EL PAíS › EL PRESIDENTE ELECTO NESTOR KIRCHNER DIJO QUE EL MENEMISMO QUISO NEGOCIAR IMPUNIDAD

“Nosotros no nos sentimos débiles”

El santacruceño miró la renuncia de Carlos Menem por televisión. “Patético” fue el comentario que murmuró. A la noche salió al cruce de la acusación de “montonerismo” con el que intentó demonizarlo el renunciante. “Por esas declaraciones en la Argentina tenemos 30 mil desaparecidos”, dijo.

 Por Fernando Cibeira

Carlos Menem caminaba por La Rioja rodeado de su séquito mientras destilaba odio: hablaba pestes del lejanísimo congreso del PJ en Lanús y calificaba a Néstor Kirchner como montonero. El aludido, ya presidente electo, miraba la escena por televisión tirado en la cama de su habitación en el Hotel Panamericano. “Patético”, fue el comentario que murmuró. En la habitación se quedaron con esa imagen del ex presidente como la de un derrotado mientras que equiparaban el discurso de Kirchner como el de un candidato presidencial triunfante. “No nos sentimos para nada débiles, nos sentimos muy fuertes”, aseguraba el jefe de la ahora ex campaña, Alberto Fernández. Y con ese sentimiento de fortaleza, Kirchner volvió a la carga por la noche: denunció que sectores menemistas se le acercaron para negociar impunidad y acusó al ex presidente de macartista por esa insistencia en vincularlo a Montoneros. “Con esas declaraciones en la Argentina hay 30 mil desaparecidos”, afirmó.
La habitación ubicada en el piso 21 se convirtió en un módico centro de festejos apenas terminó el mensaje de Kirchner. Llamó desde el presidente Eduardo Duhalde hasta el último puntero de la provincia, al decir de uno de los presentes. Todos conformes por la dirección del discurso, más aguerrido que lo que se había mostrado Kirchner postprimera vuelta. En la habitación estaban Daniel Scioli, el gobernador Felipe Solá, José Pampuro, más una delantera de ministros compuesta por Roberto Lavagna, Ginés González García y Aníbal Fernández y el vocero del santacruceño, Miguel Núñez. Cristina Fernández de Kirchner pasó un rato pero enseguida salió a cumplir con una cita con Mercedes Sosa.
Atrás habían quedado los momentos de tensión de la previa al acto. “Salió todo tal cual imaginamos”, respondía un integrante del entorno. La génesis del discurso nació el martes a la noche en una cena del restaurante Teatriz, en Riobamba y Arenales. Kirchner, su esposa y Alberto Fernández rumiaban bronca porque consideraban que Menem, con sus idas y vueltas sobre la renuncia, había conseguido marcar la agenda del martes 13. Ese día habían pautado una conferencia de prensa para comentar la decisión de Menem pero tuvieron que levantarla después de ver al ex presidente saludando desde la ventana de su hotel.
“Nosotros vamos a ser gobierno, la agenda la marcamos nosotros”, decía el candidato mientras daba cuenta de su habitual menú en base a pescado. Ahí mismo imaginaron el discurso y un pequeño acto con simpatizantes y apoyos. “Hay que decirle a Menem que le ganamos con elección o sin elección. Que el papelón lo está haciendo él, no nosotros”, coincidieron. La redacción del discurso quedó en manos de Cristina, siempre vehemente a la hora de plantar posición, y después lo repasó junto a su marido.
Hubo detalles del mensaje que merecieron especial atención:
- “Se intenta mostrar débil al gobierno que se inicia, para tratar de imponerle la continuidad de las políticas llevadas adelante durante la década del ‘90.”
En el entorno del santacruceño aseguraban que no había ningún dato reservado que revelara esta estrategia de “grupos y sectores del poder económico” que presionaban a Menem para bajarse y de esa forma debilitar la futura gestión, como denunció Kirchner en su mensaje. “Es un análisis político: son esos mismos sectores que decían que la Bolsa subía porque el ballottage sería entre Menem y Ricardo López Murphy”, explicaba uno de los hombres del presidente electo en el hall del Panamericano.
- “No llegué hasta aquí para pactar con el pasado.”
Lo aclaró a la noche, en el programa “A dos voces”, que emite el canal de cable TN. “Algunos creyeron que seguía el mismo juego. Algunos quisieron negociar la retirada, negociar impunidad. No llegamos hasta acá para negociar con el pasado”, remarcó. La referencia era a sondeos realizados por emisarios del menemismo, poniéndole condiciones a la participación del ex presidente en el ballottage.
- “No seré presa de las corporaciones.”
Kirchner no piensa organizar las habituales reuniones con dirigentes políticos o gremiales para conseguir su apoyo a fin de sostener la gobernabilidad de la próxima gestión. No obstante, el santacruceño quiere elaborar una agenda de temas para acercarse a sectores que hoy lo miran con desconfianza, específicamente los empresariales. “Vamos a conversar con todos los argentinos, con todas las corporaciones en un pie de igualdad. Las relaciones tienen que ser cristalinas”, dijo anoche.
Y a propósito del elenco de ministros, Kirchner se tomaría hasta el fin de semana para completar los casilleros que le faltan. En principio, levantó el seminario de técnicos previsto para hoy, también en el Panamericano, que en los hechos funcionaría como la virtual presentación de su equipo de gobierno. Lo que quedó en pie fueron las presentaciones televisivas: hoy, Kirchner y su esposa almorzarán con Mirtha Legrand. Por la tarde era casi seguro que vuelen a Santa Cruz, en donde delinearán con tranquilidad sus próximos pasos. Con tranquilidad relativa: en el Panamericano imaginaban que muchos dirigentes sentirían una repentina curiosidad por conocer el sur del país.

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La senadora Cristina Fernández de Kirchner recibió ayer el apoyo de Mercedes Sosa.
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