EL MUNDO › EL PARLAMENTO HUNGARO PROPONE DURAS PENAS POR CRUZAR ILEGALMENTE SU FRONTERA

Cárcel para inmigrantes sin papeles

Mientras el Congreso considera un paquete de mano dura, el gobierno húngaro ultimó una valla de 175 kilómetos en su frontera sur con Serbia, reforzó sus límites con efectivos policiales adicionales y evalúa movilizar al Ejército.

Mientras centenares de refugiados llegan diariamente a Hungría, el Parlamento de ese país debatirá a partir de esta semana el establecimiento de penas de cárcel por cruzar de forma ilegal su frontera. La medida forma parte de un paquete más amplio, que autorizaría el uso, en determinadas circunstancias, de balas de goma y gases lacrimógens para disuadir a los migrantes. Además, el gobierno húngaro ultimó ayer una valla de 175 kilómetros en su frontera sur con Serbia, reforzó sus límites con efectivos policiales adicionales y evalúa movilizar al Ejército.

El partido gubernamental Fidesz presentó un paquete legislativo que empezará a debatirse a mediados de la próxima semana, que prevé penas de hasta tres años de cárcel por cruzar de forma ilegal la frontera y diez años por tráfico de personas. El plan develado por la formación del primer ministro Viktor Orbán, que tiene mayoría absoluta, pretende establecer una franja de 60 metros desde la frontera como zona de tránsito, en la que permanecerían los refugiados hasta finalizar sus trámites de asilo. En caso de cruce ilegal de fronteras, se impondrían penas de cárcel de uno a tres años, que podrían ascender incluso a cinco años si se hace armado o se daña “el cierre de la frontera”, en alusión a la valla con cuchillas erigida en el límite con Serbia.

El proyecto de ley también especifica que la policía podrá entrar en domicilios para buscar inmigrantes ilegales sin el permiso de los propietarios y sin una autorización judicial. La policía es la encargada de vigilar las fronteras y carece del permiso para emplear armas de fuego, pero la normativa establece que en caso de emergencia se podrá desplegar el Ejército y éste podrá emplear balas de goma y gases lacrimógenos. Sólo en caso de ataques contra los soldados o contra sus cuarteles se autorizaría el empleo de armas de fuego.

El ministro húngaro de Gobernación, János Lazár, declaró a la prensa que las reformas legislativas podrían entrar en vigor a partir del 15 de septiembre. “El cruce ilegal de la frontera será un delito que sancionaremos”, subrayó.

La propuesta legislativa del partido en el gobierno fue recibida con críticas de la oposición de izquierda y elogios por parte de la ultraderecha. A través de un comunicado, la formación opositora de izquierda Egyutt afirmó ayer que las medidas son “populistas y autoritarias”, y pidió al Ejecutivo húngaro que prepare “propuestas profesionales para solucionar la crisis migratoria”. Por su parte, el ultraderechista Jobikk, la segunda formación en intención de voto, aplaudió las medidas. Sin embargo, volvió a demandar que el Ejecutivo tenga más flexibilidad para defender las fronteras con armas de fuego.

Por otro lado, el Ministerio de Defensa hungaró anunció ayer la finalización de la controvertida valla de 175 kilómetros en la frontera entre Hungría y Serbia. De esta forma, la cerca se terminó de construir dos días antes de lo previsto.

El gobierno húngaro espera que con la presencia de la valla sean menos los refugiados que busquen cruzar por allí. Sin embargo, en los últimos días, cuando la cerca ya estaba bastante avanzada, esas expectativas no se cumplieron. El viernes la policía interceptó a 2822 refugiados, entre ellas 552 menores. Mientras que el miércoles, la cifra fue de 3421 personas. Es por esto que el gobierno se plantea la posibilidad de levantar una segunda cerca de tela metálica de cuatro metros de alto, que estaría lista hacia fines de octubre.

El levantamiento del muro fue criticado por la Organización Internacional par Migraciones (OIM), que señaló que favorecerá la ilegalidad a través de mafias que se dedicarán al tráfico de personas. “Se trata de un subsidio indirecto a los traficantes, porque si se crea una barrera, simplemente cobrarán a las personas que pueden pagar una gran suma para cruzar a la Unión Europea (UE)”, señaló.

Entretanto, las autoridades húngaras interceptaron ayer en una autopista que conduce a la frontera con Serbia un camión con 21 refugiados. Como consecuencia, detuvieron a cuatro ciudadanos de origen rumano que llevaban a los migrantes, de los cuales diez provienen de Siria y otros once de Afganistán. La policía confiscó el vehículo e inició un proceso legal contra los conductores bajo el supuesto “ayuda a la permanencia ilegal”.

En lo que va del año, más de 135.000 refugiados –el triple que en todo 2014– entraron en Hungría de forma ilegal, aunque en su gran mayoría abandonan el país rumbo a estados más ricos de la UE. El gobierno calcula que a finales de año, la cifra de solicitantes de asilo podría ascender a 300.000.

El muro y las medidas legales son el último intento del gobierno nacionalista húngaro de detener la afluencia masiva de refugiados procedentes de zonas de conflicto, como Siria o Afganistán, que utilizan la ruta de los Balcanes para llegar a Europa Occidental, especialmente Alemania, Austria y los países escandinavos.

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Inmigrantes de distintos países, acampando en una estación de tren de Budapest.
Imagen: AFP
 
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