.
El ministro le confesó que con los ojos del Fondo Monetario sobre el Presupuesto no era posible reservar esas enormes sumas de dinero para puentes y caminos en pleno default. Para tranquilizar al hombre de la CAC, Lavagna recordó que, en caso de ser necesario, siempre podría echarse mano a Rentas Generales para cubrir el costo de alguna inversión pública.
Las discusiones, según acordaron, seguirían en quince días. Tal vez luego de que el Central haga los esperados anuncios.

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Roberto Lavagna flanqueado por Federico Poli, jefe de asesores, y Guillermo Nielsen, secretario de Finanzas.
 
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