ESPECTáCULOS › “FAHRENHEIT 9/11”, VISTA POR ESTUDIANTES SECUNDARIOS

Bush tuvo una platea difícil

Unos 300 alumnos de la escuela pública Julio Cortázar fueron los primeros espectadores argentinos del polémico documental de Michael Moore. “Esto te abre la cabeza”, coincidieron los adolescentes.

 Por Oscar Ranzani

Los únicos privilegiados fueron los estudiantes. Más precisamente los alumnos de la escuela media pública Julio Cortázar: ayer a la mañana se convirtieron en los primeros espectadores porteños de Fahrenheit 9/11, el polémico documental de Michael Moore, que obtuvo la Palma de Oro en el pasado Festival de Cannes y que le está provocando unos cuantos dolores de cabeza a George Bush a pocos meses de las elecciones presidenciales de Estados Unidos. El film de Moore es un éxito en su país, por la mirada crítica que tiene sobre el presidente estadounidense y sobre la trama oscura de sus intereses económicos y su política bélica. Los 300 espectadores adolescentes que ocuparon la sala 11 del Hoyts Abasto disfrutaron del film a primera hora y tuvieron un invitado de lujo: el director Pablo Trapero (Mundo grúa, El bonaerense) dialogó con los asistentes una vez finalizado el largometraje. El encuentro contó con la presencia del ministro de Educación, Daniel Filmus, ya que esta actividad se enmarca dentro del Programa Escuela y Medios que impulsa la cartera a su cargo.
Los estudiantes coincidieron en algo: “La película te abre la cabeza”. Fue la frase más escuchada. Y es que, lejos, muy lejos del aburrimiento, los estudiantes no despegaron los ojos de la pantalla. Luego criticaron las políticas norteamericanas y dejaron en claro su conocimiento sobre el tema y sus posturas frente a una realidad que siguen de cerca. Pero a la hora de agarrar el micrófono y decirlo en público, las chicas ganaron por varios cuerpos. “Un ciudadano como Michael Moore tuvo que hacer una película para que el resto de los ciudadanos de su país tengan que darse cuenta de quién los está gobernando”, dijo un alumno. “Lo que me impresionó de este documental fue cómo muestra que la sociedad estadounidense fue manipulada por los medios y todo el discurso que daba Bush que, en realidad, tenía sus fines fascistas para cubrir la guerra”, agregó una compañera. “Me pareció interesante el punto de vista de Michael Moore, que se dio cuenta de que es la gente pobre la que va a pelear por su país. No es la gente de la clase media o de la clase alta. ¿Acaso no sienten ellos orgullo de su país? ¿Por qué no fueron ellos a pelear? Es el pobre el que siempre va y pelea por ellos”, comentó otra compañera.
En medio de la charla, la docente de literatura Silvina Lerendegui dijo lo suyo: “Me encanta que nuestros alumnos hayan podido venir y vieran reflejado esto que uno muchas veces dice. Que los chicos vean las imágenes de una película que viene de un país que se cree el dueño del mundo y tiene los medios para mostrar lo que le conviene o para no mostrar lo que no le conviene”, dijo. “Los chicos pueden ver reflejado acá que las cosas no son como se pintan y que uno tiene que actuar a conciencia. Y dado que ellos van a estar decidiendo el futuro del país, que también aprendan”, cerró ante los aplausos de los estudiantes.
Pablo Trapero consideró que, más allá del análisis puntual de la película, “lo que queda claro es que uno tiene que participar mucho más”. Respecto de la elección de Bush como presidente, que en el documental de Moore tiene un espacio considerable, el cineasta señaló: “No es lógico que después de una elección fraudulenta como esa todos tengamos que sufrir las consecuencias de una política que no elegimos, que el mundo no eligió y que tampoco lo eligió su propio país”.
Al ministro Filmus lo impactó la reacción de los jóvenes. Para el funcionario la proyección del film “les permitió ver una realidad distinta, les permitió ver otra perspectiva y disparó la necesidad de traducir o reinterpretar con personalidad propia lo que dicen los medios de comunicación”, dijo. “Cuando uno está acostumbrado a ver sólo una parte de la realidad y no la otra, cuando toma contacto con la otra es como un despertar. Y ésta es la posibilidad de tener una opinión independiente y personal. Si no, uno tiene solamente la perspectiva dominante, lo que imposibilita tener razonamiento propio.”

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Los estudiantes disfrutaron del film a primera hora y tuvieron un invitado de lujo: Pablo Trapero.
La proyección formó parte del Programa Escuela y Medios, que impulsa el Ministerio de Educación.
 
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