SOCIEDAD › LA CORTE BONAERENSE ORDENó REVISAR EL FALLO CONTRA CARLOS CARRASCOSA

El viudo, con segunda instancia

En sintonía con lo señalado por la Corte nacional en el caso García Belsunce, el máximo tribunal provincial consideró que la condena a Carrascosa no tuvo su correspondiente revisión. Y ordenó hacerla a la Cámara de Casación en un plazo “breve”.

 Por Raúl Kollmann

La Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires ordenó ayer una revisión completa y amplia de la condena impuesta a Carlos Carrascosa, viudo de la socióloga María Marta García Belsunce. En su momento, la apelación del abogado de Carrascosa fue desechada por razones totalmente formales: que no debió pedirse la nulidad sino la inaplicabilidad de la ley. Los magistrados de la Corte admitieron –siguiendo lo señalado por la Corte nacional en el Caso García Belsunce– que “hubo exceso de rigor formal”. De esta manera, Carrascosa y sus abogados van a poder exponer sobre los hechos concretos. Como se sabe, el viudo sostiene que no tuvo nada que ver con la muerte de María Marta y, por el contrario, siempre insistió en que la socióloga volvió a su casa, se encontró dentro de la vivienda con ladrones –posiblemente vigiladores y algún vecino– y éstos la mataron porque ella los conocía.

Hoy por hoy, Carrascosa cumple prisión domiciliaria en un country de Escobar, CUBE, tras pasar seis años en el penal de Campana. El trayecto judicial fue asombroso, pocas veces visto en el país. El Gordo, como le dicen a Carrascosa, fue absuelto por el crimen en el juicio oral que se realizó en San Isidro. Los jueces, que durante meses escucharon a testigos, peritos y protagonistas, sostuvieron por unanimidad que no existía ninguna evidencia de que Carrascosa hubiera matado a su esposa. En cambio, en un voto dos a uno, el viudo fue condenado por encubrimiento, es decir por haber tapado el homicidio. Durante todo el proceso, el fiscal Diego Molina Pico, que estuvo en el velatorio de MM y no ordenó la autopsia, no encontró ni un solo testigo que hubiera afirmado que existiera algún conflicto entre Carrascosa y su esposa y tampoco ningún testigo vio a Carrascosa con un arma, ni el día de la muerte de MM ni nunca antes.

Pese a los resultados del juicio, la Cámara de Casación, que no escuchó a ninguno de los testigos y no estuvo presente en el juicio, dictó una condena a prisión perpetua por considerarlo coautor del crimen. Lo habitual es que la Casación revoque un fallo, marque las inconsistencias, y ordene un nuevo fallo dictado por otro tribunal e incluso que se disponga la realización de un nuevo juicio. Prácticamente no existen casos en que la propia Casación dicte una condena de semejante envergadura –presión perpetua– después de una absolución y más cuando se considera que, en todo caso, las apelaciones deben favorecer a los imputados.

Después de semejante condena en 2009, los recursos de la defensa, encabezada por Santiago Díaz Cantón, fueron rechazados por razones formales, es decir porque los jueces de Casación consideraron que no estaba bien planteada la apelación. En ningún caso aceptaron revisar el fallo y los hechos concretos.

El primer juez de la Corte Bonaerense en votar, Eduardo De Lázzari, reiteró que toda persona tiene derecho a que su condena sea revisada por un tribunal superior, de acuerdo con las normas fijadas también por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. No fue el caso de Carrascosa, absuelto en el juicio oral y luego condenado por la Casación, pero este último fallo nunca fue revisado. Por lo tanto, De Lázzari sostuvo en el voto difundido ayer que hubo un exceso de rigor formal y que a Carrascosa se le debe dar la chance de exponer lo “fáctico, lo probatorio y lo judicial” de la manera más amplia. De Lázzari planteó entonces que nuevos jueces de Casación –no los que ya intervinieron en el caso– deben revisar la condena. Los otros magistrados de la Corte bonaerense, Hilda Kogan, Juan Carlos Hitters y Daniel Soria, adhirieron al voto de De Lázzari, aunque en sus propios términos.

El próximo paso es que la Casación defina quiénes son los jueces que intervendrán en la revisión. No es tarea sencilla, porque buena parte de los magistrados de ese cuerpo ya intervinieron de una u otra manera. Una vez integrada la sala para tomar el caso, se podrán presentar las pruebas y testimonios de forma amplia. Lo dramático es que ya pasaron 13 años del asesinato de María Marta y todo indica que el que mató de cinco tiros a la socióloga sigue en libertad.

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Carrascosa cumple prisión domiciliaria en un country de Escobar.
Imagen: DyN
 
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