EL MUNDO › AL MENOS VEINTE PALESTINOS MURIERON, COHETES SOBRE TEL AVIV

Cuarto día de bombardeos

Aviones israelíes atacaron al menos 300 objetivos en distintos puntos de la Franja. Beer Sheva y Tel Aviv, entre otros blancos, fueron alcanzados por cohetes palestinos. Cinco civiles y cuatro soldados israelíes resultaron heridos.

Al menos veinte palestinos murieron ayer en el cuarto día de ofensiva israelí en la Franja de Gaza. Durante la jornada, bombardearon varios edificios del gobierno de Hamas, incluidas las oficinas del primer ministro, Ismail Haniye. Por su parte, las milicias palestinas dispararon ayer contra Israel 158 cohetes y misiles, de los que 34 fueron derribados en el aire por el sistema antimisiles Iron Dome (Cúpula de Hierro), según datos del Ejército israelí.

Aviones israelíes intensificaron sus bombardeos y atacaron al menos 300 objetivos en distintos puntos de la Franja, que provocaron once muertos, a los que se sumaron otros dos que fallecieron por heridas de gravedad en ataques previos. Uno de los cohetes palestinos hizo blanco por la mañana en un edificio de la ciudad de Ashdod, unos 30 kilómetros al norte de la Franja, aunque también fueron alcanzadas la comunidad cooperativa Beer Tuvia, el Consejo Regional de Eshkol, Beer Sheva y Tel Aviv, entre otros. El último parte militar del Ejército israelí informó de cinco civiles y cuatro soldados heridos. Por la tarde, las sirenas de alerta aérea resonaron en Tel Aviv, hecho que provocó que los habitantes corrieran en busca de refugio. Al mismo tiempo, en Gaza, el brazo armado de Hamas, las brigadas Ezedin al Qasam, reivindicaron el disparo de un cohete Fajr 5, de fabricación iraní, que tiene un alcance máximo de 75 kilómetros.

En Gaza, las últimas víctimas fueron tres palestinos que perdieron la vida en los bombardeos durante la noche, según Ashraf Al-Qedra, portavoz del Ministerio de Sanidad en Gaza, que no precisó si eran civiles o milicianos. Por la tarde, dos milicianos murieron en similares circunstancias en distintos puntos de la Franja, en una de las oleadas ofensivas israelíes. La acumulación de muertos y heridos comenzó a primera hora, cuando un hombre falleció en un bombardeo aéreo al este de la localidad de Jan Yunes, y otros tres en un ataque similar al este del campo de refugiados de Al-Mughazi. Además, otras cuatro personas murieron a primera hora en otro bombardeo de la aviación israelí al este de la ciudad de Rafah, en el sur de la Franja, y el resto en ataques posteriores. La sede de las oficinas de Haniye quedó completamente destruida y se podían apreciar cascotes humeantes y escombros sobre los que la población colocó cuatro banderas palestinas. Algunos curiosos se acercaron a la zona, que vigilaban varios hombres de Hamas armados, mientras que el suministro eléctrico alrededor de la sede gubernamental quedó interrumpido y desde primera hora era perceptible el vuelo de los aviones no tripulados de la aviación israelí. La sede bombardeada era donde las autoridades de Hamas tenían previsto recibir ayer al ministro de Exteriores de Túnez, Rafiq Abdel Salam, que visitó la Franja como muestra de solidaridad, siguiendo los pasos del primer ministro egipcio, Hisham Qandil, quien también lo hizo el viernes. “Lo que se le ha permitido a Israel hacer en Gaza en el pasado ya no se le va a permitir, a causa de los cambios en el mundo árabe”, dijo Abdel Salam en una conferencia de prensa en el hospital Shifa, de Gaza capital.

El gobierno de Hamas dijo en un comunicado que la destrucción de oficinas y sedes gubernamentales no impedirá al Ejecutivo seguir llevando a cabo sus actividades y servir a la población. “El pueblo palestino y su resistencia se están defendiendo empleando todas las armas a su alcance. Estamos tan orgullosos de nuestra determinación y resistencia, que serán las que ganen la batalla al final”, reza el comunicado. Según fuentes oficiales palestinas, entre los blancos atacados en las últimas horas se encuentran la sede del gobierno de Hamas en Gaza, el estadio Palestina y un centro de deporte y juventud, adscripto al Ministerio de Deporte, así como el complejo central de la policía de Hamas en Gaza y otras comisarías.

La población trató de mantenerse lejos de las instituciones oficiales, incluso de las ya bombardeadas porque algunas de ellas han sido atacadas en múltiples ocasiones por los aviones israelíes. Estos también alcanzaron ayer dos viviendas pertenecientes a destacados funcionarios del Ejecutivo de Hamas: una en el campo de refugiados de Yabalia, al norte, y otra en la capital de la Franja. De acuerdo con el parte diario del Ejército israelí, entre los últimos objetivos de la aviación estuvieron edificios gubernamentales, escuadrones de lanzadores de cohetes, el Ministerio del Interior de Hamas, una comisaría, una instalación de entrenamiento del movimiento islamista, túneles de contrabando, centros de almacenamiento de armas y cohetes de medio alcance.

En la hacinada capital de la banda mediterránea, los vecinos hacían ayer cola en tiendas y gasolineras para acopiar víveres y combustible en previsión de que Israel pueda iniciar una incursión terrestre en el territorio, tras haber autorizado el gobierno israelí el alistamiento de hasta 75 mil reservistas. La invasión está aparentemente a la espera de que prosperen los esfuerzos internacionales por parte de Estados Unidos y varios países europeos, que presionan a El Cairo para que convenza a Hamas de poner fin a los disparos de cohetes, en tanto que ellos convencerían a Israel de detener los bombardeos.

El Estado hebreo lanzó su operación el miércoles con un ataque aéreo selectivo que mató al jefe militar de Hamas, Ahmed Jabari, el responsable palestino de mayor jerarquía muerto desde la devastadora ofensiva Plomo Fundido, ocurrida entre diciembre 2008 y enero 2009, que entonces no logró detener los disparos de cohetes palestinos. La escalada de violencia dejó hasta ahora 45 palestinos muertos y 440 heridos. Mientras que el número de muertos israelíes en los últimos cuatro días ascendió a tres civiles y los heridos, a unos veinte. El viernes, el enfrentamiento entró en una nueva etapa, con el disparo de un cohete que cayó –sin causar víctimas– a 5 kilómetros al sudoeste de Jerusalén. Era la primera vez que un cohete lanzado desde la Franja de Gaza caía tan cerca de la Ciudad Santa, el corazón político de Israel, a unos 65 km del enclave palestino. Este disparo tuvo lugar después de los tiros del jueves y del viernes de tres cohetes contra la región de Tel Aviv, la capital económica del país, más al norte, dos de los cuales cayeron en el mar. También en este caso, era la primera vez que un proyectil disparado desde Gaza caía tan lejos en el territorio israelí. Unos 20 mil miembros de la reserva del ejército, convocados urgentemente, integraron sus unidades ayer luego de que el viernes, el gabinete de seguridad israelí aprobara la movilización de 75 mil reservistas, que debe ser ratificada hoy por todos los miembros del gobierno durante la reunión del gabinete.

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Ciudadanos israelíes en un refugio para bombas de Tel Aviv, donde sonaron sirenas de alerta.
Imagen: EFE
 
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