ECONOMíA › IMPUESTO A LAS GANANCIAS SOBRE LOS SALARIOS. DEBATEN COMO COMPENSAR SU REDUCCION

Bajarlo, pero que pague otro

El titular de la UIA, Héctor Méndez, expresó sin disimulo su opinión. “Hay que sacarles el impuesto a los trabajadores, mientras que no lo pague yo.” Es, justamente, el eje de debate: quién paga una pérdida fiscal de varios miles de millones.

 Por Tomás Lukin

“A los trabajadores hay que sacarles el Impuesto a las Ganancias, mientras no lo pague yo. El Estado tiene que buscar la mecánica para financiar un aumento del mínimo no imponible.” Con la sinceridad brutal que lo caracteriza, el titular de la Unión Industrial, Héctor Méndez, expresó el rechazo empresario a modificaciones en la estructura tributaria que impliquen una mayor contribución fiscal desde el sector patronal.

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner afirmó que el Gobierno está dispuesto a introducir modificaciones en el Impuesto a las Ganancias para limitar su alcance sobre los trabajadores en relación de dependencia. Pero advirtió que esos cambios no pueden implicar la pérdida de recursos fiscales. Por eso, durante su encuentro con dirigentes empresarios y gremiales, CFK reclamó que presenten alternativas. Según datos de la AFIP, más del 20 por ciento de esos asalariados están alcanzados por el Impuesto a las Ganancias. En enero, actualizar 20 por ciento el piso del tributo representó un costo fiscal anual superior a los 8000 mil millones de pesos.

La mandataria también aclaró el miércoles que para financiar los posibles cambios no se pueden crear nuevos impuestos y también descartó gravar los plazos fijos, como proponen algunos diputados del FpV. El menú de opciones que barajan los distintos funcionarios es amplio: entre esas alternativas figuran la reinserción del gravamen a la renta financiera –acciones, títulos públicos, utilidades y dividendos–, la eliminación de subsidios eléctricos, la eliminación de exenciones y la actualización de las alícuotas del Impuesto a las Ganancias. Muchas de las innovaciones requerirían una ley para su implementación.

- Alícuotas: Las propuestas que están bajo análisis giran alrededor de dos cambios. En primer lugar figura la actualización de los montos mínimos y máximos de cada uno de los tramos del impuesto. Según advierte el economista de Ciepyc Alfredo Iñíguez, los tramos del impuesto se mantienen inalterados desde hace muchos años y no se contemplaron los cambios en los ingresos del alza de precios y salarios. Esa situación generó que quienes quedan alcanzados por el impuesto “avancen rápidamente a tramos elevados de alícuotas marginales, generando incrementos en las tasas efectivas a tributar”. La segunda propuesta es modificar las escalas de alícuotas para reducir el peso del tributo sobre los bajos ingresos e incorporar nuevas alícuotas para los tramos superiores de ingresos.

- Exenciones: Las diferentes exenciones del Impuesto a las Ganancias contabilizarán 11.300 millones de pesos en 2013. A esa cifra se le deben sumar cerca de 2000 millones correspondientes a diferentes regímenes de promoción. Los beneficios más importantes corresponden a las exenciones a los intereses de activos financieros (títulos públicos, depósitos bancarios y obligaciones negociables) y las entidades sin fines de lucro. Ambos ítems representan un gasto tributario de cinco mil millones de pesos. En el primero de los casos existen diferentes iniciativas legislativas que buscan que la renta financiera vuelva a tributar ganancias.

Los 1400 millones restantes responden a las exenciones del Poder Judicial. El Gobierno ya intentó sin éxito que ese sector privilegiado vuelva a pagar Ganancias. Según afirmó CFK, deben ser los mismos jueces quienes resuelvan esa situación. Se trata de una cifra relevante y un beneficio que puede ser eliminado, pero el monto que ingresaría por ese concepto es insuficiente para financiar el aumento del mínimo no imponible.

- Sumas no remunerativas: Aunque existe un fallo de la Corte Suprema que declaró inconstitucionales las sumas no remunerativas en los salarios, el Estado dejará de recaudar este año alrededor de 6300 millones de pesos por esos conceptos. Se trata de elementos que se incluyen en las paritarias por los cuales no se realizan ni aportes ni contribuciones. En la mayoría de los casos, pasado un tiempo, esas cifras pasan a ser remunerativas. Los empresarios argumentan que las cifras no remunerativas les permite amortiguar el impacto de los aumentos salariales sobre su rentabilidad y los sindicatos los incluyen porque permiten que la mejora de bolsillo de las paritarias sea mayor. Si, en adelante, el Gobierno deja de homologar acuerdos con esas características, ingresarían a sus arcas más de 6000 millones de pesos en el año.

- Subsidios: Reactivar la política de “sintonía fina” en materia de subsidios eléctricos residenciales a usuarios con altos ingresos en Capital Federal y Gran Buenos Aires. La eliminación o reducción de esas transferencias permitiría, según explican desde el equipo económico, “mejorar la distribución de las cargas fiscales” y, dependiendo de su magnitud, neutralizar el impacto de una modificación en Ganancias.

- Otras propuestas: También se contempla incorporar nuevos conceptos a las deducciones del impuesto que permitan reducir su peso sobre, por ejemplo, las familias que alquilan viviendas y actualizar el monto del resto de las deducciones vigentes, como es el caso de los créditos hipotecarios o los empleados de casas particulares.

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Subir el mínimo no imponible en un 20 por ciento le significó a la AFIP un costo de ocho mil millones de pesos.
Imagen: Guadalupe Lombardo
 
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