EL PAíS › PROBLEMAS EN PAPELERA TUCUMAN

“Nos contaminamos”

“Nosotros mismos nos estamos contaminando dentro de la planta. Siempre trabajamos en medio de una nube de carbonato y gas y no nos dan mascarillas”, explica Julio Borquez, uno de los empleados que iniciaron una huelga en la Papelera Tucumán en reclamo de mejores salarios y condiciones de trabajo. Luego del primer día de paro, la empresa decidió echar a 47 trabajadores, incluidos los cinco delegados. La noticia quizá pasaría inadvertida si no fuese por dos datos: el primero es que los ejecutivos de esa planta se encuentran procesados por la Cámara Federal de Tucumán en 2005 por contaminación ambiental. El otro es el principal accionista de la papelera. Se trata nada más ni nada menos que del ex jefe de la Cámara baja durante el menemismo, Alberto Pierri.

“Pierri tiene mucho poder y puede evitar las medidas de seguridad. Nos da temor hablar, pero nuestro paro es legal”, se atajó Borquez, luego de que llegasen los telegramas. En respuesta, los trabajadores cortaron la ruta que da a la fábrica y reclamaron la reincorporación de los despedidos. Pierri desplegó sus fondos tanto en esta papelera, ubicada en Lules, como en otras en la provincia de Buenos Aires. “El sector papelero pasa por un buen momento en la Argentina”, evaluó en 2003.

Sin embargo, en febrero de ese año, se inició una causa por contaminación en la que terminaron procesados los directivos Jorge Velasco y Adrián Conte. “Este tribunal entiende acreditado que la Papelera de Tucumán SA realiza una actividad en sí misma contaminante”, destacó la Cámara Federal de Tucumán, que constató “una actividad contaminante del agua a través del derrame de efluentes sin previo tratamiento” en el río Cachimayo. La Cámara consideró que ponía en peligro a “especies autóctonas”. “Hay una situación de contaminación interna, que es peor aún de la externa”, señalaron a Página/12 fuentes judiciales.

Borquez sostuvo que “es un desastre lo que se ha hecho por diez años. Hay tres o cuatro ríos contaminados por ésta y otras fábricas”. “Es cierto lo del mal olor, está por todos lados. Nosotros vivimos en eso. Yo estoy hace once años trabajando acá. No es sólo por costumbre, sino por necesidad”, explicó, para luego denunciar las condiciones de trabajo. “El trabajo es insalubre y no nos están dando la indumentaria necesaria. No tenemos agua potable y tenemos un baño para cincuenta personas”, denunciaron.


Informe: W. P.

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