EL PAíS › EL RECLAMO DE LOS TRABAJADORES DEL INGENIO DE LA FAMILIA BLAQUIER

Los 180 despedidos de Ledesma

Los trabajadores cesanteados de la finca El Talar mantienen una protesta desde marzo pasado. “Pedimos la garantía laboral y que no nos sigan presionando con las denuncias”, dice Franco López, uno de los damnificados.

 Por Adriana Meyer

“Cuando estuvimos frente a los patrones nos sentimos discriminados porque hemos dado toda una vida a la empresa Ledesma para que mejore y sin embargo ahora nos da la espalda, sólo le pedimos un poco de sensibilidad para encontrar una solución”, dice Franco López mirando a los ojos, sin perder la calma pero con bronca contenida. Y se refiere a lo que sintieron los 180 despedidos de la finca El Talar cuando armaron una olla popular junto a sus familias frente a la Rosadita, la residencia de la familia Blaquier, dueña del ingenio Ledesma, en Libertador General San Martín, Jujuy. En diálogo con Página/12, López expuso su enorme preocupación por lo que pueda suceder en este conflicto en las próximas horas, porque la empresa amenazó a los 320 trabajadores de El Talar con el “corte de ficha”, es decir, el despido, si no convencen de desistir con las medidas de fuerza a los que ya se quedaron sin trabajo y desde marzo acampan frente al predio. Casi todos tienen causas abiertas por las protestas que están protagonizando, y lo asumen como una consecuencia de la lucha que emprendieron. Lo que no conciben es el procesamiento de un nene de un año y medio, Iker Durán. Por eso, de paso por Buenos Aires, piden una audiencia con el ministro de Trabajo, Carlos Tomada.

“En asamblea decidimos venir acá porque en la provincia somos invisibles, no sale en ningún medio. Pretendemos que se conozca nuestro conflicto, que viene desde hace mucho, desde que se instalaron las tercerizadas en El Talar”, explica López.

–¿Qué medidas tomaron además del acampe en el canchón de Ledesma?

–Se hizo el corte de la Ruta 37, el acceso a la finca El Talar, cuando comenzó la zafra, como una forma de presión para que la empresa se sentara a dialogar. Hace siete meses que no nos dan trabajo, cada uno tenemos familia, con las necesidades de todos los días. Tenemos antigüedad en esta actividad, somos hijos de plantadores de caña; mis padres y mis abuelos fueron parte del crecimiento de la empresa Ledesma. Hoy Ledesma nos ofrece un trabajo eventual, nos garantiza apenas dos o tres meses de trabajo, no podemos decirles a nuestras familias que es eso y nada más. Estamos pisando suelo rico; el 30 por ciento de la caña sale de la finca El Talar. Hemos hecho mérito trabajando con responsabilidad para que esto mejore, y nos dan esta respuesta.

–¿Esa respuesta fue la compra de máquinas plantadoras?

–Los compañeros piensan que la empresa debe poner tecnología pero respetando la antigüedad de cada trabajador. Intentamos todo, al final hasta pedimos la mediación de un obispo, mientras la empresa nos tira la policía provincial y la brigada. Cuando hicimos el corte, Ledesma les dijo a los muchachos que están en actividad que les van a cortar las fichas, es decir que los iban a dejar sin trabajo, si nosotros no salíamos de la ruta. Ellos se estaban organizando para venir con nosotros. De esto se enteraron los concejales, el intendente y gente del gobierno, para tratar de llegar a una solución. Pero nosotros no estamos de acuerdo con una conciliación, ya siete veces nos burlaron con eso. Empezaron con el ataque a Rafael Vargas, para que deje de conducir el sindicato. Si él no podía entrar en la elección sindical del 10 de junio estábamos perdidos.

–Pero lograron que Trabajo habilitara la lista Gris de Vargas y podrán competir. ¿Es así?

–Sí. Históricamente el sindicato siempre estuvo vinculado a la patronal, y nosotros estábamos solos. La gestión de Vargas es nueva, hizo cosas importantes, pero hoy estamos en una situación en la que ni él encuentra salida.

