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En Ecuador, Correa y Noboa buscarán apoyos del resto de los candidatos

De cara al ballottage, el izquierdista Rafael Correa intentará sumar al socialdemócrata León Roldós (que obtuvo el 15%). Alvaro Noboa será más afín a los sectores socialcristianos y al liderado por Gilmar Gutiérrez (16%).

 Por María Laura Carpineta

La tranquilidad de las calles en Ecuador disimulan la sensación de incertidumbre que dejaron las elecciones del domingo. Los análisis sobre los resultados de la primera vuelta ya dieron paso a las predicciones y los debates sobre lo que podría suceder en el ballo- ttage del 26 de noviembre próximo. Los dos candidatos, el multimillonario Alvaro Noboa y el economista Rafael Correa, no hicieron más que pensar en ello ayer. Mientras que el primero prefiere recluirse con su familia, dejando a sus asesores a cargo del nuevo inicio de la campaña, el segundo se encargó personalmente de comenzar a tejer alianzas. El izquierdista prefirió no insistir en las denuncias de fraude y meterse de lleno en la búsqueda de apoyos para la segunda vuelta.

La gran pregunta que sobrevolaba las mentes de muchos ecuatorianos ayer era a quién apoyarían el resto de los ex presidenciables en la segunda vuelta. Pocos hablaban de lo que había sucedido el domingo. El clima de festejo que había reinado entre los simpatizantes del empresario de Guayaquil ya había sido reemplazado por palabras que llamaban a la cautela y a reanudar la campaña electoral. Esta tranquilidad no se debe simplemente a la buena elección que hizo el magnate, obteniendo el primer lugar con el 26,7 por ciento contra un 22,5 de Correa. A sólo pocas horas de conocerse los resultados de la primera vuelta, Noboa ya podía empezar a imaginarse un escenario favorable para noviembre. Quizá por ello, él optó por salir de escena y descansar junto a su familia, y su rival eligió no demorar un minuto y empezar a buscar apoyos políticos.

La mayor dificultad que tendrá Correa, en este segundo tramo, será convencer a los partidos, después de haber basado su campaña en un discurso con clara oposición a la partidocracia, destacó Diego Araujo Sánchez, el subeditor periodístico del diario ecuatoriano Hoy, en diálogo con Página/12. El sector que estaría más próximo, ideológicamente, de la propuesta del izquierdista es la socialdemocracia, que había presentado como candidato al moderado León Roldós. “Vamos a conversar y a decidir nuestro apoyo a cualquiera de las dos candidaturas, pero en lo personal nunca estaré de acuerdo con el populismo de derecha”, adelantó Ramiro González, el compañero de Roldós en la fórmula presidencial.

Para Araujo Sánchez, incluso si la socialdemocracia diera su apoyo formal a Correa, no habría garantías de que el 15,5 por ciento que votó a Roldós se volcara instantáneamente por el joven economista. “Nunca se han endosado los votos de un partido a un candidato de forma automática”, explicó el analista. Para que esto sucediera, los partidos deberían tener bases muy disciplinadas, que respondieran a las dirigencias. En Ecuador, en cambio, los partidos ya no tienen este poder. Los ciudadanos votan a personas, no a proyectos, ni a programas políticos.

Los apoyos de Noboa se concentrarían en los sectores socialcristianos y en el liderado por Gilmar Gutiérrez –hermano del ex presidente depuesto, Lucio Gutiérrez–, candidato que sorprendió al alcanzar el tercer lugar con el 16,4 por ciento de los votos. Los socialcristianos, representados en las elecciones por la ex presentadora de televisión Cyn-thia Viteri, compartían gran parte de las ideas de Noboa (apoyo al TLC y énfasis en la promoción de inversiones extranjeras y la seguridad jurídica). “Más allá de la decisión del partido, no se puede votar por una persona que señala que la guerrilla colombiana no es terrorista, que crearía inestabilidad económica y que se anda metiendo en conflictos con Estados Unidos”, afirmó Alfonso Harb, diputado electo y líder influyente de este partido conservador, dirigido por el ex presidente León Febres Cordero.

El 16 por ciento de Gutiérrez seguramente irá para Noboa. La dispersión aquí no será como la esperable entre los votos de la socialdemocracia. Gutiérrez obtuvo el tercer puesto gracias a las redes clientelares que había construido su hermano desde el gobierno, explicó Araujo Sánchez. Esto convierte a sus votantes en un electorado mucho más cautivo que el de la socialdemocracia o el de los socialcristianos.

Aunque Gutiérrez todavía no hizo pública su decisión para la segunda vuelta, pocos dudan de que se inclinará por el multimillonario, con el que comparte mucha historia. En abril del 2005, cuando los “forajidos” echaban a su hermano de Carandolet y creaban la última gran crisis del país, el partido de Noboa también se vio desplazado, junto al resto de los partidos tradicionales, de los puestos de poder que había conseguido en el Parlamento. Correa, en cambio, fue uno de los dirigentes que se sumó al movimiento popular que durante semanas mantuvo en jaque al país.

Si hay algo que enseña la historia ecuatoriana es que nada es seguro. Las únicas certezas que hay por ahora son que el ballottage potenciará aún más la polarización política actual y que, en este escenario de división, será muy difícil que cualquiera de los dos candidatos restablezca la previsibilidad y estabilidad en la conducción del país.

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Ecuador se despertó sorprendido por el resultado de las elecciones.
Imagen: AFP
 
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