ECONOMíA › ALTERNATIVAS DE PREMIOS Y CASTIGOS TARIFARIOS EN LOS ULTIMOS AÑOS

Del PURE al pesado cargo a los que más consumen

 Por Cledis Candelaresi

La filosofía que inspira este esquema tarifario está basada en dos decisiones clave. Una: descongelar las tarifas residenciales, las únicas que estuvieron libres de aumentos desde la salida de la convertibilidad, empezando por los usuarios más pudientes, un núcleo probadamente difícil de delimitar. Dos: estimular el ahorro penalizando el consumo, en particular de aquellos que ya vienen registrando un nivel elevado de demanda en mediciones anteriores.

Este concepto, expresado en los últimos ajustes sobre la tarifa de gas por redes, es de alguna manera una versión más dura de los Planes de Uso Racional de la Energía (PURE) que se aplicaron a la electricidad y al gas y que no resultaron muy eficaces para que los usuarios economicen. Como el precio del metro cúbico o del kilowatt era relativamente bajo, los clientes eran indiferentes a las penalidades y la demanda no dejó de subir. Finalmente, el Gobierno optó por un castigo más duro que de paso le permita ir desmantelando gradualmente el sistema de millonarios subsidios. Aquí algunos puntos que ilustran este intento:

- El gas por redes es más caro por tres decisiones tomadas a fin de año. Las dos primeras consistieron en suba de tarifas direccionadas a mejorar la remuneración de los productores y, en parte a subvencionar la garrafa social. Esto afectó a los consumidores de más de 801 metros cúbicos al año. El tercer aumento surge de la fijación de un cargo específico creado por el decreto 2067, que sólo afecta a los usuarios de mayor consumo.

- El cargo consiste en un monto fijo sobre cada metro cúbico consumido, que aumenta en la medida en que lo hace la categoría de usuario. Ejemplo. Un usuario R3-1 (entre 1001 y 1250 metros cúbicos) tiene un adicional de cinco centavos. Pero un R3-4 (más de 1800) paga 27 centavos por ese mismo concepto.

- Esto explica el grueso de las últimas subas. Según ejemplifican las propias distribuidoras, sobre una factura de 300 pesos, más de 200 pueden corresponder al cargo. Los dos primeros aumentos en la tarifa propiamente dicha implican incrementos del 10 por ciento. Pero el verdadero salto está explicado por el cargo destinado a constituir el fondo fiduciario para importar combustible (gas, fuel oil) y ejecutar obras.

- La tarifa del gas, a semejanza del cargo, no es homogénea sino que resulta más cara a medida que se sube en la categoría de consumidor. Los que más demandan gas pagan más no sólo porque queman más volumen sino porque para ellos el fluido es más caro.

- La categoría no es definitiva para cada cliente. No se resolvió en base al consumo de determinado período pasado, sino que los usuarios pueden mutar de categoría todo el tiempo. En cada facturación se define a cuál pertenece, acumulando los consumos del último año (del bimestre facturado y los cinco anteriores). Eso permite cambiar de categoría, aunque es difícil hacerlo de un modo abrupto: si en un bimestre no se consumió nada, es posible que el cliente de todos modos quede ubicado en una categoría alta debido a los registros de meses anteriores.

- El piso a partir del cual se comienzan a pagar los aumentos cambian según la zona del país, de modo tal que aquellos que viven en las más frías provincias sureñas tienen un límite superior. Es decir, pueden consumir más sin estar afectados por las subas.

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Con el gas barato, los premios y castigos no tuvieron efecto.
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