ECONOMíA › ALUVION DE BIENES DE CONSUMO IMPORTADOS Y CRISIS DEL EMPLEO, DE LA MANO DE LA APERTURA COMERCIAL

Volver al mundo pagando con producción y trabajo

El modelo de “integración inteligente” para salir de una economía “cerrada y prebendaria” que propuso el Gobierno resultó la puerta de entrada a artículos importados de consumo masivo. El costo en empleo y producción, según el análisis de la consultora Radar.

 Por Tomás Lukin

El aluvión de bienes de consumo final importados marcó un nuevo hito en julio, cuando ingresaron al país 121 kilos de dulce de leche desde Chile. Mandarinas de Uruguay, batatas de Brasil, pasas de uva de la India completan el listado de alimentos del exterior que volvieron a las góndolas después de diez años sin registrar importaciones. Pero el desplazamiento de la producción local no se limita a los alimentos. La línea blanca, la actividad química, la producción de muebles, la marroquinería y la maquinaria agrícola también acusaron recibo del proceso de liberalización comercial en marcha. La cadena textil-indumentaria es una de las más afectadas por la apertura importadora: medido en kilos, el ingreso de ropa de cama, pantalones e hilados de algodón aumentó entre 26 y 67 por ciento en julio en relación al mismo mes del año pasado. “La crisis del empleo comienza a tomar un carácter federal, ya que los sectores afectados por la entrada de productos del exterior tienen una fuerte presencia a lo largo y a lo ancho del país”, advierte el último informe sectorial de la consultora Radar, que dirige la economista Paula Español, al remarcar las implicancias territoriales del nuevo esquema de administración del comercio exterior.

Durante los primeros siete meses del año, el nivel global de importaciones acumuló una caída del 7,7 por ciento. El desempeño de las compras externas se explica por dos factores: 1) el retroceso en los precios ante los excedentes de producción exhibidos en los países de origen por la crisis internacional, y 2) la contracción en los niveles de demanda interna por la caída del poder adquisitivo. Pero el comportamiento agregado “oculta” el incremento del 20,3 por ciento en las cantidades importadas de bienes de consumo final y el salto de 40,1 por ciento en los ingresos de vehículos del exterior. Las subsidiarias de las grandes empresas multinacionales que antes producían o ensamblaban en el país, ahora traen los productos terminados desde unidades productivas más eficientes.

Los electrodomésticos ofrecen un ejemplo contundente para el cambio de comportamiento: cae el ingreso de piezas evidenciando la contracción en la producción, pero aumenta la llegada de productos terminados. De acuerdo a los datos elaborados por Radar, las importaciones de partes de heladeras se contrajeron un 59 por ciento durante los primeros siete meses del año y en ese mismo período entraron un 180 por ciento más de heladeras. Hasta julio, ingresaron más de 68 mil unidades, mientras que durante todo el año pasado solamente llegaron al país 40 mil heladeras.

“Vamos de una economía cerrada y prebendaria a una economía competitiva. No vamos a una apertura comercial salvaje, sino con una idea de integrarnos inteligentemente al mundo”, aseguró el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, que esta semana también consideró que “muchos de los que perdieron el trabajo entienden que este era el único camino a seguir”. Más allá de las palabras del titular del Palacio de Hacienda, la apertura comercial está siendo comandada desde el ministerio de Producción, que encabeza Francisco Cabrera. El paso inicial fue el desmantelamiento del esquema de Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI). Esa apertura importadora estuvo acompañada por la pasividad de los procesos contra la competencia desleal (antidumping, licencias no automáticas y trabas fitosanitarias) así como el avance discursivo a favor de los acuerdos de libre comercio.

Celebradas en un primer momento, las transformaciones comienzan a generar reclamos públicos de las principales cámaras industriales que, como la UIA y la metalúrgica Adimra, fueron proveedores de funcionarios y técnicos para la cartera encargada de administrar el comercio exterior. Aunque buscan mantenerlo en reserva, en algunos sectores pyme el cambio en el rol del Estado ya está siendo acompañado por empresarios que se reconvierten en importadores como mecanismo de supervivencia.

Dentro de la nueva configuración económica, la apertura en marcha representa una herramienta fundamental para amortiguar en el tiempo el impacto inflacionario de una devaluación como la que se registró a finales del año pasado. El poder de la desregulación del comercio exterior para disciplinar precios operó a lo largo de la historia argentina por dos vías: la posibilidad de adquirir productos “baratos” en el exterior y el incremento en el desempleo con precarización laboral. “El entramado industrial cumple un rol clave en la generación de empleo en diversas provincias o pequeñas poblaciones en todo el país”, explica la directora de Radar al realizar un recorrido por diferentes provincias. Como La Rioja, donde cuatro empresas del rubro suman casi 2000 empleados, cerca del 30 por ciento del empleo industrial registrado de la provincia.

Ese escenario se repite a lo largo del territorio, como en el Gran Rosario, con importantes plantas productoras de electrodomésticos, la producción de línea blanca en las principales ciudades de San Luis y en Córdoba. O en la provincia de Buenos Aires, donde numerosas localidades tienen a la industria del calzado como fuente fundamental de trabajo, como Las Flores, Coronel Suárez, Chivilcoy o Saladillo.

“Profundizar la industrialización es clave para avanzar en el sendero de crecimiento sostenido del país de manera integral. Y además resulta fundamental para impulsar un desarrollo federal e inclusivo, con la generación de empleo de calidad por fuera de los históricos conglomerados industriales. Retroceder en este camino significa profundizar aun más los desequilibrios regionales existentes, incrementando el desempleo y la pobreza estructural”, explica la titular de la consultora y ex subsecretaria de Comercio Exterior.

@tomaslukin

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Góndolas repletas de artículos importados. El costo lo sufre la producción de las economías regionales.
Imagen: Adrián Perez
 
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