EL PAíS › SIGUE LA PRESION POR LAS ARMAS NUCLEARES INGLESAS

Qué traían las naves hundidas

El Gobierno quiere saber si los barcos que fueron hundidos tenían armas atómicas. Reclamos por la soberanía sobre las islas.

El gobierno argentino insistió en que su principal preocupación respecto de la cuestión Malvinas pasa por saber si en este momento hay barcos ingleses hundidos con armas nucleares que estén contaminando las aguas del Atlántico Sur. El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, advirtió además que la Argentina no abandonará sus reclamos de soberanía sobre el archipiélago sino más bien lo contrario. “La Argentina no va a ceder en nada los derechos soberanos que tiene sobre las Malvinas y seguramente seguiremos reclamando exactamente lo mismo”, expresó.
La Casa Rosada tiene interés en mantener latente las revelaciones sobre el armamento nuclear británico en el Atlántico Sur porque imagina que la controversia que se pueda generar al respecto le servirá para crear un clima favorable a los reclamos de soberanía en los foros internacionales. Tal vez un escándalo sirva para destrabar las negociaciones, algo a lo que Gran Bretaña se sigue negando.
Durante el fin de semana, la cuestión Malvinas quedó en boca de Alberto Fernández. “Lo que nos preocupa es que nos digan qué es lo que pasó con ese armamento, porque si en el lecho del mar llega a haber armas irradiando contaminación nuclear es un tema que nos preocupa mucho. Es nuestra primera preocupación”, subrayó el jefe de Gabinete.
Hasta el momento, el Gobierno no ha recibido ningún tipo de información oficial de parte del Foreign Office. El viernes pasado, el vicecanciller Jorge Taiana convocó a la funcionaria de la embajada británica, Catherine Royle, para entregarle una carta en la que transmitía el desagrado oficial y pedía explicaciones acerca de la versión que se había conocido a travésdel periodismo. Además, se exigía allí que se precise qué armas se habían utilizado y en qué barcos se habían transportado.
El gobierno inglés no aportó datos. Sólo el Ministerio de Defensa emitió un comunicado brindando una versión confusa de los hechos. Admitió que en ocasión de la guerra de Malvinas, en 1982, barcos ingleses habían salido con armamento nuclear porque no habían tenido tiempo de desmantelarlo. Pero que esas armas no habían llegado a la zona de conflicto porque antes de ingresar se habían traspasado a otras naves que estaban de vuelta.
Pese a la tenue desmentida, en los próximos días la Cancillería argentina le pedirá al Foreign Office que realice un rastreo del territorio marítimo escenario de la guerra. El objetivo, como explicó ayer Fernández, es corroborar que en la región no haya rastros de contaminación nuclear que podría provocar un desastre ecológico.
Desde la carta entregada por la Cancillería, el gobierno argentino se dedicó a amplificar el caso a través de declaraciones, cuestión de explorar las posibilidades de algún rédito político. El presidente Néstor Kirchner opinó que el Reino Unido debía pedir disculpas a la Argentina por haber enviado armamento nuclear a la región, violando las disposiciones internacionales. Alberto Fernández fue más allá y sostuvo que en realidad Inglaterra debía pedirle disculpas “a la humanidad”.
Hasta el momento, el gobierno de Tony Blair no dio muestras de haberse conmovido mucho por las revelaciones. El encargado para América latina en el Reino Unido, Bill Rammell, ya respondió que “no habrá negociaciones sobre la soberanía” del archipiélago. Tampoco auguró novedades sobre la posibilidad de que se inaugure una línea de vuelos directos entre la Argentina y las islas.

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Fernández dijo que la Argentina no cederá sus derechos.
 
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