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Definiciones en política petrolera

 Por Martín Scalabrini Ortiz *

El domingo 4 de marzo pasado se publicó una entrevista titulada “Nacionalismo mal entendido” realizada a Víctor Bronstein, director del Ceepys. Este analista caracteriza como “nacionalismo de opereta” la Campaña por la Nacionalización del Petróleo y el Gas que, con la consigna “Luche y vuelve. Por una Petrolera 100% Pública 100% Argentina”, promueven diversas organizaciones políticas, sociales y sindicales.

El eje argumental que esgrime este analista, consultor de empresas privadas para cuestiones energéticas, adolece de un gran desconocimiento de los procesos históricos y de la correlación de fuerzas que atraviesa a los pueblos latinoamericanos. Desde la época de la Conquista, nuestra América ha estado subordinada a las necesidades voraces de las potencias centrales. La Historia muestra que existieron momentos épicos signados por políticas económicas soberanas y momentos de opresión marcados por la derrota popular concretada en forma sangrienta durante la última dictadura militar, y perpetuados con las políticas neoliberales de la década del ‘90, cuyas consecuencias aún siguen vigentes.

Es por ello que ha quedado demostrado que el establecimiento de un marco regulatorio legal no alcanza para contrarrestar el poder económico que representan los capitales transnacionales. Bajo la comprensión de estos conceptos y en el marco de la discusión de la dirección de la política energética que deberíamos llevar adelante, se propone no quedarnos en el tibio debate sobre el endurecimiento de las medidas disciplinarias al capital o la quita de las concesiones de YPF a Repsol para entregarlas a otro privado por parte de las provincias. Está claro que en este caso Repsol no ha garantizado una política sostenida de inversiones que contemplen el autoabastecimiento energético y la producción a largo plazo sino que, más bien, ha propiciado políticas extractivas tendientes a la maximización de la ganancia.

Para Bronstein, la discusión se resuelve garantizando la “seguridad energética”, al que considera como el “concepto nacionalista que debería guiarnos en esta nueva etapa”. Sin embargo, se puede afirmar que este postulado “nacionalista” responde más bien al nacionalismo de los países centrales y a su necesidad de apoderarse de los recursos estratégicos para su propio desarrollo.

Por otra parte, llega a afirmar que el autoabastecimiento energético se produjo a partir de la privatización de YPF en la década del ’90. De esta manera, deja de lado el crecimiento de YPF desde su creación en 1922 bajo el influjo del general Enrique Mosconi hasta llegar, en 1985, al autoabastecimiento bajo administración estatal.

La Campaña por la Nacionalización del Petróleo y el Gas, que pone foco en recuperar la empresa estatal, no responde a un “nacionalismo de opereta”, sino que pone en debate la dirección estratégica en términos de política energética, proponiendo recuperar una de las herramientas fundamentales para nuestro de-sarrollo autónomo; el control, implementación y regulación del mercado de la energía, fomentando la industrialización y la soberanía económica; el financiamiento de obras públicas de envergadura; la distribución federal de las ganancias de forma equitativa para las provincias de menores recursos; y la integración con los países de América latina. No proponemos un regreso en el tiempo sino aprender de esas experiencias para superarlas. La empresa estatal debe cumplir un rol no sólo económico y político sino moral y transparente. En este sentido, nuestra propuesta se dirige a conformar una nueva categoría de empresa pública en donde los actores principales sean el Estado, sus trabajadores y la ciudadanía.

* Ingeniero Proyectos Gas y Petróleo.

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