EL PAíS › ENTREGAN LOS RESTOS DE UN EX MILITANTE TUPAMARO

Reencuentro con la familia

 Por Camilo Ratti
Desde Córdoba

Dardo Rutilio Betancourt, miembro del Movimiento Tupamaro, fue fusilado por el Ejército en agosto de 1974 y enterrado como NN en el cementerio de Catamarca. Sus restos, identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense y el Laboratorio Lidmo, fueron entregados ayer a sus familiares en esa provincia. Como muchos combatientes orientales, Betancourt se había encolumnado en las filas del ERP. “La última vez que lo vimos fue en el aeropuerto de Carrasco, en 1972, cuando partió para Cuba antes del golpe de Estado en nuestro país, en junio del ’73”, contaron a Página/12 las cuatro hermanas que viajaron desde Suecia y el país vecino para llevarse a Rutilio a su Uruguay querido.

Según testimonios y escritos que obran en la causa, además de crónicas de los diarios de la época, Betancourt y otros quince combatientes fueron fusilados por una patrulla integrada por la Policía Federal, la policía de Catamarca y el Ejército, luego de que aceptaran rendirse por falta de armamento al final de un intenso tiroteo entre ambos bandos en el paraje Capilla del Rosario, tras el fallido intento de copar el cuartel del Regimiento Aerotransportado 17 de Catamarca.

“El negrito Fernández, jefe del ERP, acordó con el jefe del operativo policial-militar la rendición. Pero una vez desarmados, totalmente inermes y sin posibilidades de escape, los guerrilleros habrían sido fusilados por las fuerzas legales”, dice uno de los fragmentos de la causa que investiga la muerte de once personas, cinco de ellas enterradas como NN en el cementerio de la capital catamarqueña, de la cual Rutilio es el primer identificado por el Equipo Argentino de Antropología Forense y el Laboratorio Lidmo.

Yolanda, Mabel, Elsa y Nibia, cuatro de los cinco hermanos de Rutilio, viajaron desde Estocolmo y Montevideo para llevarse los restos de éste a Rosario, el pequeño pueblo del este uruguayo donde nació. “Fue algo impresionante, muy fuerte”, contó a este diario Elsa, una de sus hermanas, cuando la Justicia federal catamarqueña les entregó los restos de Rutilio. “Todo se hizo en un ambiente de gran calidez y respeto, que agradecemos muchísimo”, agregó la única hermana que nunca se exilió a pesar de la sangrienta dictadura que duró doce años en el país vecino. “Esto es un acontecimiento inédito para nosotros, porque en Uruguay la identificación de cadáveres es algo que recién empieza a conocerse, y mucho de todo lo que está pasando allá se debe a lo que ustedes vienen haciendo hace años acá.”

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