EL MUNDO

La paz o la catástrofe

 Por Gabriel Puricelli *

Si hay un aspecto en el que la Unión Europea y las instituciones de posguerra que la precedieron fue exitosa fue en garantizar una paz duradera. Ese logro tiene la forma concreta de millones de europeos que tuvieron y siguen teniendo la larga vida que se les negó a los que murieron en las trincheras de las dos guerras del siglo XX, que incendiaron buena parte del planeta. La reconciliación franco-alemana fue una apuesta que tenía todas las probabilidades en contra. Se hizo realidad por el empuje de hombres de Estado empeñados en la hasta entonces utópica idea kantiana de la paz perpetua y de pueblos enteros, con sus movimientos obreros en el centro, que se negaron a reincidir en los nacionalismos asesinos que las burguesías habían atizado como parte de su afirmación como clase en los estados nacionales más vigorosos.

Vista de ese modo, la decisión del Comité Nobel designado por el Parlamento de Noruega (país que no forma parte de la UE, pero que no sería lo que es si ese experimento hubiera fallado) es de sentido común. Sin embargo, se han alzado algunas voces escépticas y hasta sarcásticas poniendo en cuestión lo adecuado de la misma. Ninguna de ellas ha dejado de mencionar que este premio llega en la estela de la decisión (que a la vista de los hechos posteriores resulta aún más inexplicable) de otorgarle este mismo premio a Barack Obama. Hay allí una demanda de consistencia que el Comité Nobel de Oslo no puede satisfacer, como lo prueba la lista de premios otorgados. En cualquier caso, no es justo cuestionar el mérito de la decisión adoptada ayer basándose en los débiles fundamentos de opciones anteriores. La sola escala de las dos guerras mundiales (y antes de ellas, de la devastación de las guerras decimonónicas) da la pauta de lo que se ha evitado.

Es bueno que persista la demanda de una paz universal basada en la justicia y es comprensible que se espere de la UE una contribución a ese objetivo que no quede atrapada en el atlantismo ni descanse en la comodidad de una seguridad puesta en manos de los EE.UU. Pero sería necio ignorar las catástrofes que su construcción evitó.

* Presidente del Laboratorio de Políticas Públicas (http://www.lppbuenosaires.net/)

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