–¿Qué pasó con la orden que había para desalojarlos del acampe?

–Con el apoyo de Milagro Sala logramos frenarla. Igual todos tenemos causas armadas, acusados de entorpecer el ingreso al predio. En las últimas asambleas hubo conflicto porque algunos compañeros no queremos ninguna conciliación, sin embargo ganó la posición de levantar el corte y en 10 días la empresa debe dar una solución. Pero no creo que pase nada.

–Es decir que Ledesma está comprometida con hacer alguna propuesta.

–El sindicato, Milagro y la gente de Nación están haciendo lo posible por solucionar el tema, pero del lado de la empresa no quieren aflojar. A la gente de El Talar si no trabaja en Ledesma sólo le queda la municipalidad, no hay otro trabajo; de los 500 despidieron a 180 y quedaron 320. Se frenó el desalojo policial, pero cuando empezó la zafra a esos 320 la empresa les dijo que si los muchachos no levantan las medidas de fuerza no va a haber trabajo para nadie. Entonces la gente del pueblo está pensando en juntarse para ser ellos quienes nos desalojen, fomentan la lucha entre gente del pueblo; primos, hermanos terminan enfrentados por esa amenaza. Le pedimos perdón a la gente, no queríamos llegar a esto. Pero lo peor que nos puede pasar es enfrentarnos entre nosotros.

–¿Cómo es la situación en los demás predios de Ledesma?

–Se repite lo que pasa en El Talar, y la empresa sabe que, si ganamos, los demás también se rebelarán. En Libertador, Fraile Pintado, Calilegua, Los Lotes, Cañitas y en otras plantaciones hay precarizados.

–¿Qué porcentaje de trabajadores precarizados tiene la empresa?

–De los cinco mil trabajadores, sólo mil estarían en blanco y efectivos. Por eso a través de Milagro y de (Hugo) Yasky estamos pidiendo una audiencia con el ministro (Carlos) Tomada. No queríamos pasar por encima de la provincia, pero el ministerio provincial no nos dio respuesta; nadie toca a Ledesma, ni oficialistas ni opositores. La única fuerza política que nos apoya es Unidos y Organizados. Necesitamos que esto sea visible.

–¿Qué necesitan?

–En lo social estamos muy afectados, los chicos no pueden ir a la escuela con regularidad, nadie puede pagar un alquiler, tenemos problemas de salud en los niños, por eso pedimos que el gobierno vea la parte social nuestra mientras resolvemos lo laboral. Necesitamos solidaridad. Jamás pensamos estar así, somos serios y respetuosos pero nos dejaron a la deriva.

–¿Es un pedido hacia quién?

–A la Presidenta, a quien corresponda. Me emocionó mucho el mensaje de la Presidenta el 25 de Mayo cuando dijo que no podemos discriminar. Cuando estuvimos acampando frente a La Rosadita con la olla popular, con nuestros hijos, nuestras señoras, mamás y abuelas, todos los que estuvimos frente a los patrones nos sentíamos discriminados porque le hemos dado toda una vida a la empresa Ledesma para que mejore y sin embargo mira para otro lado. Es un pedido de la familia talareña, nosotros somos parte de esta nacionalidad y somos discriminados.

–¿Qué piden en concreto?

–La garantía laboral y que no nos sigan presionando con las denuncias. Nuestra intención es salir a trabajar con respeto a los patrones, pero también que ellos nos respeten en la dignidad de nuestras familias. Y también necesitamos la solidaridad de la gente que nos pueda acercar mercadería al acampe, calzado, ropa, útiles escolares, desde noviembre carecemos de todo tipo de cosas. Como desde hace meses no tenemos trabajo vivimos de la caridad del pueblo. La empresa apuesta al desgaste, a que las familias se vayan a su casa. Pero el grupo sigue firme y unido.

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“De los cinco mil trabajadores (del ingenio), sólo mil estarían en blanco y efectivos”, dice López.
Imagen: Sandra Cartasso
 
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