SOCIEDAD › OPINION

La importancia de la sociedad civil

 Por Vilma S. Martínez *

La secretaria de Estado, Hillary Rodham Clinton, disertó en la reunión ministerial de la Comunidad de Democracias, celebrada recientemente en Varsovia, sobre los componentes esenciales de una nación libre, a los cuales identificó como gobierno representativo, mercados abiertos y sociedad civil. Durante su discurso, la secretaria Clinton profundizó sobre el último de estos componentes: la sociedad civil.

La mayoría de los países tienen activistas, organizaciones, congregaciones, escritores y periodistas que trabajan por medios pacíficos para alentar a los gobiernos a mejorar... mediante su gente y para ellos. Los objetivos de estos individuos y grupos no son tan importantes como lo es el hecho de que cuentan con los medios y herramientas para transformar intereses comunes en acciones comunes en pos del bien común.

Ni Estados Unidos ni Argentina serían naciones libres o independientes hoy si no fuera por los “activistas” de la sociedad civil a quienes llamamos actualmente los Padres Fundadores de nuestros respectivos países. Ellos identificaron la necesidad de nuestros Estados emergentes de vivir bajo un gobierno propio y cuando tuvieron la oportunidad después de la independencia crearon los cimientos para el desarrollo de un gobierno verdaderamente democrático y representativo. No todo esfuerzo de toda organización tiene consecuencias de importancia y trascendencia tal como tuvieron los movimientos de independencia en los Estados Unidos y Argentina. Pero cuando esta clase de activismo es practicado por cientos de organizaciones que congregan a miles de individuos, “sí produce cambios reales, positivos y duraderos”.

“Junto con mercados que funcionan bien y gobiernos responsables que rinden cuentas a sus ciudadanos, el progreso en el siglo XXI depende de la capacidad de los individuos para reunirse en torno de objetivos comunes y encauzar el poder de sus convicciones”. Pero tal como advirtió la secretaria Clinton, “cuando los gobiernos reprimen los derechos de sus ciudadanos a trabajar juntos, como ha sucedido a lo largo de la historia, las sociedades caen en el estancamiento y la decadencia”.

Corea del Norte, dijo la secretaria, “ha prohibido la sociedad civil” y “ni siquiera puede alimentar a su propia gente”. Y la sociedad civil de Cuba, Bielorrusia e Irán, entre otros países, “opera bajo presiones extremas”. Asimismo mencionó que aproximadamente 50 gobiernos han implementado restricciones contra las ONG y la lista continúa en aumento.

Subyace a estas acciones restrictivas una ideología que sostiene que “el pueblo está subordinado a su gobierno, en lugar de ser el gobierno quien esté al servicio de su pueblo”, y prosiguió diciendo que, básicamente, la democracia requiere pluralismo. Todos los gobiernos democráticos reconocen “que ninguna entidad –ningún Estado, partido político o líder en forma individual– tendrá jamás las respuestas a los desafíos que enfrentamos”. La sociedad civil promueve y encarna este pluralismo, manifestó la secretaria al público presente; y cuando los gobiernos atacan el pluralismo, “también atacan la democracia”. Las personas que han sido lo suficientemente afortunadas como para vivir en países como Estados Unidos y Argentina, que celebran su diversidad de intereses y respetan las diferencias de opinión, están en deuda con aquellos que lucharon por nuestros derechos durante el curso de nuestras historias y deben permanecer siempre atentos a su protección.

A modo de ejemplo de esta clase de acción esencial, a principios de esta semana, Estados Unidos y Argentina se unieron a otros socios para dar un paso histórico a nivel internacional en materia de derechos de lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero, al lograr un voto decisivo en el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas para otorgar rango consultivo a la Comisión Internacional de Derechos Humanos para Gays y Lesbianas –una ONG con sede en los Estados Unidos que realiza una labor invalorable en todo el mundo para proteger los derechos humanos básicos, combatir la discriminación y luchar contra el flagelo de VIH-sida–. Por primera vez, una organización pro Lesbianas, Gays, Bisexuales y Personas Transgénero ha sido reconocida formalmente ante las Naciones Unidas en un pie de igualdad con los demás grupos de ONG que gozan de rango consultivo.

Si nosotros, los países democráticos, queremos preservar y fortalecer nuestros sistemas, debemos mantenernos unidos a nivel interno y externo para proteger a la sociedad civil, inspirar y alentar a sus activistas, verdaderos guardianes del pluralismo.

* Embajadora de los Estados Unidos en Argentina.

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