SOCIEDAD › UN COMERCIANTE IMPUTADO POR MATAR A GOLPES A UN ASALTANTE

Muerte en el linchamiento

Un comerciante se unió a un grupo de vecinos que perseguía a un joven que rompía las ventanillas de autos estacionados para robar estéreos. Cuando la turba detuvo al joven, el comerciante lo golpeó hasta matarlo. La Justicia imputó al comerciante.

La Unidad Funcional de Instrucción (UFI) de Luján imputó a un comerciante del partido bonaerense de General Rodríguez por matar a golpes en la cabeza a un joven al que persiguió más de dos cuadras, junto a otros dos vecinos, porque le había roto el vidrio del auto para robarle el estéreo. Según los investigadores, el comerciante declaró que sujetó al ladrón, apoyó una rodilla en su cuello y lo golpeó “dos o tres veces” con el caño de una pistola en la cabeza. El fiscal a cargo del caso consideró ayer que el delincuente ya estaba reducido antes de recibir los golpes. En las próximas horas, los resultados de la autopsia establecerán si la muerte del asaltante se produjo como consecuencia de los golpiza que recibió o si falleció de un infarto a raíz de la situación.

El fiscal Pablo Vieiro, titular de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 10 de Luján, aseguró ayer que el comerciante, identificado como Gastón Valentín Melcon, de 32 años, quedó detenido por “homicidio simple”. A su criterio, el asaltante “ya estaba reducido” al momento en que comenzó a pegarle en la cabeza.

El hecho ocurrió alrededor de las 8 del domingo en el cruce de las calles Antonio Mastellone y Almirante Brown, en el partido del oeste del conurbano bonaerense, cuando un joven fue descubierto rompiendo vidrios y puertas de varios autos para robar. “Rompió la cerradura de un auto y los vidrios de otro. La intención era robarles el estéreo”, sostuvo un jefe policial que forma parte de la investigación.

Al menos tres vecinos de la cuadra que advirtieron lo que ocurría salieron a impedir que el ladrón siguiera con su accionar y lo increparon a los gritos, por lo que salió corriendo y comenzó a ser perseguido. Las corridas se extendieron más de 200 metros, hasta Almirante Brown al 600. Allí, los vecinos lo alcanzaron y comenzaron a golpearlo.

Melcon, que era dueño de uno de los autos que acababa de sufrir la rotura de vidrios, extrajo una pistola y comenzó a pegarle en la cabeza hasta dejarlo inconsciente. “Se cree que le pegó tres golpes con el arma”, explicó otro investigador policial, quien aclaró que el asaltante quedó tendido en el piso y falleció casi en el acto. La policía no aclaró si el delincuente alcanzó a concretar algún robo.

Los propios vecinos llamaron al 911 para alertar de lo sucedido, pero el personal policial que llegó al lugar pocos minutos después constató la muerte del hombre, identificado como Silvio Fabián Cáceres, de 30 años, que vivía en el barrio porteño de Villa Crespo.

El vecino que agredió al asaltante se quedó en el lugar a la espera de lo que resolviera la policía y, minutos después, quedó detenido a pedido del fiscal Vieiro. Melcon quedó alojado en una dependencia policial y fue indagado ayer a la tarde por el representante del Ministerio Público.

El caso recuerda al del ingeniero Horacio Santos, quien en 1990 persiguió durante veinte cuadras a dos delincuentes que le habían robado el estéreo del auto en el barrio porteño de Villa Devoto. En esa oportunidad, los asaltantes fueron ultimados con un revólver calibre 32.

De acuerdo con los voceros del organismo, Melcon declaró que tras la persecución, sujetó a Cáceres, apoyó una rodilla en su cuello y lo golpeó “dos o tres veces” con el caño de la pistola en la cabeza. “Todavía no tenemos los detalles de la autopsia, así que no hay muchos detalles más que lo que pudimos percibir ayer en la escena del crimen”, dijo el fiscal.

El resultado de la necropsia será fundamental para determinar si el testimonio de Melcon coincide con las heridas sufridas por Cáceres o si éste murió a raíz de un ataque cardíaco.

Sin embargo, el fiscal imputó al comerciante el delito de “homicidio simple”, con penas que van de los 8 a los 24 años de prisión. Además, solicitó la conversión de la aprehensión en detención al juzgado de garantías en turno, mientras aguardaba el resultado de la autopsia y de otros peritajes.

Respecto de la imputación, el fiscal explicó que “la figura es homicidio simple debido a que esta persona (por el asaltante) ya estaba reducida en el piso y la agresión de este vecino es posterior a que esté reducido”. En tanto, la pistola calibre 9 milímetros que usó el comerciante, quien tiene permiso para portar armas de fuego, no tenía balas y es propiedad de su padre.

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El asaltante fue perseguido durante más de dos cuadras por vecinos de la calle en donde robaba.
 
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